Un pequeño sacudón para romper la abulia
¿Resolverá el voto electrónico las dudas que siempre existen respecto del conteo? Julio Perotti.
El anuncio del gobernador Juan Schiaretti sobre la implementación del voto electrónico para las próximas elecciones vino a romper el tedio en el que habían caído los principales partidos cordobeses.
La aplicación de este sistema se producirá, como una prueba piloto, en los comicios que el 5 de setiembre se realizarán para elegir intendente en Marcos Juárez.
¿Resolverá esto las dudas que siempre existen respecto del conteo y que hace tres años derivaron en un escándalo en la elección que Schiaretti le ganó a Luis Juez? ¿En qué quedó la idea de impulsar una única lista, como se planteó en la pomposa reforma política que anunció la Provincia?
Habrá que esperar los resultados en Marcos Juárez antes de abrir un juicio definitivo. Lo cierto es que, ahora, los dirigentes tienen un motivo para salir del cascarón de las internas chicas.
De paseo por los partidos. ¿En qué andaban hasta ahora? Poco y nada. Apenas algunos reacomodamientos para quedar mejor parados con vistas a las candidaturas que todos deberán armar rumbo a las elecciones del año próximo.
El argumento coincidente es que aún falta un año; demasiado tiempo en una Argentina acostumbrada a cimbronazos que cambian la realidad de un día para otro.
El peronismo parece atado a la definición que adopte el ex gobernador José Manuel de la Sota sobre un eventual intento por retornar a la Casa de las Tejas. ¿Está decidido? Ni sus allegados más cercanos apuestan a dar una respuesta certera: "Creo que sí, pero va a medir muy bien sus chances", señaló uno de ellos.
En efecto, todo lleva a pensar que De la Sota estirará su definición hasta bien entrado el año próximo y que la espera puede taponar cualquier movimiento ajeno.
Tal como lo intuyen sus amigos, también lo piensan quienes consideran, con cierta dosis de razón, que si De la Sota se decide, va a alinear a la mayor parte del peronismo y que va a ser difícil enfrentarlo en una interna.
De la mano del acuerdo que De la Sota selló con Néstor Kirchner, los seguidores del ex presidente por estas tierras, liderados por el intendente de Villa María, Eduardo Accastello, están decididos a acompañar al ex gobernador para mantenerse dentro del sistema partidario. Sólo una defección de De la Sota los dejaría con las manos libres para enfrentar la aventura electoral en soledad.
Schiaretti sabe que la relación de De la Sota con Kirchner es un colchón que lo ayuda a mantener vivos los vínculos con la Casa Rosada, donde sus posiciones coparticipacionistas son vistas con recelo.
El juecismo también sufre el personalismo de su líder, pero -a diferencia del peronismo- está claro que su jefe, Luis Juez, será el candidato a gobernador. Lo que les inquieta es no observar un proceso de construcción política más estructurado, para solidificar su bastión, la Capital, y avanzar sobre el interior.
La separación del grupo que lidera el viceintendente Carlos Vicente es una muestra de lo que muchos dirigentes cuestionan en voz baja: la falta de debate interno. "Estuvimos siempre entusiasmados con un Frente Cívico que fue capaz de abrir una brecha en el bipartidismo cordobés; por eso, no podemos caer en el pecado que les atribuimos a los grandes partidos: no abrir la participación y la discusión", señaló un referente otrora juecista fiel y ahora crítico de las actitudes del referente.
El radicalismo tampoco es, en estos tiempos, la fuerza con organicidad que fue a lo largo de su historia. De unos años a esta parte, la carencia de un liderazgo lo puso en un estado deliberativo del que le resulta complicado salir.
Hoy, en las gateras para la gobernación está el presidente del bloque de diputados nacionales del partido, Oscar Aguad, pero también su ex colega Mario Negri recorre la provincia para mantener su figura en el candelero partidario.
Lo que parece estar fuera de discusión es que el senador Ramón Mestre liderará el proceso para la elección en la Municipalidad de Córdoba.
"Ramón se mueve, pero Oscar está muy atado a sus funciones en Diputados. En algún momento va a tener que bajar a trabajar fuerte en la provincia. La televisión nacional te da visibilidad, pero no te hace ganar elecciones", señaló un dirigente, preocupado por la indefinición.
Tierra adentro, campo afuera. Para los tres, Capital e interior constituyen realidades distintas y fuerzan estrategias distintas:
Si De la Sota es candidato, su grado de conocimiento en el interior de la provincia le ayudará. De hecho, desde aun antes de ser gobernador, recorrió todos los pueblos y ciudades, donde conserva vínculos fuertes. La Capital es, para el justicialismo, el talón de Aquiles, por la dispersión que viven sus dirigentes.
Para Juez, la Capital le acerca una dosis de tranquilidad, aun cuando va a sufrir una embestida peronista para desmembrar su fuerza. Pero debe moverse fuerte en el interior, donde peronismo y radicalismo tienen historia y tradición.
El radicalismo debe cuidarse: De la Sota tiene excelentes relaciones con muchos intendentes de esa extracción y el kirchnerismo los lleva y los trae a la Casa Rosada, de donde salen con cheques y promesas. La Capital, según las encuestas, les es propicia si el candidato es Mestre, pero el cronograma electoral que se establezca, es decir el orden en que se vote gobernador, intendente y presidente, puede obligarlos a redoblar esfuerzos.
Todos, de una u otra manera, deben observar dónde pararse, en un escenario nacional volátil.
Ya se sabe: el peronismo seguramente se alineará con Kirchner; el radicalismo dudará entre el vicepresidente Julio Cobos y algún candidato emergente (¿Ricardo Alfonsín?) y Juez está más cerca de la oposición de centroizquierda, que en Córdoba no tiene raíces.
El visitante. Como fuere, en la semana que comienza, todos están mirando a Kirchner. Algunos con pánico, otros con expectativa.
No es para menos. Diez meses después de la caída que sufrió en la provincia de Buenos Aires, Kirchner desanda el camino de esa derrota causada por la oposición liderada por Francisco de Narváez. Y viene en estos días a Córdoba a confirmar, por si hiciera falta, que en política nadie está muerto hasta que tenga una lápida arriba.
Mientras hace oídos sordos a las denuncias de corrupción que rozan a hombres que llegaron al poder desde Santa Cruz con él, sus acciones de los últimos tiempos lo muestran vivo en su estrategia de abarcar o, de lo contrario, romper lo que se cruce en su camino:
Se quedó con la secretaría de la Unión de Naciones Sudamericanas (Unasur), pese a la solapada resistencia de Uruguay.
En una de sus pocas pasadas por el Congreso, pese a que es diputado, fue a votar la ley de matrimonio para personas del mismo sexo, a sabiendas de que iba a ahondar más la grieta que lo separa de la cúpula de la Iglesia Católica.
Redobló el ataque contra la Asociación Empresaria Argentina (fundada en 2002 y en la que confluyen grandes compañías), cuyos directivos mantuvieron una reunión con el presidente de la Corte Suprema, Ricardo Lorenzetti, para llevarle su inquietud sobre la ruptura de las reglas de juego a las que los somete el Gobierno. Vaciar la organización habría sido la orden que recibió el inefable secretario de Comercio, Guillermo Moreno. El primer resultado fue la salida de Gas Natural Ban. ¿Presiones? Nadie lo dirá, pero estando Moreno de por medio...
Mantener abierto el frente contra la prensa y, de manera más específica, contra los periodistas, sometidos a escraches y juicios públicos, mientras disfruta de ver a opositores, como Mauricio Macri, acorralados por la Justicia.
Al amparo en una oposición que, como la llovizna, molesta un poco pero no moja, Kirchner cree -como hemos señalado en columnas anteriores- que puede llegar a un 40 por ciento de los votos, necesarios para evitar una segunda vuelta, montado sobre buenas noticias económicas.
Los pronósticos de consultoras privadas alimentan su sueño de reconquistar una clase media, bolsillo mediante. La inflación se ha aplacado y hay un boom de consumo, generado por largos planes de financiación.
La puja salarial puede desinflarse algo en tanto su aliado, Hugo Moyano, siga fortalecido como referente sindical.
El dólar seguirá amarrado a una paridad cambiaria que no se modificó pese al traumático reemplazo de conducción en el Banco Central, manejado ahora por la confiable Mercedes Marcó del Pont.
Sólo la crisis que vive Europa, detonada desde Grecia y contagiada a España y Portugal, puede quitarle algo de sueño, en tanto ocurre mientras está en marcha el canje de deuda.
Pero esto es un problema lejano. Otras realidades, de pago chico, comienzan a sacar a la política local de la abulia.

