Un necesario desarrollo armónico
Ningún país latinoamericano puede crecer independientemente del resto en materia de ciencia y tecnología. Es imprescindible la integración de la región para su desarrollo. Alberto Edel León.
La "era del conocimiento" conlleva nuevos desafíos en el área de ciencia y tecnología. En este campo, América latina está marcada por grandes disparidades regionales: los países más desarrollados –México, Brasil y la Argentina– cuentan con equipos de investigadores científicos que en algunas áreas trabajan en proyectos de vanguardia a nivel internacional, mientras que en países más pobres –Perú, Bolivia y Paraguay, entre otros– la comunidad científica es muy pequeña. Como consecuencia de ello, se produce una continua migración de sus universitarios a los países vecinos, en búsqueda de una formación más completa y actualizada. En Latinoamérica, durante el período 2000-2005, el número de investigadores por cada mil personas de la población activa fue de 1,4. En 2006, sólo Chile y la Argentina superaban los dos investigadores por cada mil personas activas, cifras alejadas de las que exhiben los países más desarrollados. Además, esos investigadores se concentraban principalmente en las universidades y en el sector público y un porcentaje muy pequeño trabajaba en el sector empresarial –a excepción de Brasil, donde superaba el 25 por ciento–, mientras que en países como Corea del Sur, Canadá y Gran Bretaña se encontraba por encima del 50 por ciento. El capital humano. La formación de capital humano es el elemento central en la dinámica del vínculo entre ciencia, competitividad y desarrollo; por ello, es el punto de partida del crecimiento y la equidad. Con una formación de alto nivel y calidad se logra producir y socializar el conocimiento, generando de esta manera ventajas permanentes para un desenvolvimiento sostenible en el largo plazo. En ese sentido, un aporte para el desarrollo armónico de la región es favorecer la formación de recursos humanos de los países con mayores retrasos en esta materia. Es importante que estos esfuerzos no se limiten al beneficio individual de quienes puedan acceder a esta formación, como así también no reproducir el esquema de cooperación internacional que durante años alentó la migración de los mejores investigadores a los países centrales. Frente a este desafío, la Universidad Nacional de Córdoba (UNC), a través de la Secretaría de Ciencia y Tecnología, se propone realizar un aporte en la próxima convocatoria a becas de doctorado, que se efectuará el próximo martes 7, otorgando esos estímulos en áreas de vacancia a estudiantes de Latinoamérica. Para que esta iniciativa se refleje en un crecimiento de la capacidad científica en toda la región, se espera que los becarios se formen y regresen a sus países de origen para generar el crecimiento de nuevos equipos de trabajo, que promuevan la formación de recursos humanos de alta calidad. Esta modesta contribución, que puede verse fortalecida con iniciativas en el mismo sentido por parte de otros organismos de ciencia y tecnología nacionales y regionales, se enmarca en la convicción de que ningún país latinoamericano puede crecer independientemente del resto de los países y que es imprescindible la integración de la región para consolidar su desarrollo.

