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Transparencia hoy; ocultamiento mañana

Después de las filtraciones, los gobiernos harán aún más inaccesible la información al público.

30 de noviembre de 2010 a las 09:35 p. m.
Redacción La Voz
Transparencia hoy; ocultamiento mañana

Las revelaciones de WikiLeaks pueden parecer revolucionarias, pero en realidad no sacan a la luz nada que no hubiera sido una sospecha generalizada. Lejos de eso, algunos de los reportes apenas superan la calidad de chisme barato, aunque firme el despacho el embajador de la primera potencia del mundo.En lo que nosotros respecta, suena muy efectista que el gobierno norteamericano pregunte sobre la salud de la Presidenta, pero ¿hay en ese cúmulo de palabras algo revelador en materia de negocios estratégicos? ¿Y sobre la lucha contra el narcotráfico?Lo que se ve es lo que hacen los diplomáticos habitualmente: obtener información hablando con políticos y gente con cierta influencia. Las conversaciones privadas (que eso son) entre un diplomático y un funcionario pueden resultar tentadoras para la natural curiosidad humana,  ¿pero tanto importa lo que pensaba Sergio Mazza de Néstor Kirchner? ¿Es realmente relevante? Todos los gobiernos intentan saber todo de los demás. Todos hacen inteligencia con sus diplomáticos. Algunos mejor y otros peor.El efecto más importante de estas revelaciones de WikiLeaks es que provocarán una cerrazón aún mayor de la que ya existe en todas las esferas de poder. Por consiguiente, se reducirá aún más la  capacidad del público  de acceder a la información de los actos de gobierno.Para los ciudadanos comunes, la transparencia de hoy será la oscuridad mañana, porque la catarata de revelaciones (algunas importantes, muchas políticamente intrascendentes en el largo plazo) servirá de excusa perfecta para ajustar los mecanismos de ocultamiento sobre la toma de decisiones. Justo lo que no necesitamos.