Temas del día:

Trabajadores blancos de EE.UU., ¿de cara a otra frustración?

Los trabajadores blancos, Pobres, son casi un tercio del electorado. Antes votaban al Partido Demócrata; ahora, el 40% de ellos votó al antipartido.

12 de noviembre de 2016 a las 12:01 a. m.
Lucio Garzón Maceda*
Trabajadores blancos de EE.UU., ¿de cara a otra frustración?

"Donald Trump le habló a la gente de asuntos que le importan; habló con su lenguaje y actuó como si fuera a obrar para defender sus intereses sobre lo que a esa gente le preocupa. Le habló de comercio, del trabajo y de la inmigración", decía Noam Chomsky en Barcelona, el martes pasado. Los trabajadores de industria, blancos, sin formación superior, se cansaron de esperar y votaron a quien anunciaba cambios para mañana. Votaron a Trump, no al Partido Republicano, porque descreen, con razón, de las elites políticas sin distinción.Son millones de personas que perdieron sus buenos empleos, con reducción de ingresos, y apoyaron a quien les ofreció solidaridad para remediar sus penurias, aunque lo hiciera con lenguaje populista y demagogo. Pero la verdad es que vienen de viejas frustraciones e irán hacia otras. Según el Centro de Prioridades de Políticas Presupuestarias –citado por Jim Tankersley, analista económico del diario The Washington Post –, los hombres blancos sin certificado de estudios superiores sufrieron una pérdida promedio de un 20 por ciento de su ingreso real. Para algunos, fue un 30 por ciento; para otros, un 10. Pero para todos significó peor calidad de vida. Abandonados y desesperanzados por la rápida globalización –que se lleva las fábricas para reemplazarlas por servicios e incorpora trabajadores inmigrantes baratos–, ayudaron a quien también se hizo eco de los infundados temores culturales de que les roben costumbres, hábitos y creencias. Observan que en los últimos 15 años la prosperidad en Estados Unidos se distribuye entre los muy ricos, lo cual ha generado desigualdades intolerables. Advierten que sus comunidades urbanas y rurales son ignoradas, carentes de puestos decentes de trabajo, sólo con propuestas para trabajadores pobres.Los trabajadores blancos, empobrecidos, son casi un tercio del electorado. Antes votaban al Partido Demócrata; ahora, el 40% de ellos votó al anti partido, a Trump. Perdían poder social e intentaron recuperarlo. No lo lograrán sin sindicatos fuertes.La principal razón de su voto fue modificar la economía y el comercio internacional. La economía anda mal y la situación personal financiera está peor que hace cuatro años. Dos tercios de ese sector prefieren que Trump maneje la economía.¿Y los sindicatos? Los aparatos, que registran bajísima afiliación, suelen apoyar al Partido Demócrata, perdedor en esta elección. Evidencian confusión y conocida debilidad. Mala señal.En Francia, el año próximo, vastos sectores de trabajadores, también desilusionados, votarán al Frente Nacional, liderado por Marine Le Pen, mientras sus sindicatos continuarán evidenciando marcadas debilidades.La matriz populista de Marine Le Pen y de Trump, ¿atraerá también a los austríacos, italianos, alemanes, holandeses y nórdicos, como ya evidencian algunos recientes resultados electorales?Son previsibles nuevos desengaños de trabajadores, ya que están desprovistos de poder sindical, que es el único equilibrio entre fuerzas antagónicas. Por ello, no sería extraño que se produjeran fuertes perturbaciones sociales en aquellas latitudes.* Abogado laboralista