¿Todos somos potenciales ladrones?
Queda, finalmente, una reflexión: si esta es la sociedad que tenemos, es la sociedad que hemos construido.
Si analizamos las imágenes que la televisión local mostró sobre los hechos ocurridos ayer, bien podríamos creer que hay muchos más ladrones que lo imaginado. Muchos de los damnificados, propietarios de negocios pequeños, comentaron a los medios que reconocieron entre los ladrones a clientes habituales de sus comercios saqueados. Algo se está manifestando de la peor manera y nos debe hacer reflexionar. Todo parece indicar que algunos valores muy importantes quedaron disueltos o superados por contravalores.Si la realidad fuera así, tendríamos que indagar seriamente sobre las causas de semejante panorama y en qué medida hemos contribuido a instalar las causas aquellos que tenemos responsabilidades desde la política. Porque siempre es la política la que genera resultados positivos o negativos en la sociedad.
¿El único “estúpido”?
Hemos visto en televisión cuando un periodista, al observar a un señor llevándose (robando) una mesa sin mayor valor económico, le preguntó si necesitaba esa mesa, a lo que el hombre respondió sin mucha convicción “Y… sí”.
El periodista le repreguntó si no le parecía mal lo que estaba haciendo, a lo que la respuesta fue: “Bueno, todos lo están haciendo, pero si quiere, la dejo”. Y la dejó.
Eso muestra que muchos de los saqueadores estaban haciendo lo que los demás hacían y que, al parecer, hay que ser “estúpido” para no aprovechar la situación
El poder político, con el gobernador a la cabeza, parece haber interpretado el acuartelamiento masivo de la Policía como una mera reivindicación salarial y laboral.
Esto se infiere del liviano tratamiento que se le dio al problema desde la cúpula gubernamental en ausencia del gobernador.
Y cuando este llegó y habló, se limitó a emitir un ultimátum para los rebeldes de una fuerza de seguridad.
El diagnóstico del poder político fue totalmente equivocado. Se ignoró que el momento elegido para el acuartelamiento no sería casual: justamente durante la ausencia del gobernador. Ello en sí mismo muestra la dureza del planteo.
Pensar que el conflicto policial es el corolario de cuestiones de último momento es cuanto menos miope, pues seguramente los hechos del llamado “narcoescándalo” dejaron en la fuerza policial heridas profundas y un clima para nada tranquilo.
Los frenos inhibitorios
Conocemos como “frenos inhibitorios” a una circunstancia subjetiva que tiende a impedir que realicemos conductas reprochables, sean delictivas o no. Pero esas subjetividades que funcionan como freno a nuestras acciones socialmente reprobables no son condiciones propias de la naturaleza humana.
Los frenos inhibitorios son un producto de la cultura y, como tal, deben ser mantenidos en forma constante con la educación; en el caso que nos preocupa, con el ejemplo de los políticos.
Son muchos los que sienten debilitados sus frenos inhibitorios por advertir que en los últimos tiempos, políticos e instituciones sólo muestran actos de corrupción.
Si en los sectores sociales postergados se siente que los que gobiernan y los que contratan con los que gobiernan lo hacen a través de acciones obscenamente corruptas; si advierten que quienes hacen las leyes y ordenanzas violan la Constitución y transan con el poder económico; si viven en la sensación de tener un servicio judicial al que brindan poco crédito; si dejaron de creer en la Policía y ya no la respetan, el panorama no deja de ser sombrío.
Queda, finalmente, una reflexión: si esta es la sociedad que tenemos, es la sociedad que hemos construido.
Es el momento de poner fin a las consecuencias atacando directamente sus causas, que no son otra cosa que una clase política que dejó atrás, bien lejos, los verdaderos valores morales y éticos.
*Concejal bloque Eva Duarte

