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Todo depende de nosotros

Seamos protagonistas de nuestro destino y aprendamos a exigir a los gobernantes que los elegimos para que nos sirvan y no para servirlos. Fernando Barrutia.

27 de diciembre de 2012 a las 12:01 a. m.
Fernando Barrutia (Abogado, exjuez de Paz de Villa Allende, director general de la revista “Nosotros” y “La Realidad”)
Todo depende de nosotros

Siempre es saludable comenzar el año con ilusiones y para ello es imprescindible proponerse metas y empeñar todo el esfuerzo para alcanzarlas, por difíciles o utópicas que parezcan.

Lo posible ya está hecho; lo aparentemente imposible siempre está latente y esperando que el sacrificio, la tenacidad y la perseverancia lo concreten, convirtiéndolo en una realidad visible y palpable.

“No dejes para mañana lo que puedes hacer hoy”, reza un dicho popular; “argentinos, a las cosas”, nos decía el filósofo español José Ortega y Gasset.

Si deseamos seguir viviendo en una auténtica república, debemos tomar conciencia de que es de todos ( res publica = cosa pública) y su condición fundamental es la división de los tres poderes que conforman el Estado: Ejecutivo, Legislativo y Judicial.

La independencia de este último es imprescindible, ya que su función principal, además de aplicar e interpretar el derecho en cada caso concreto, es controlar la legalidad de los actos de los otros dos poderes.

Por eso es que no hay que politizar la Justicia ni judicializar la política; de allí la importancia de un Poder Judicial fuerte e independiente.

Defendamos a la Justicia y preservemos su independencia, porque es el pilar fundamental de una auténtica república; es decir, la esencia misma de la convivencia democrática.

Descubrir la verdad. Si los abogados somos auxiliares de la Justicia y la Policía su brazo largo, digamos la verdad aunque no quede bien a la imagen, y no seamos hipócritas.

Para llegar a la verdad real, todos debemos contribuir. Ser auxiliar de la Justicia es ayudarla a descubrir la verdad, para que la conmoción social que produce el delito tenga su debida reparación.

Ayudar a la sociedad, a través de la Justicia, no se consigue tratando de lograr la inocencia de alguien que sabemos, por pruebas contundentes, que es culpable, sino ofreciéndole un juicio justo de acuerdo a la Constitución. Porque hay que comprender lo que la ley quiere no sólo leyendo su letra fría sino interpretando lo que quiere decir y lograr con su aplicación (lo que se llama “el espíritu de la ley”).

Protagonistas. Todo ello se logrará con buenos abogados que auxilien a la Justicia en el verdadero sentido de la palabra, con buenos policías que investiguen y con buenos jueces que serán los encargados de aplicar e interpretar el derecho en cada caso concreto, y con buenos periodistas que con independencia reflejen la realidad en todas sus dimensiones.

Aprendamos a votar a los que no nos mienten, a los que son transparentes tanto en la vida privada como pública y nos dan ejemplos de honestidad y compromiso con el bien común, no sujeto a intereses mezquinos y personales.

Seamos protagonistas y no espectadores de nuestro destino y aprendamos a exigir a nuestros gobernantes que los elegimos para que nos sirvan y no para que se sirvan.

Si cada uno de nosotros cumple, de manera acabada y fiel, con el rol que tenemos asignado dentro de la sociedad, tomando conciencia de que los pueblos se salvan en conjunto y no en forma individual, los eslabones sueltos se unirán de nuevo en la gran cadena que es el país, y ello permitirá el engranaje necesario para que comience a rodar, en forma paulatina pero segura, el porvenir venturoso de nuestra patria.