"Tocuén"
El Mundial se resiste a terminar. Ángel Stival.
En Un invitado de honor , la sudafricana Nadine Gordimer (1923), premio Nobel de Literatura 1991, teje una historia cargada de traiciones y mentiras que transcurre en algún país de África que bien podría ser el suyo, anfitrión hasta hace menos de un mes del Campeonato Mundial de Fútbol.
El Mundial se resiste a terminar. Así lo atestiguan el Pretoria News , de la ciudad homónima en la que se posaron los sueños argentinos. El diario se ocupa de la disputa entre un funcionario, Seca Pienaar (es un apellido tan común como Pérez o García) y el propietario de un tigre de Bengala que se perdió cerca de la ciudad y causó muchos dolores de cabeza. Y un gasto considerable ya que, para rastrearlo, se usaron perros olfateadores de estiércol de tigres, entrenados en Camboya.
El diario también reproduce las declaraciones de una funcionaria africana del Comité Olímpico Internacional -la marroquí Nawal El Moutawakel-, quien atenuó el entusiasmo local al afirmar que África estaría preparada para recibir los Juegos Olímpicos recién en 2030 ó 2040. Una cosa es organizar un Mundial de fútbol que se juega con 32 selecciones y 64 partidos, y otra es una Olimpíada, en una sola ciudad, con 26 deportes y más de 10 mil atletas, dijo la dirigente.
Sainete. Por acá, el Mundial tampoco termina. "Tocuén" fue el lunfardismo usado por Diego Maradona para aludir a la lista para el próximo amistoso, la frutilla del postre en un sainete que pareció hecho a la medida del discurso maradoniano. "Traición" y "mentira" fueron dos palabras que sonaron fuerte ante un auditorio predispuesto a creerle. El traidor es Carlos Bilardo; el mentiroso, Julio Grondona. Ambos seguirán campantes. A no ser que, como ya ocurrió, la ira de los dioses se descargue sobre quienes atacan al ídolo.
Mientras, lo único que uno tiene claro es que no desearía estar en el cuero del próximo entrenador de nuestra selección nacional, que seguirá sin pasar los cuartos de final mientras a su alrededor se tejan historias de traiciones y mentiras como las que imaginan (o no tanto) Nadine Gordimer y Diego Maradona.

