Tiempos de emerger
Según la definición de la OMS, una enfermedad es emergente cuando aparece por primera vez, incrementa su incidencia en la población o aumenta su área de distribución. Luis Adrián Díaz y Marta Contigiani.
En el último cuarto de siglo, una palabra poco frecuente en el decir de los argentinos se ha hecho cotidiana: "emergencia"/ "reemergencia". En la actualidad, hay muchas cosas emergentes, como los mercados, las bolsas financieras, los problemas, los países y, en este caso en particular, las enfermedades infecciosas. Según la definición de la Organización Mundial de la Salud (OMS), una enfermedad es emergente cuando aparece por primera vez, incrementa su incidencia en la población o aumenta su área de distribución, convirtiéndose en un problema nuevo para los sitios actuales afectados.De la misma manera, una enfermedad reemergente es aquella que aparece o surge luego de un tiempo de ausencia sin registrarse casos. Son cientos las enfermedades infecciosas emergentes en la actualidad, provocadas por bacterias, parásitos y virus.La mayoría de las enfermedades infecciosas emergentes en la actualidad son zoonosis; es decir, enfermedades o infecciones propias de la fauna silvestre y doméstica, que se transmiten al hombre.Si aún no se ha aburrido y sigue interesado en el artículo, vamos a echar un vistazo y a analizar las causas que pueden provocar la emergencia de las enfermedades infecciosas. Cambios ambientales. Los cambios ambientales generados naturalmente (fenómeno del niño/oscilación austral) o por el hombre han provocado desequilibrios que conllevan al aumento en la prevalencia de una enfermedad y al surgimiento de nuevas. La deforestación o el avance de la frontera agraria provocan la muerte del ecosistema natural original, y lo convierten en otro ecosistema completamente diferente.Tomemos como ejemplo la agricultura de granos (soja, maíz, trigo): la sobredisponibilidad de estos granos en la naturaleza provoca el aumento de poblaciones de palomas y cotorras, por exceso de alimento.Las palomas torcaza y torcacita actúan como hospedadores/reservorios de virus como St. Louis encephalitis y West nile (virus transmitidos por artrópodos y causantes de encefalitis) y las cotorras, reservorios de la psitacosis ( Chlamydia [Chlamydophila] psittaci ). Actividades humanas. Las actividades humanas generan disturbios, ya sea por su actividad en sí o por algún efecto secundario que repercute en el ecosistema inserto. Imagínese una enfermedad transmitida por un animal cualquiera, por ejemplo las moscas. Nadie puede negar que criaderos o mataderos generan un aumento de las poblaciones de estos insectos, lo que puede incrementar el agente infeccioso que ellas transmiten.Por otro lado, el turismo de aventura a regiones exóticas y la urbanización de espacios silvestres aumentan las posibilidades de contacto del hombre con la fauna reservorio del agente infeccioso, lo que genera el ingreso del patógeno al humano, proceso conocido como "salto de especie". Cambio climático. El aumento de la temperatura global es un hecho inequívoco, que se ve reflejado en el derretimiento de masas de hielo, con el consiguiente aumento del nivel promedio de los mares y en el clima del planeta. Las consecuencias son muy diversas, la mayoría adversas para la salud humana. Al ser el clima un componente importante de numerosos ecosistemas, las variaciones de las temperaturas promedio a nivel mundial provocan mejoras en las condiciones ambientales que son favorables para el desarrollo de poblaciones de vectores y hospedadores de ciertos agentes infecciosos.Por ejemplo, los climas húmedos y cálidos promueven el desarrollo de las poblaciones de mosquitos, vectores de virus como el dengue y parásitos como el Plasmodium (causante de la malaria o paludismo).En Kenya, el aumento de las temperaturas ha provocado que la malaria se disperse a regiones altas de la montaña, donde antes no podía ingresar debido a las bajas temperaturas reinantes. En la actualidad, el mosquito vector Anopheles extendió su rango de distribución hacia zonas elevadas, lo que posibilita el ingreso del parásito. Viajes y comercio. Los gérmenes patógenos no respetan los límites nacionales y, como decía Ledeberg en 1988, "el germen que ayer mató a un niño, en un lejano continente, puede afectarnos hoy a nosotros y dar lugar mañana a una pandemia mundial". Por ello, su prevención y control requieren un enfoque mundial. La hiperconectividad suministrada por la popularización de los viajes aéreos ha hecho que las enfermedades (llevadas por hombres, animales de tráfico o domésticos) puedan ser dispersadas de un continente a otro en cuestión de horas.Muchas enfermedades viajan en avión y son llevadas de una punta del globo a otra. Podemos mencionar a la gripe (virus Influenza ), Chikungunya, dengue, fiebre amarilla, fiebres hemorrágicas por virus Ébola o Marburg , etcétera. Evolución. La clave de la supervivencia está en la adaptación a los cambios que se generan de manera constante en nuestro ambiente, y los agentes infecciosos esto lo tienen muy claro. Hay patógenos que se adaptan con más facilidad que otros, y eso está dictado en su genoma (conjunto de genes llevados en su ADN o ARN).En el caso de los virus, aquellos que poseen material genético de ARN (ácido ribonucleico) poseen mayor capacidad adaptativa que aquellos con ADN (ácido desoxirribonucleico), porque poseen una tasa de mutación mayor.Además, aquellos virus de ARN que poseen fragmentos de esta molécula (virus Influenza ) pueden intercambiar sus fragmentos por otros con mayor frecuencia que aquellos que sólo tienen una molécula entera (dengue). Mayor variabilidad (mutaciones), mayores posibilidades de cambio, mayores posibilidades de adaptación. Con sabor cordobés. En el verano de 2005, una epidemia de encefalitis provocada por el virus St. Louis encephalitis (VSLE) ocurrió en Córdoba, lo que marcó la emergencia/reemergencia de este virus en la región central del país. El VSLE es transmitido por mosquitos Culex quinquefasciatus y puede provocar en las personas fiebre y casos de encefalitis y meningitis, con mayor frecuencia en personas mayores de 60 años.El laboratorio de Arbovirus del Instituto de Virología Dr. J. M. Vanella realizó estudios de caracterización biológica, ecológica y molecular para poder identificar las causas de esta emergencia.La caracterización molecular pudo confirmar que la cepa aislada durante la epidemia no había circulado en la ciudad en los años previos. La caracterización biológica determinó que esta cepa posee la capacidad de generar mayores cargas virales en aves y mayor potencial patogénico en roedores comparadas con otras cepas.Los estudios ecológicos indican que durante la epidemia se observó un aumento de las poblaciones de mosquitos Culex quinquefasciatus y Culex interfor , y de palomas torcazas y torcacitas, vectores y hospedadores de este virus, respectivamente, lo que provoca una suba de su circulación en la ciudad.
*Investigador del Conicet; y directora del Laboratorio de Arbovirus, en el Instituto de Virología Dr. J. M. Vanella, UNC

