Temas del día:

Sociedad de decepción

El país en el que la crisis asume su mayor intensidad es España, donde el desempleo castiga en estos días a 5.273.600 personas, de las cuales el 46,1 por ciento son jóvenes. J. F. Marguch.

06 de febrero de 2012 a las 12:01 a. m.
J. F. Marguch (Periodista)
Sociedad de decepción

Sea permitida una cita algo extensa. Es la siguiente: "En cuanto a la rica Europa, hay paro crónico de masas y más precariedad en los empleos. Los derechos sociales protegían desde siempre mejor a los trabajadores: hoy vemos las sacudidas del Estado-providencia, la reducción de la protección social, el cuestionamiento de las conquistas sociales. Se pensaba que las desigualdades se reducirían progresivamente en virtud de una especie de 'tendencia a la media' de la sociedad, pero las desigualdades aumentan, la movilidad social disminuye, el ascensor social está averiado. (...) En toda Europa crece la impresión de que las promesas del progreso no se han cumplido. En Asia, la mundialización se recibe con confianza en el futuro. No así en Europa, y menos en Francia, donde las desregulaciones liberales generan descontento y decepción, miedo y a veces revueltas". La reflexión pertenece al filósofo y sociólogo francés Gilles Lipovetsky y ha sido extraída de su diálogo con Bertrand Richard, La société de déception , de 2006, cuya traducción fue publicada en España en 2008, dos años antes del estallido de la burbuja inmobiliaria y financiera y el comienzo de una crisis interminable.El libro tiene un título excepcionalmente premonitorio: La sociedad de decepción . Porque el peor de los fenómenos de la actual catástrofe, que impone un elevadísimo costo social que no cesa de crecer, es la decepción de los jóvenes, que ya se cuentan por millones en la Unión Europea y hasta hace un año se extendía también a los Estados Unidos, que ha comenzado una lenta reactivación: en 2011, recuperó 1,2 millones de posiciones laborales y este año podía acelerar esa reactivación. Europa en sombras. El panorama de Europa es bien distinto. Los salvajes programas de ajuste destruyen trabajo sin cesar, intensifican la precarización y, sobre todo, castigan con mayor dureza e injusticia a los jóvenes. Las perspectivas de una "generación quemada" han dejado de ser una hipótesis de sociólogos: son una realidad concreta, tangible. Nadie avizora la anhelada solución. Hasta ahora, lo único que se ha conseguido es un nombre para esta nueva clase: "los decepcionados".Son los jóvenes que dejaron de buscar trabajo, hartos de ser rechazados, aunque presenten currículos constelados de títulos universitarios y académicos. En casi toda Europa, esta generación se hunde en la desesperanza, quizá con las únicas excepciones de Alemania y, en menor medida relativa, Noruega y Austria. El país en el que la crisis asume su mayor intensidad es España, donde el desempleo castiga en estos días a 5.273.600 personas, de las cuales el 46,1 por ciento son jóvenes. La tasa de desocupación de quienes tienen entre 16 y 19 años es del 69,3 por ciento y del 44,4 por ciento entre los de 20 a 24 años. Y es ahora el doble que antes de la crisis entre los jóvenes que no realizaron estudios superiores. Entre los 25 y 29 años de edad, el desempleo es del 28,01 por ciento, y del 23,10 por ciento, entre 30 y 34 años.Uno de cada tres menores de 25 años está sin trabajo y ya no lo buscan, vencidos por la extrema dureza del omnipotente mercado.Poco antes de abandonar la Moncloa, el entonces presidente del gobierno, José Luis Rodríguez Zapatero, reconoció al papa Benedicto XVI que "el desempleo juvenil se ha convertido en el problema social más serio de España". Problema serial. Portugal, Grecia, Irlanda e Islandia se encolumnan detrás de España en esa amarga estadística. Italia tiene el récord negativo de desempleo juvenil en Europa: son 1.139.000 las personas menores de 34 años sin trabajo. Los que están peor son los jóvenes de hasta 24 años.La tasa de desocupación en esta franja etaria es del 29,6 por ciento: uno de cada tres está sin trabajo; la media europea es del 21 por ciento.En Francia, son el 22 por ciento de la fuerza laboral excluida y en estos días el gobierno de Nicolas Sarkozy ha puesto en vigencia un paquete de 20 medidas para combatir el desempleo de los jóvenes de entre 16 y 25 años, que sufren con mayor rigor la falta de trabajo.Son puestas con los ojos en las inminentes elecciones presidenciales, en las que las perspectivas de Sarkozy son mediocres.En Gran Bretaña, uno de cada cinco jóvenes menores de 29 años no trabaja ni busca trabajo, hartos de decepcionarse. En Irlanda, la desocupación alcanza al 27,5 por ciento de los jóvenes, pero la Organización Internacional del Trabajo (OIT) advierte que esa tasa "podría haber sido significativamente superior si se contemplara a quienes se 'esconden' en el sistema educativo". Los más vulnerables. En un reciente informe, la OIT no descubrió nada nuevo cuando sostuvo que "los jóvenes y las mujeres son los grupos laborales más vulnerables". En la Argentina, el desempleo juvenil alcanza el 18 por ciento de ese segmento poblacional, una cifra elevada, más del doble del desempleo total, que es del 7,2 por ciento. "Es un problema estructural que afecta con mayor intensidad a las mujeres", concluye.En su edición de la segunda semana de enero, la revista Time dedicó a los decepcionados la tradicional tapa que destaca al personaje o al movimiento colectivo más importante del año.No todo está perdido, porque en la tapa de la última semana de ese mes aparece un joven triunfador y multimillonario: Lionel Messi...Éste es el mundo que tenemos; todo da igual.