Si no hay responsables, todo seguirá igual
Mientras los cordobeses nos enteramos de esta desgarradora realidad de violación a los derechos humanos, los funcionarios médicos responsables se mantienen en sus puestos sin inmutarse. Medardo Ávila Vázquez.
Con la revelación del estado de abandono en que se encuentra la colonia neuropsiquiátrica provincial de Bell Ville, los cordobeses nos encontramos con una realidad que lesiona los principios básicos de cuidado humanitario y solidaridad social, que deben sostener la vida comunitaria. Esta realidad demuestra que el Estado provincial trata a los pacientes psiquiátricos, los más vulnerables entre los vulnerables, con prácticas que nos retrotraen a los campos de concentración nazis. Y lo peor es que nos enteramos de que esta situación era conocida por todos: funcionariado del Ministerio de Salud, gobernador y miembros del Tribunal Superior de Justicia. No obstante ello, todo siguió igual.El equipo de salud local advirtió y denunció, desde hace años, la destrucción y el desmantelamiento edilicio del lugar, y la falta de personal, en número y calidad necesarios, para la asistencia de los pacientes, lo que llevó a que las necesidades acumuladas se convirtieran en una lucha por la supervivencia.Las advertencias fueron acompañadas por los vecinos de Bell Ville, quienes en defensa del hospital realizaron cortes de rutas, marchas, petitorios, denuncias, informes, etcétera; pero todo siguió igual. Médicos y campos de concentración. La medicina y los médicos tienen una función en nuestra sociedad: cuidar la salud de la población y tratar de recuperarla en la enfermedad. Y en este último sentido, es vital el cuidado de los enfermos, incluso, como es obvio, de los enfermos psiquiátricos, quienes por más profundamente afectados que se encuentren no pierden sus derechos humanos esenciales. Pero así como había médicos funcionarios en los campos de concentración nazis, y también en los campos de concentración de Luciano Benjamín Menéndez en nuestro país, también hay médicos responsables de estos campos de concentración psiquiátricos que tiene el Gobierno de Córdoba. Ellos son los directores y funcionarios de Salud Mental, el ministro de Salud, Carlos Simon, y el jefe de Gabinete provincial, Oscar González, quien controla la salud provincial desde hace 10 años.Todos conocen la terrible situación de la colonia La Alborada y saben que el equipo de dirección completo de Salud Mental, encabezado por Francisco Montaldo, había renunciado en marzo de 2012 porque su propuesta de recuperación del área había sido rechazada y no se iba a invertir dinero, ni personal, ni atención en Salud Mental.Es sorprendente ver cómo, mientras los cordobeses nos enteramos de esta desgarradora realidad de violación sistemática a los derechos humanos, los funcionarios médicos responsables se mantienen en sus puestos sin inmutarse. Tal vez encontremos una explicación en los informes de La Voz del Interior , que revelaron el enriquecimiento económico de los funcionarios del Gobierno en los últimos años. Impunidad y responsabilidad médica Muchas veces, los pacientes psiquiátricos son abandonados por sus propios familiares; pero que sean abandonados por la sociedad, en este caso por el área del Estado encargada de su cuidado y contención, es inadmisible. Nadie parece ser responsable de esto, nadie está dispuesto a, por lo menos, reconocer su fracaso en este sentido. Si no hay responsables, todo seguirá igual. La "noticia" perderá novedad y abandonará los medios y la preocupación pública. Parece que la arbitrariedad y la impunidad están garantizadas en el régimen del "huracán cordobés".Sorprendentemente, la denuncia de la legisladora Liliana Montero recaló en el fiscal Gustavo Hidalgo, el mismo fiscal ¿anti?-corrupción que permitió la acelerada demolición de la Casa de las Tejas, que rechazó la denuncia contra funcionarios y Monsanto en Malvinas Argentinas, y que seguramente archivará las actuaciones por este escándalo. El Tribunal Superior de Justicia fue advertido y notificado por dos jueces hace un año y no hizo nada.Todo parece indicar que no habrá responsables, nadie pedirá disculpas, pintarán algunas paredes y todo seguirá igual. Pero estoy seguro de que los funcionarios que sostienen y son cómplices de esta política tienen el repudio ético y el desprecio profesional de todo el equipo que, día tras día, se esfuerza en cuidar la salud de los cordobeses.
*Médico, exsubsecretario de Salud de la ciudad de Córdoba

