Sería fantástico
Sería fantástico que el espíritu que reinó en los festejos del Bicentenario nos acompañase en otras actividades de la vida cotidiana. Ángel Stival.
Sería fantástico que el país que vimos el fin de semana último fuera el único, el real, el indiscutible. Sería ingenuo pensar que es así, pero una canallada negarlo como hecho contundente, como expresión popular de un sentido de pertenencia, como potencialidad de unificación o, por lo menos, como anhelo colectivo de exhibir el orgullo de ser argentino.
Sería fantástico que ese espíritu indivisible y único que expresamos en festividades y celebraciones -y que seguramente se volverá a hacer sentir cuando comience el Mundial de fútbol- nos acompañe en otras ocasiones.
Sería fantástico que esa unidad indudable del "alma que canta" se transfiera también al alma que trabaja, que estudia y se esfuerza en las más diversas actividades cotidianas.
El alma que canta (1916-1961) fue una revista que nació cuando se empezaba a ponerles letras a los tangos. Fundada por un italiano, Vincenzo Bucchieri (1901-1985), contenía letras de canciones, un consultorio sentimental, un "conventillo político", monólogos teatrales. Llegó a vender 250 mil ejemplares semanales. Alberto Vacarezza dijo: "Al alma que canta la lee desde el presidente hasta el último chacarero". Era contraseña para citas primerizas: "Te espero con un clavel en el ojal y El alma que canta en la mano", se decía. Es una pena que haya desaparecido.
Sería fantástico que hubiese podido servir para que Cristina Kirchner y Mauricio Macri se encontraran en la puerta del Colón. Pero no pudo ser, como no pueden ser otros encuentros, ni otras fantasías imaginadas por Joan Manuel Serrat (Barcelona, n. 1943) en una de sus maravillosas canciones. "Sería fantástico/que nada fuera urgente/No pasar nunca de largo y servir para algo/Ir por la vida sin cumplidos/llamando a las cosas por su nombre". O ésta: "Sería todo un detalle,/todo un síntoma de urbanidad,/que no perdiesen siempre los mismos y que heredasen los desheredados". "Sería todo un detalle/y todo un gesto por tu parte,/que coincidiéramos, te dejaras convencer/y fueses como yo siempre te imaginé".
Sería fantástico, y esto no lo dice Serrat, que Argentina saliera campeón en Sudáfrica.

