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Ser alguien esta Navidad

Los chicos reflejan lo que los adultos les presentamos como valioso: ser alguien significa ser percibido por las cámaras o las redes sociales. Rafael Velasco.

23 de diciembre de 2011 a las 12:01 a. m.
Rafael Velasco*
Ser alguien esta Navidad

Hace poco se conoció un estudio realizado entre chicos de 6 a 14 años, en el que uno de cada tres afirma que cuando sea grande quiere ser "mediático". Y ser "mediático" está relacionado con "ser alguien". Esto significa que los chicos quieren ser de esos que aparecen en los medios –en particular, la TV– y cuyo mayor mérito es ser conocidos por aparecer en la tele. ¿Ser alguien para qué? Para tener plata, para tener reconocimiento, para conseguir cosas...Ante esto, de inmediato se escuchó a adultos rasgándose las vestiduras. Vienen las consabidas diatribas contra la TV basura y otras cosas más. Parece que no reparamos que en realidad los chicos reflejan lo que los adultos les presentamos como valioso: ser alguien significa ser percibido por las cámaras, las redes sociales, los medios.Eso es lo que les decimos. La cultura exhibicionista que fomentamos tiene que ver con estos resultados. Se es alguien si se aparece en la TV; pero, además, si se aparece por el camino más corto: mostrar alguna rareza, exponer alguna miseria personal o ajena, participar en escándalos. "Yo sólo quiero pegar en la radio para ganar mi primer millón", cantaban Los Bacilos. Buen reflejo: pegar en la tele, en los medios. Ser alguien.Con esos parámetros, es claro que no son alguien los integrantes de la inmensa mayoría: los que trabajan de manera silenciosa, los que se esfuerzan, esos que van todos los días en el colectivo a trabajar, los que hacen lo que tienen que hacer y le pelean a la vida, y vuelven a sus casas cansados, con lo que han conseguido para sus familias. Esos son nadie. Algunos "nadie". Doña Virginia, por ejemplo, no aparece en los medios, ni tampoco sus vecinos de Villa Angelelli, que le ayudaron a hacer la losa de su casa: Mario, Edwin, Moisés y varios más, mientras Clarinda, Eva y otras mujeres prepararon el asado para festejar el final de la losa. Ellos, pobres que viven en la periferia, trabajan para ayudarse entre sí, porque no tienen demasiadas ayudas. Esperan más de una hora el colectivo, padecen en primera persona la crisis del sistema de salud, reciben religiosamente promesas en cada campaña electoral... Son "nadie" para el criterio mediático y, sin embargo, como decía Jorge Luis Borges, "esas personas, que se ignoran, están salvando el mundo" ("Los justos"). Alguien. En Navidad, los cristianos celebramos el nacimiento de "alguien" que se hizo "nadie". Alguien que vio la luz de este mundo lejos de toda espectacularidad, en un establo de un oscuro suburbio del imperio de turno, que se rodeó de "nadies": pobres, trabajadores, prostitutas y pecadores a los que mostró que Dios los ama con locura; consoló a los sufrientes, abrió los ojos a los ciegos por la desesperanza, liberó a los oprimidos por el peso de la culpa y el odio. Naturalmente, fue rechazado por los poderosos –políticos y religiosos– (los mismos que determinan quién es alguien y quién no), fue crucificado. Los cristianos lo anunciamos resucitado, vivo y vencedor del odio y del egoísmo. Sus contemporáneos dijeron que "pasó haciendo el bien".Llegó a ser alguien, de verdad. Lo hizo por el camino arduo: el del amor, la solidaridad y el compromiso. Tal vez, si los adultos ensayáramos más esa senda de los nadies y de ese alguien, los chicos nos reflejarían otras expectativas de futuro.

*Rector de la Universidad Católica de Córdoba.