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Religión y familia

Los padres que enseñan a sus hijos no sólo a no hacer el mal sino también a hacer a todos el mayor bien posible son los seres más ricos del mundo. Arnaldo Pérez Wat.

21 de marzo de 2011 a las 12:01 a. m.
Arnaldo Pérez Wat (Periodista).
Religión y familia

El papa Benedicto XVI, al bautizar a 21 niños, explicó en una homilía que la familia está amenazada por varias partes, y que tiene que afrontar dificultades en su misión de educar en la fe, porque la pérdida de referencias culturales y la rápida transformación social, hacen difícil la tarea educativa. Y que con el bautismo, esos pequeños reciben "un sello espiritual indeleble que marca su pertenencia al Señor". Agregó que la semilla de la fe es imprescindible para alcanzar la plena madurez cristiana. El positivista Mario Bunge opina que la familia debe educar a los hijos fuera de toda religión, y todavía más, fuera de toda idea religiosa. Impone la neutralidad más absoluta porque el creyente es un calculador vulgar, y que "el bien que practica es un medio de comprar su propia dicha". Podríamos objetarle que si el creyente practica el bien para comprar su dicha, ya no está practicando el bien. ¿Qué es la religión para el niño? Al principio, la sospecha vaga de un más allá misterioso, de alguna cosa que lo domina y que puede modificar todo lo que ve y todo lo que conoce. Pero tal absoluto no le aparece claro, puesto que, para que esa didáctica tenga un valor moral, es preciso que venga desde adentro hacia fuera. Habrá que explicarle algo. Allí se palpa que el sentimiento religioso parece ser inherente a la naturaleza humana. Pero si jamás le hablamos de Dios, si no nos permitimos ningún consejo, ninguna presión sobre la conciencia del pequeño –cosa casi imposible – no podremos sustraerlo de los consejos y opiniones de los demás, y lo dejamos a su merced. Acotemos que Voltaire –satírico del cristianismo – ya decía: "Nadamos todos en un mar cuyas orillas jamás hemos visto; llegará el que pueda, pero el que me grita: nadáis en vano, no existe el puerto, me desanima y me quita todas mis fuerzas". Piadoso o disidente. Socialmente, se observa que un hombre con una sólida educación religiosa no puede prescindir de ella: será un ser piadoso o disidente, sin término medio, nunca un ser ambivalente. Sociológicamente, la religión puede asegurar la afectividad. Y según Freud, coadyuva a conservar un buen equilibrio psíquico. Por caso, en la India, donde cada individuo tiene la posibilidad de realizar experimentos religiosos, hay menos proporción de esquizofrénicos. Equivale a decir que la religión sirve de lazo interhumano y espiritual pues tiende a unir a los individuos mediante ritos en una misma creencia. El evolucionista Herbert Spencer opina que "al suministrar un principio de cohesión, fomenta el desarrollo social". Maquiavelo y Thomas Hobbes hacían hincapié en que la religión es útil como medio de control social.El Papa habla de educar en la fe. Cristianos, judíos, musulmanes y fieles de otras religiones, de igual modo, piensan que son más felices quienes viven con fe, la que otorga tranquilidad de espíritu mitigando temores y ansiedades.No obstante, en la vida siempre nos encontramos con familias que son ejemplo de rectitud sin aceptar deidades, porque ellas tampoco pierden de vista las otras virtudes. Lo esencial es que en todos los hogares reine el amor de sí mismo y del prójimo. ¡Cuántos marginados tienen más necesidad de consuelos que de limosnas; de caridad en lugar de regalos! El padre y la madre que enseñan a sus hijos no sólo a no hacer el mal sino también a hacer a todos los que lo rodean el mayor bien posible son los seres más ricos del mundo, y agregando la esperanza a esas virtudes, están edificando una familia dichosa, cosa que ningún dinero del mundo puede obtener por sí solo.