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Religión en las escuelas

Es menester respetar los sentimientos del prójimo y todos los cultos, pero también las tradiciones y cultos del país donde se vive. Arnaldo Pérez Wat.

11 de octubre de 2010 a las 12:01 a. m.
Arnaldo Pérez Wat (Periodista)
Religión en las escuelas

Juan Perón subió al poder en 1946, cuando el alumno argentino de primer año secundario estudiaba los cordones montañosos y la presión atmosférica que tenían los distintos países asiáticos y las diversas dinastías chinas de la Edad Antigua. Estaban reservadas a cuarto y quinto año la Historia y Geografía argentinas; y a quinto, Literatura Argentina. A Perón se le ocurrió poner la asignatura Religión en todas las escuelas. Era una medida acertada, como lo puede ser hoy, estudiar las distintas religiones de manera objetiva y científica, siempre y cuando, en aquella selva de contenidos, el estudio del catolicismo hubiese guardado, en su extensión, las proporciones de las asignaturas citadas. Sin embargo, ocurrió que un buen día, ante la sorpresa de los alumnos, entró al aula una maestra, una "profe" o un cura, se santiguó e hizo en algunos casos santiguar, e inició la clase refiriéndose al hecho de que Dios debe haber iluminado a las autoridades por la medida tomada. Entonces, lógicamente, el niño judío, junto con el hijo ateo o de padres de otro credo, se iban a la biblioteca con el docente del curso a estudiar Moral.En Salta, siempre se dictó Religión en los colegios. Hace unos 15 años, en la Escuela Normal, se rezaba una oración al comenzar y otra al finalizar la clase. Hoy, se polemiza sobre si debe dictarse la materia.La enseñanza fue enciclopédica por excelencia, siguiendo el modelo del liceo europeo. La familia se encargaba, en su mayor parte, de la educación moral y religiosa de los hijos. La escuela atendía más a la inteligencia que a la parte emocional. Mezcla de conceptos. En las disputas actuales, donde se mezclan los conceptos enseñar, practicar y profesar religión, corresponde aclarar que los expertos deberán instrumentar, si se decide incluir la asignatura Religión, su didáctica, correlaciones y alcance. Materias como Educación Sexual, Religión y Política también deberían impartirse en la escuela. Desde luego que el docente no podrá despojarse de su persona. Podrá ser marxista o sacerdote, incluso podrá aclarar en el aula que lo es; pero de ningún modo debería dictar sólo con su tendencia. Un estúpido dijo sobre Educación Sexual: "Esta es la única materia que no va a tener clases prácticas". El chiste, malo, denotaba ignorancia. Puede haber trabajos prácticos en esa asignatura y en Religión. Ejemplo: un adolescente puede encuestar en su barrio cuántos vecinos de otros credos hay o bien qué opinan sobre el aborto, el divorcio y los anticonceptivos. Se puede debatir sobre si es cierto que el que tiene fe vive más que el ateo, etcétera.Los colegios particulares, que no usan fondos del Estado, pueden ser confesionales; desde luego, cuando no ofendan a la moral, alteren el orden público ni perjudiquen a un tercero. Pero así como tienen que cursar Geografía Argentina e Historia Argentina para acceder a un título oficial, tendrá una considerable proporción el estudio del cristianismo y del catolicismo, sin dejar de lado, desde luego, judaísmo, islamismo, confucionismo, brahmanismo y otras religiones. Puede suceder que cuando pasen los censistas, el 90 por ciento manifieste ser católico; el 80, bautizado, y el 70, que tomó la primera comunión. Si al transitar por el centro de Córdoba, a cada rato aparecen templos con paredes de adobe de más de un metro de ancho, un bachiller argentino tiene la obligación de saber qué se "cocina" allí adentro y qué significan esas ceremonias. Ergo, es menester respetar los sentimientos del prójimo y todos los cultos, pero también las tradiciones y cultos del país donde se vive.