Realidad mata relato
Entre las dificultades inocultables por el nuevo sistema de transporte urbano y el paro docente, que dejó a miles de chicos sin iniciar las clases el miércoles, el trastorno en la vida cotidiana fue enorme en Córdoba. Expectativa por un fallo de la Corte sobre la tasa vial.
¡Vaya semana que atravesaron los habitantes de Córdoba capital! Entre las dificultades inocultables del nuevo sistema de transporte urbano y el paro docente, que dejó a miles de chicos sin iniciar las clases el miércoles, el trastorno en la vida cotidiana fue mayúsculo.No es menor el dato del momento en que esto ocurre: la gente agotó sus vacaciones con incertidumbre económica, devaluación, suba de precios. Todo un cóctel que llevó a muchos a frenar el consumo y a poner en suspenso proyectos personales.Las promesas de los gobernantes chocan muy a menudo contra una realidad que se obstina en mantenerlas en esa condición: promesas.Primera parada, el transporte. La Municipalidad de Córdoba eligió la primera semana de clases para poner en marcha un modelo que anticipó que era, si no revolucionario, al menos muy superador del que regía hasta el 1º de marzo.No hay dudas de que es una de las apuestas más fuertes (quizá la más importante) de Ramón Javier Mestre para lo que resta de su gestión.Aceptemos que siempre una modificación de esta magnitud requiere adaptaciones, reacomodamientos y mucha, muchísima información previa. Además, desde luego, de paciencia.Admitamos, a la vez, que la sociedad es, en su mayoría, reacia a aceptar cambios, porque todos somos caballos de sodero: romper la rutina cuesta una enormidad.Todo esto, vale insistir, atribuible a cierta pereza generalizada.Pero del lado del Estado, o sea la Municipalidad de Córdoba, es evidente (sobran pruebas) de que no todo fue estudiado y ajustado antes de largar por calles nuevas a un servicio que, por si fuera poco, es mucho más caro que antes.Es decir, un boleto más costoso debió ofrecer eficiencia como elemental contraprestación.Este es el primer cambio desde 2001, cuando el entonces intendente Germán Kammerath puso el fallido sistema de troncales y trasbordos.Su fracaso obligó luego a volver al viejo esquema dibujado por Ramón Bautista Mestre, padre del actual intendente, en 1985.Es aceptable la idea, expuesta por las autoridades, de que el transporte debe adecuarse a las necesidades de la gente y no la gente al transporte.Pero los cambios de último momento en los recorridos, que generan desconcierto, demuestran improvisación.¿Acaso no se tenía estudiado el movimiento de los usuarios en el anterior esquema, para que los requerimientos sean respondidos de manera superadora?Otra cuestión puesta en entredicho es el sistema de trasbordo que, se supone, debería permitir a los usuarios utilizar un solo boleto para viajar en la misma empresa, en el mismo sentido, dentro de la hora siguiente.Esto no se estaba cumpliendo. De hecho, fue el principal motivo de queja el viernes, porque la promesa no se estaba garantizando.Además de ser una falla del sistema de pago del boleto, una hora resulta un tiempo muy acotado en el tránsito de Córdoba, siempre caótico.Los semáforos funcionan mal o no funcionan, más allá de que una concejala radical se preocupe, justo ahora, porque con la figurita de un hombre para dar paso a peatones no se respeta al género femenino.Segunda parada, las escuelas. El paro solidario que llevó adelante el gremio docente cordobés dejó un sabor agridulce.El acatamiento a la medida de fuerza decretada para apoyar las negociaciones a nivel nacional, cuando en Córdoba los maestros ya habían cerrado su paritaria (algo superior al 30 por ciento), fue muy dispar.Quizá pesó sobre sus protagonistas el anuncio del Gobierno provincial de que iba a descontar 250 pesos por día a quienes se sumaran a la huelga.Por contrapartida, los salarios que lograron los policías, a fuerza de rebelión, acuartelamiento y caos en las calles en diciembre, sienta una comparación que a todos los empleados públicos, en particular los docentes, les resulta irritante.Como fuere, quedó abierto un debate a dos vías que en todo momento se tocan: el nivel de los salarios de los educadores y la existencia o no de un pago por presentismo.El gobernador José Manuel de la Sota fue quien derogó, apenas asumió su primer mandato, una medida dictada por su antecesor, Ramón Bautista Mestre."La demagogia en todos los aspectos es mala, pero cuando se la usa en educación, salud y seguridad es inadmisible. Lo escuché a (el ministro de Educación actual, Walter) Grahovac decir que el ausentismo está en el orden del 25 por ciento; es monstruoso, en nuestra gestión el ausentismo era equivalente a 10 escuelas mensuales. Nosotros teníamos un presentismo elevado, es cierto, pero si uno busca resultados, no los va a conseguir con mil pesos cada seis meses". La descripción corresponde a Jorge Pérez, ministro de Educación de Mestre, quien pasó buena parte de su gestión enfrentado con el gremio de los maestros.Hoy, De la Sota se dice "triste" por la adhesión cordobesa al paro y pone en el tapete la necesidad de revisar si no es necesaria alguna medida que condicione a los docentes a cumplir clases más allá de las situaciones sindicales.Próxima parada, ¿la Corte? En las últimas horas, cobró fuerza la versión de que la Corte Suprema de Justicia se aprestaba a difundir un fallo por el cual declarará inconstitucional la tasa vial, porcentaje que la Provincia recauda sobre la venta de combustibles en territorio cordobés, y que es destinado a obras en rutas y caminos.La tasa fue cuestionada por el Ministerio de Economía de la Nación, en momentos en que la relación entre De la Sota y el kirchnerismo echaba chispas por todos lados.El perjuicio de una sentencia en contra sería grande: durante 2014, la Provincia presupuestó más de 740 millones de pesos, 200 millones por encima del déficit de la Caja de Jubilaciones.Fuentes judiciales en Buenos Aires aseguraron que el fallo está en barbecho. Por eso, dijeron desconocer cuál es la razón por la que el tema se filtró con tanta fuerza en Córdoba en las últimas horas e incluso mereció el viernes tuits del propio De la Sota para defender la medida.Desde la época del conflicto policial, el gobernador tiene abierto con el jefe de Gabinete, Jorge Capitanich, un canal de diálogo. Los temas eran el pago de deuda o la posibilidad de endeudarse en el exterior.¿Hubo algún avance subterráneo que llevó al Gobierno cordobés a abrir el paraguas? Nadie lo sabe.Cuando fuere, ahora o después, la caída de la tasa vial sin ninguna fuente adicional de recursos para morigerarla será un golpe político difícil de ser esquivado. Otra vez, la realidad podría matar al relato.

