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Quiero ser tu amigo

La situación obliga a De la Sota a intentar recomponer las relaciones con la Casa Rosada. La Provincia está ahogada financieramente y el futuro gobernador deberá ser ingenioso para buscar respuestas a los problemas. Eduardo Bocco.

20 de noviembre de 2011 a las 12:01 a. m.
Quiero ser tu amigo

La atmósfera política está en sintonía con el clima. Y la temperatura crece a medida que nos acercamos a diciembre, mes de traspasos de poder, de cierre de ejercicios y de balances para planificar el futuro. Juan Schiaretti dejará de ser gobernador y se irá con una pésima relación con el Gobierno nacional. En cuatro años, los lazos fueron mayoritariamente tensos, muy tensos en ocasiones. Como ahora, cuando el ministro del Interior, Florencio Randazzo, lo destrató en público y elogió a José Manuel de la Sota, quien por estos días hace ejercicios de elongación antes de entrar a la cancha.Echan sapos y culebras cerca de Schiaretti por esta situación. Tratan de mantener la calma y guardan absoluto silencio en las inmediaciones de un De la Sota que parece haber abandonado su costumbre de armar una mesa chica para sentir el primer respaldo a las decisiones que casi siempre tomó y toma en soledad.A días de abandonar el poder, los schiarettistas dicen, inflando el pecho: "Juan se va con el 68 por ciento de imagen positiva y eso parece que no gusta mucho en la Casa Rosada".Las definiciones antikirchneristas no terminan ahí: "La base de sustentación del modelo K se basa en el saqueo de Buenos Aires, Santa Fe y Córdoba".El argumento explica, de alguna manera, la compleja situación de la Provincia, literalmente ahogada por la Nación y con un panorama cada vez más oscuro, ya que a fin de año se vence el acuerdo con la Nación por la deshilachada Caja de Jubilaciones.Antes que claudicar, Schiaretti decidió salir al mercado a tomar dinero y por las Letras deberá pagar más del 20 por ciento de interés. Además, un vocero del Gobierno confirmó que Schiaretti estudia llevar a la Corte Suprema el reclamo por la deuda que el Anses mantiene lcon la Provincia y que se situá en torno a los 843 millones de pesos. Y que si toma la decisión de hacerlo, lo haría sin consultar la opinión de De la Sota. "La deuda es de nuestra gestión y los que tenemos que arbitrar los medios para cobrarla somos nosotros", indicó la fuente. Algo para recordar. En el entorno del gobernador, repiquetean con inusual constancia un dato opinable: "La relación de Schiaretti y De la Sota hoy no es mala, más bien todo lo contrario". Desde el búnker delasotista, sólo responden con silencio. Hubo una sola frase bastante particular del gobernador electo, tras las afirmaciones de Randazzo. Desde Río Gallegos, adonde fue con todos los gobernadores a homenajear a Néstor Kirchner, dijo: "Yo no debo opinar sobre la gestión de Schiaretti".De la Sota es un dirigente que pocas veces improvisa y para esto utilizó una muletilla de Schiaretti para no decir nada.El dato no tiene más que el valor de una anécdota, pero en el mundo de los gestos y las insinuaciones que manejan los dirigentes políticos, puede adquirir mayor relevancia. De todos modos, a la sociedad provincial poco le importa cómo se lleven el gobernador saliente y el entrante. La gente quiere soluciones a los problemas, para vivir sin sobresaltos.Eso lo debe estar pensando el futuro jefe del Ejecutivo provincial, quien por ahora no tiene en la baraja las cartas que puedan cortarle la ansiedad. Necesita un acuerdo operativo inmediato con la Nación para acolchonar su camino. De allí que haya intentando hilvanar una nueva relación con el gobierno de la presidenta Cristina Fernández. A disgusto de los kirchneristas cordobeses, el gobernador electo busca afanosamente atajos. Tiene en su mapa de ruta el nombre de Eduardo Angeloz señalado en rojo. "El gobierno radical se desplomó porque no se pagaron los sueldos y las jubilaciones, no por denuncias de actos de corrupción", suelen repetir hombres con experiencia en la administración del Estado y que conocen al dedillo la manera de encarar la gestión que tiene el cacique peronista. Una película de suspenso. Las futuras autoridades provinciales siguen con especial interés la manera en que se definirá el elenco de colaboradores del segundo gobierno de Cristina Fernández de Kirchner. Y tienen razón en observar esto de cerca, porque los nombres propios tienen mucho que ver para imaginar cómo será la relación operativa de la Nación con Córdoba. Una cosa será si Julio De Vido es jefe de Gabinete o ministro de Economía y otra cosa muy distinta es si De Vido no tiene un lugar preponderante en el equipo presidencial. El actual ministro de Planificación tiene competidores en su carrera por ser jefe de Gabinete: Florencio Randazzo, Juan Manuel Abal Medina y ahora se habla también de Nilda Garré, aunque los peronistas cordobeses sospechan que en el último caso se trata de una acción de marketing político más que de un dato certero. Randazzo ahora abrió el juego, pero es imposible discernir si se trató sólo de un palo para Schiaretti o de un guiño al nuevo Gobierno provincial. Lo cierto es que el delasotismo se prepara para asumir en un tiempo de vacas más flacas que las que esperaba o soñaba hace sólo un par de meses. El escenario nacional también tuvo un cambio sorpresivamente abrupto tras las elecciones del 23 de octubre. La Nación debe emprolijar sus cuentas y dejar de tirar manteca al techo, tras un año electoral. Ya se anunció la quita de subsidios y el impacto puede ser durísimo si se concreta tal como se anunció oficialmente. En la provincia, son pocos los peronistas con experiencia en administración pública que creen que la medida se aplicará por completo en marzo. "La clase media podría sufrir un cross a la mandíbula, del cual le costaría recuperarse", razonó un dirigente peronista que acompañó varias administraciones, con despacho propio en lo que fue la Casa de las Tejas, hoy devenida en parque.Mientras unos hacen las maletas y otros las terminan de armar, los maestros dispusieron un paro que, según marcan fuentes gremiales, apunta a dos cabezas: Schiaretti, por la incertidumbre salarial, y De la Sota, por la incertidumbre del boleto educativo. A esa promesa de campaña, De la Sota deberá cumplirla a rajatabla, porque compromete su credibilidad, aunque ignore el costo. Por las dudas, los empresarios abren el paraguas, mientras el nuevo elenco gubernamental define sus estrategias ante la inminencia de un verano en el que, además del pago de sueldos y aguinaldos, deberá comenzar a discutir la nueva pauta salarial del sector público de la provincia.A la nave que comandará De la Sota, ya le sacaron el piloto automático. Por el momento, no lo va a usar.