Qué fácil es cazar en el zoológico
Si observamos la realidad provincial, la estructura tributaria es “regresiva”, pues 8 de cada 10 pesos recaudados en impuestos provienen de Ingresos Brutos. Nancy Lizzul.
El bloque mayoritario aprobó en la Legislatura el presupuesto 2012, con un incremento del cinco por ciento en el impuesto sobre los Ingresos Brutos. El gobierno de Unión por Córdoba argumenta que necesita recaudar más para la composición de un fondo educativo (con el cual sí estamos de acuerdo) y por un atraso en el envío de fondos del Estado nacional.Esta situación que hoy enfrenta nuestra provincia no debería pesar sobre las empresas y los comercios de origen provincial, porque son ellos los que generan el trabajo genuino.Los economistas sostienen que se debe mejorar la administración impositiva y la eficiencia en la gestión de recaudación; lo ideal es optimizar el nivel de cumplimiento y no recurrir al incremento del impuesto que llevaría a la evasión.Si observamos la realidad provincial, la estructura tributaria es "regresiva", pues ocho de cada 10 pesos recaudados en impuestos provienen de Ingresos Brutos, vinculados a una actividad económica, no al patrimonio del contribuyente.Este impuesto es uno de los más distorsivos que puede sufrir la producción provincial y genera múltiples efectos negativos: disminución de inversiones, pérdida de competitividad, migraciones de comercios e industrias hacia otras jurisdicciones donde el impuesto no se aplica o es inferior (Córdoba, 4,2 por ciento; San Luis, 2,5 por ciento; Santa Fe, 2,5 por ciento) y produce efectos acumulativos, ya que lo pagan todos los actores de la cadena productiva.Se trata de un impuesto en retirada en el sistema mundial. Sin embargo, en nuestra provincia se sigue insistiendo. Produce inflación; si se transfiere este impuesto a los precios, se agrava la espiral inflacionaria. Genera evasión y acentúa la competencia desleal.Para recordar lo acontecido los últimos años: en 2008, la alícuota del comercio mayorista era del 2,5 por ciento y el sector industrial estaba exento, ambas situaciones comunes a la mayoría de provincias del país.Ambos sectores fueron duramente castigados y se encuentra hoy el comercio mayorista con una alícuota del cuatro por ciento y el sector industrial, con una alícuota del 0,5 por ciento (las industrias que facturan más de 20 millones anuales). A estas alícuotas, se les aplicaría un incremento del cinco por ciento a partir de 2012, lo que nos dejará en una clara desventaja competitiva.Se puede aumentar la recaudación, con inclusión social:1) Disminuir el comercio al margen de la ley. 2) Incorporar al sistema todos aquellos emprendimientos que no han logrado ser parte de un Estado formal, pagar impuestos, blanquear los sueldos, gozar de obra social, etcétera. Estos comercios ilegales sostienen la marginalidad social, compiten en forma desleal y, como dicen los abogados, in flagrancia, pues muchos se instalan en las veredas de los comercios que pagan impuestos.3) Aumentar la cantidad de contribuyentes podría disminuir la alícuota.4) Aplicar descuentos para el contribuyente cumplidor (se descuenta el 30 por ciento sólo al sector minorista; se debería aplicar al mayorista)Esta política que sólo pretende "cazar en el zoológico" subiendo el impuesto a los contribuyentes inscriptos atenta contra las inversiones y la generación de trabajo en blanco. Permite el comercio ilegal, y condena a miles de trabajadores a permanecer desamparados de toda protección social.

