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Proyectos "vacíos" del Banco de Córdoba

Con desmedido entusiasmo, el Banco de Córdoba informó que en 2010 ganó 20,4 millones, de los cuales diciembre aportó 19,1 millones. Es raro, ¿no? Salvador Treber.

24 de junio de 2011 a las 12:01 a. m.
Salvador Treber (Profesor de posgrado de la Facultad de Ciencias Económicas de la UNC)
Proyectos "vacíos" del Banco de Córdoba

En los últimos tiempos, se discute sobre la viabilidad de un monumental proyecto que se construiría en la manzana donde están la casa matriz y la nueva sucursal Catedral del Banco de Córdoba, en la esquina de las calles San Jerónimo y Buenos Aires, de la ciudad de Córdoba. Se proyectan nuevas instalaciones para la sede central, respetando el ingreso principal, donde se ven las obras de un artista que dejó varias huellas de su capacidad creativa, aunque algunas, lamentablemente, se perdieron para dar lugar al practicismo materialista simbolizado por "emprendimientos" inmobiliarios. En el resto de la manzana, identificada como "histórica", el proyecto original prevé sendas torres de oficinas y viviendas, que se completarían con la construcción de 600 cocheras en el subsuelo. Hasta ahora, la discusión está entre los que patrocinan el mencionado proyecto y quienes ponen su mayor celo en la preservación, tanto de su valor histórico como de la armonización con las condiciones que rigen para la zona circundante a la Plaza San Martín y el Cabildo Histórico. Sería indispensable un riguroso estudio previo del suelo para determinar las características que deberían tener los cimientos y la verificación de que no haya reliquias desconocidas, que nunca se buscaron pero que, muy probablemente, puedan existir, ya que los primeros edificios datan de pocas décadas después de la fundación.Incluso la Universidad Nacional de Córdoba, asesorada por profesionales especializados, requiere que se cubran tales instancias, pese a que el ímpetu de burócratas y constructores hace oídos sordos. Ganancia insignificante. Nadie se ocupó de analizar objetivamente si, para el momento en que estén concluidas las flamantes comodidades asignadas al Banco, serán realmente necesarias, pues su trayectoria económico-financiera hasta la fecha no garantiza que a ese momento... ¡todavía exista! No se trata de ser tremendista, pero su evolución no es nada feliz, aunque con desmedido entusiasmo se informó que al cierre del balance 2010 ganó 20.472.000 pesos. También se ha anunciado, sin mayores fundamentos, que en 2011 logrará 100 millones de utilidad, lo que tampoco cambia el cuadro. Para tener una idea de la insignificancia que ello supone, el conjunto de bancos que operan en el país cerró 2010 con una utilidad que ronda los 15 mil millones de pesos. Aunque aquella cifra sea veraz (hay serias dudas de ello), es de todas maneras muy escasa y surge, más que como un resultado anual, como consecuencia directa de lo que se hizo en diciembre, antes del cierre del ejercicio y sólo a ese efecto. Al finalizar el tercer trimestre de 2010, acumulaba una pérdida que ascendía a 25.692.000 pesos. Según los estados contables de los meses inmediatos siguientes –octubre y noviembre–, se habría enjugado totalmente el citado quebranto y se habría logrado un pequeño excedente. Además, en diciembre se habrían "ganado" 19.112.000 pesos, lo que permitiría llegar a la ganancia informada para 2010. Dado que en los últimos años tal cosa nunca sucedió, sería indispensable dar los fundamentos convincentes sobre semejante vuelco. Es raro, ¿no? Si retrocedemos un poco, al 30 de septiembre de 2009 nos encontramos con un patrimonio neto de 299,6 millones de pesos y un año después, en igual mes de 2010, había bajado nada menos que en 53,4 millones, razón por la cual no es muy fácil una reversión como la expuesta. Capitalización. La Provincia prometió en varias oportunidades capitalizarlo y en 2006 tomó un compromiso formal de 30 millones de dólares en ocho cuotas mensuales (de las que cumplió sólo una). Más recientemente, anunció que aportaría 100 millones de pesos, pero no ha dejado de usar al Banco para encarar financiamientos superiores a sus posibilidades. El Banco Central aceptó en varias oportunidades planes de encuadramiento para que el Córdoba vuelva a operar como las demás instituciones, aunque, en forma sistemática, cayó en faltas de diversas índoles, que frustraron esas oportunidades. El último plan de encuadramiento le otorga 10 años para que lo haga; mientras tanto, deberá seguir su gestión de manera restringida. Llama la atención que entre julio y diciembre el activo haya crecido 31,1 por ciento, pese a que el rubro "Préstamos" apenas lo hizo 16,5 por ciento, seguramente como consecuencia de que –por la falta de suficiente capital– el Banco Central no lo dejó ampliar el abanico de ese rubro. El capital apenas cubre el 40,3 por ciento de los préstamos y los denominados "Personales" constituyen la especialidad que más se desarrolló (32,5 por ciento de los dirigidos a deudores privados), seguida por un abultado 31,7 por ciento que se incluye en un enigmático e indescifrable rubro "Otros". Las empresas cordobesas o las actividades productivas, por lo visto, muy poco o nada están presentes en su actividad, aunque esa debería ser su obligación principal. En cuanto a los saldos de depósitos, estos integran el 90,6 por ciento del pasivo (31,1 por ciento proviene del sector público y 68,9, del privado); es llamativo que entre julio y diciembre hayan aumentado 25,8 por ciento, pero, en muy alta proporción, están virtualmente ociosos. Al estar entrampado en una aguda falta de respaldo de un patrimonio proporcional a su capacidad de captación, nunca podrá "salir del pozo". Los diversos gobiernos provinciales han usado y abusado de sus servicios. No comprenden que urge capitalizarlo de manera apreciable –el Banco Central estimó esa falencia hace alrededor de ocho meses en 550 millones de pesos– y, en vez de hacerlo, se sumergen en proyectos inmobiliarios faraónicos que terminarán por provocar que agonice penosamente la actividad financiera, como sucede desde hace más de una década. ¿Hasta cuándo tanta ceguera?