Primero, lo primero: la boleta única
Es una buena oportunidad para incorporar alguna mejora en el procedimiento electoral. Mario Ardid.
El 5 de setiembre próximo, en Marcos Juárez, aproximadamente 21 mil ciudadanos expresarán su voluntad democrática en unas 60 urnas dispuestas en seis escuelas de esa ciudad. La historia electoral de este pueblo vaticina que votarán alrededor de 17 mil personas y que el escrutinio no insumirá más de cuatro horas.
Es una buena oportunidad para incorporar alguna mejora en el procedimiento electoral, un aporte a la transparencia, a la agilidad y, por sobre todo, un recurso eficaz que reduce el campo de acción de la trampa, el clientelismo político y el apriete: la boleta única.
Es también sencilla, económica, controlable y un paso adelante en el ansiado perfeccionamiento de una verdadera reforma política-electoral.
Me resulta esta propuesta oportuna y realizable y de un contenido político más profundo que la mera utilización de la urna electrónica. Además, su aplicación no supone un cambio que complique la vida de los vecinos; al contrario, facilita la democracia.
Me preocupa que Marcos Juárez sea tomada como un laboratorio de pruebas. Me inquieta la manera precipitada, sin avisos ni consultas a las organizaciones políticas, con que se tomó la decisión de imponer el voto electrónico.
No hubo convocatoria a reuniones informativas, a encuentros de divulgación, a demostraciones técnicas, a explicaciones de otros antecedentes del procedimiento, mucho menos a asomarnos a su costo y a otros detalles. Hubo, sí, una historia trunca de promesas de reforma política.
El Gobierno provincial, sus diseñadores electorales (Domingo Carbonetti) no nos tienen acostumbrados a participar de sus inquietudes, pero los interesados en los resultados del 5 de setiembre nos creemos con derecho a intervenir, aceptar, discutir o negar cualquier punto que tenga que ver con nuestra suerte como ciudad.
En esa jornada electoral, se juegan caminos valiosos para este pueblo; se juega el cambio o la continuidad de un modelo de 25 años de una misma fuerza política. Se juega la posibilidad de otros hombres, otros nombres, otras generaciones y nada explica por qué, ya que se pretende modificar para bien la ingeniería electoral, no se implementa la boleta única en primera instancia y se sigue experimentando con el voto electrónico con otras muestras poblacionales y estudios más rigurosos y de menos riesgo para el destino de un pueblo.
En Brasil, a pesar de haber comenzado con el voto electrónico en 1996 y haberlo extendido 14 años después a todo el país, se convoca a expertos informáticos, hackers y especialistas -mediante importantes premios económicos- a que intenten vulnerar la seguridad del sistema, para cubrir cualquier un eventual perjuicio. Ese llamado responde a quejas y demandas de los partidos políticos ante supuestas irregularidades en las últimas elecciones.

