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Pretextos para matar

Ángel Stíval.

30 de octubre de 2011 a las 12:01 a. m.
Ángel Stival (Periodista)
Pretextos para matar

Entre las innumerables reacciones provocadas por el fallo de la Justicia argentina que condenó a cadena perpetua al marinero Alfredo Astiz y a otros 11 represores por crímenes perpetrados durante la última dictadura militar en la Escuela de Mecánica de la Armada (Esma), reparamos en la del gobierno de Francia. "Saludo esta decisión que honra a la Argentina y su compromiso en la lucha contra la impunidad de los crímenes cometidos durante la dictadura militar", afirmó el ministro de Relaciones Exteriores de ese país, Alain Juppé.No es para menos. Además de cargarse a Rodolfo Walsh y a tres fundadoras de Madres de Plaza de Mayo, "el Ángel Rubio" asesinó a las monjas Leonie Duquet y Alice Domon. Ese hecho, como es natural, despertó la sensibilidad francesa.Con idéntica naturalidad, sin embargo, el gobierno de Nicolas Sarkozy se embarcó en la matanza que la Otan perpetró en Libia, incluido el magnicidio de Muamar Kadhafi, un líder indefendible cuyo feroz asesinato fue celebrado en ese país –y en otros– como una hazaña.Nada justifica semejante conducta que un improbable juicio del futuro encuadraría entre los crímenes de lesa humanidad cometidos por estados que manejan un poderío militar inigualable y lo descargan sobre pueblos armados hasta los dientes de... ¡piedras y palos!"No matarás", proclaman en nombre de Dios los hombres que exponen al mismo tiempo su culpa y su impotencia porque, a lo largo de su historia concreta, el hombre parece condenado a matar desde el momento en que, aún vacilante sobre sus dos piernas, alzó del piso un palo o una piedra y golpeó al otro.En su locura, los amos del mundo convierten a ese "otro" en un ser distinto, no humano, que no merece ni el trato que se dispensa a las bestias.Esa compulsión ha sido analizada hasta el hartazgo desde los más diversos ángulos. "La violencia se cierne sobre este mundo desde sus orígenes y perdura hoy como si nada hubiese pasado, perdura aun con mayores posibilidades destructivas. Ya haremos algo así como una ontología de la violencia. El resultado deberá confrontar el postulado bíblico 'No matarás' con el postulado antropológico e histórico 'El hombre no puede no matar'", dice José Pablo Feinmann en su ensayo Peronismo, filosofía política de una persistencia argentina .Hay, pues, una fuerte carga de cinismo en los elogios franceses al fallo de la Esma, pues las civilizadas potencias hegemónicas, como Francia, cada vez necesitan menos pretextos para destruir al que se cruce en el camino de sus ambiciones.