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Por qué voto electrónico en lugar de boleta única

La tecnología actual impone, como ya ha ocurrido en Brasil, Estados Unidos y la India, el voto electrónico. Jorge Gentile.

16 de agosto de 2010 a las 12:01 a. m.
Jorge Gentile*
Por qué voto electrónico en lugar de boleta única

El gobernador Juan Schiare-tti propuso el voto electrónico para las elecciones de 2011 en la provincia de Córdoba, sistema que se probará en los comicios municipales de Marcos Juárez el próximo 12 de setiembre, luego de la experiencia exitosa de Pinamar, provincia de Buenos Aires, el pasado 28 de marzo. La condición de su uso es que haya consenso y sea técnicamente posible.

Esto demuestra que la implementación de la boleta única -proyectada por primera vez el 16 de setiembre de 1959 por el diputado provincial demócrata cristiano Teodosio Pizarro, recientemente fallecido- y aprobada por la Legislatura de Córdoba hace poco más de un año, es imposible de aplicar en la actualidad, en razón de que en las elecciones provinciales cada partido o alianza electoral, de los tantos que hay en este momento, debe presentar 98 candidatos en los cuatro tramos para la elección de gobernador y vice, de un legislador departamental titular y un suplente, de 44 legisladores titulares y 44 suplentes por la lista proporcional, y de tres vocales del Tribunal de Cuentas titulares y tres suplentes.

Tamaño gigante. Si en una boleta única se pusieran los nombres de todos esos partidos o alianzas -con sus logotipos- y el de los candidatos, ésta tendría un tamaño inusitado y confundiría al votante, que tiene que marcar con un bolígrafo a quién vota en cada tramo, lo que haría muy lento este trámite en el cuarto oscuro y, luego, al practicar el escrutinio.

Además, la Constitución permite el voto de preferencia para poder cambiar el orden de los 44 legisladores provinciales, lo que, a su vez, haría más difícil y lenta la votación y, más tarde, el escrutinio.

Otros países adoptaron, en el siglo pasado, el sistema de la boleta o cédula única o australiana, pero en nuestro país se rehusó debatirlo y establecerlo, a pesar de que hubo proyectos, como el del diputado Pizarro en Córdoba y el que presenté en la Cámara de Diputados de la Nación en 1990, que pasaron inadvertidos. En la era electrónica, ese sistema es obsoleto. Además, si la elección fuera simultánea con la nacional y la municipal, habría que agregar los candidatos y tramos para esos niveles o confeccionar varias "boletas únicas", lo que complicaría aún más el acto electoral.

La tecnología actual impone, como ya ha ocurrido en Brasil, Estados Unidos y la India, la adopción del voto electrónico.

En la actualidad, sólo está informatizado el conteo final -que desde 1998 lo hace una costosa empresa privada, Indra- a pesar de que ésta es la etapa del proceso electoral más vulnerable, según los que objetan el voto electrónico.

El padrón debe pasar del soporte papel al digital; las urnas electrónicas, que lo contienen, permitirán que, sin "cuarto oscuro", en menos tiempo, sin necesidad de boletas ni sobres, voten más ciudadanos por mesas, incluidos los ciegos, ya que en las urnas se puede incorporar el lenguaje Braille, como ya ocurre en Brasil. Habría menos presidentes de mesa y fiscales, la tarea de control y la confección de actas se simplificarían y el escrutinio de mesa lo haría la misma urna y concluiría a minutos del cierre de los comicios.

El voto electrónico se experimentó con éxito el 14 de setiembre de 2003 en las elecciones municipales de Ushuaia y hubo pruebas piloto, aunque no para elegir autoridades, en ciudades de las provincias de Buenos Aires, Mendoza, Santiago del Estero, Chaco y La Pampa, en Capital Federal y, en la última elección, en Catamarca y Salta.

Cambios necesario. Para establecer el voto electrónico, hay que hacer una importante inversión financiera, cambios en las legislaciones electoral y penal, cursos para instruir a dirigentes y funcionarios y campañas para informar a los sufragantes. Deben intervenir expertos informáticos para decidir la adopción y adquisición de software y urnas electrónicas adecuadas y seguras, experiencias piloto y estudiar y tomar todos los recaudos que sean necesarios para hacer funcionar, controlar y auditar al nuevo sistema. Pueden haber fraudes y trampas, como en toda forma de votación, que habrá que prevenir y castigar.

El voto electrónico exige que el sistema eléctrico y el de telecomunicaciones estén en condiciones donde se vota; que los padrones y las mesas se unifiquen, sin distinguirlos por sexos, y que las altas y bajas del padrón se registren electrónicamente no bien sean pedidas o conocidas.

Para conseguir el consenso y la viabilidad técnica que pide el gobernador Schiaretti, habría que convocar al Consejo de Partidos Políticos, a la Legislatura y a las universidades y tomar en cuenta las experiencias locales y las de los países donde se practica.

*Integrante de la Comisión de Expertos para la Reforma Política en Córdoba