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Planes sociales no son la solución

Los planes sociales no solucionan el problema de la pobreza, y menos de la indigencia. Tendrían que ser paliativos temporarios.

08 de noviembre de 2016 a las 12:01 a. m.
Aldo Michelli*
Planes sociales no son la solución

Los planes sociales no solucionan el problema de la pobreza, y menos de la indigencia. Tendrían que ser paliativos temporarios. Los números normalizados del Instituto Nacional de Estadística y Censos (Indec) revelaron que en Argentina el 9,3% de la población en condiciones de trabajar está desocupada; un 11,2% de los trabajadores que cobran un salario están subocupados, y un 33,4% de los que también cobran un estipendio están en la informalidad. De estos datos, deducimos que más del 50% de los trabajadores o potenciales trabajadores están con serios inconvenientes de ingresos y de seguros sociales. En este marco, es lógico que el 32,2% de la población urbana se encuentre en un estado de pobreza o indigencia. Este panorama ha llevado a que nuestro país mantenga un déficit estructural de más del cinco por ciento de su producto interno bruto (PIB), lo que impulsa una inflación constante, retroalimentada por la indiscriminada emisión monetaria para cubrirla. Inflación que atenta contra el poder adquisitivo de los salarios y genera más pobres e indigentes.El enfoque para solucionar este problema es crear más empleo genuino por parte de las empresas privadas, y no del Estado, cuyos empleos son "disfrazados".En general, los planes asistenciales cubren alrededor de 4.500 pesos por mes (que es la suma de la asignación universal por hijo, más asignación por esposa, más ayuda por dos escolares, más la proporcional mensual por escolaridad anual), suma que no llega a equiparar una canasta de indigencia familiar, calculada por el Indec en 5.327 pesos mensuales para una familia de dos menores y dos adultos.Las primeras medidas fueron: 1) salir del default para volver al crédito de los mercados internacionales y de esa forma trasladar el inconveniente a futuras generaciones, con la idea de lograr mayor productividad para afrontar esas obligaciones luego; 2) desplegar una política monetaria que lleve a tasas de inflación cercanas a un dígito, con el objetivo de recuperar los salarios y reactivar el consumo.El enfoque que falta es reactivar la inversión, que genera empleo y más productividad, que no es sólo mayor producción, sino más producción por unidad de trabajo. ¿Cuáles son las medidas pendientes para lograr un incremento de la inversión privada?Reducir la presión fiscal, una de las más altas del mundo, que desincentiva el interés por invertir en la Argentina, con impuestos y tasas desproporcionadas.Eliminar los impuestos distorsivos al trabajo, tales como las cargas laborales que no son admitidas como parte de pago para otros impuestos, como el IVA o Ganancias.Eliminar el Impuesto a los Débitos Bancarios (cheques), que desalienta la bancarización del sistema. Tener un sistema financiero sano y evolucionado procura el desarrollo económico de un país, porque permite la inversión de capital en actividades productivas, como la industria, la construcción, la tecnología y la expansión de los mercados.Permitir la actualización de los balances por la inflación porque, al no hacerlo, el Estado comete un "fraude", pues cobra impuestos sobre una pérdida y no sobre una ganancia genuina.Por último, faltan crear incentivos a la exportación de productos con mayor valor agregado, de modo que se eleve del actual 0,4% del PIB al doble en el corto plazo. Esto generaría las divisas necesarias para afrontar las obligaciones internacionales y la adquisición de insumos importados, con más producción y empleos, y más consumo: un círculo virtuoso.Todo este andamiaje de medidas –tan fáciles de enumerar– se torna complicado frente a los objetivos políticos populistas. Pero en algún momento el Gobierno tendrá que abandonar esos propósitos electoralistas y mirar sólo el bien común, aun cuando ello implique renunciar al poder en el corto y mediano plazo. * Licenciado en Ciencias Económicas