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Perspectivas económicas de 2012

Constituye una genuina novedad el hecho de que los países sudamericanos, por primera vez en la historia, tampoco hayan sido impactados o arrastrados por la depresión vigente. Salvador Treber.

02 de marzo de 2012 a las 12:01 a. m.
Salvador Treber*
Perspectivas económicas de 2012

La profunda crisis internacional que se venía incubando desde comienzos del siglo 21, pese a que comenzó a exteriorizarse en los países más poderosos y desarrollados del hemisferio norte a partir de septiembre de 2008, dista bastante de haber sido superada. Por el contrario, además de extender su vigencia casi hasta fines de la corriente década, amenaza con recrudecer; constituye el principal problema que sigue jaqueando el futuro del mundo.Las noticias más preocupantes provienen de Europa Occidental, que exhibe un número de desocupados equivalente al 10 por ciento de su población económicamente activa –al­rededor de 18,5 millones de personas– aunque Estados Unidos no le va en zaga, pues allí hay otros 13,6 millones que revistan en igual condición y es poco lo que han descendido; apenas 600 mil recién en los últimos seis meses.Por contraste, China ha seguido manteniendo un ritmo extraordinario que, si bien no equipara al 10,6 por ciento de 2010, consiguió hacerlo a un óptimo 9,4 por ciento, el más alto del planeta, lo cual se viene reiterando en los últimos 20 años.India también da continuidad a su acelerada dinámica y esta vez se verifica un 7,3 por ciento, que constituye un no menos señalado éxito.Resulta obvio que estas dos economías, en plena expansión, han logrado prescindir de los avatares que afrontan quienes otrora eran líderes indiscutidos y marcaban el paso, definían o condicionaban a todos los demás países. Ante su debilitamiento en términos relativos, avanza el reclamo, cada vez en mayor medida, de un reparto menos concentrado del poder real, que apunte hacia un esquema más compartido. La nueva realidad sudamericana. Constituye una genuina novedad el hecho de que los países sudamericanos, por primera vez en su historia, tampoco hayan sido impactados o arrastrados por la depresión vigente en la economía de su gran vecino del Norte y/o la dura problemática de la Unión Europea. El promedio del crecimiento global estimado en dicha área arroja, para 2011, una excelente tasa media positiva del 6,4 por ciento. Dentro de ese heterogéneo colectivo, correspondió a la Argentina alcanzar el registro más elevado (8,8 por ciento positivo) y, según las evaluaciones de los experimentados técnicos en el tema de las Naciones Unidas, aunque a un ritmo algunos puntos menor, se considera que esa tendencia persistirá, por lo menos, hasta 2016.En nuestro país, la elaboración del presupuesto de la administración nacional para el corriente año se confeccionó en función de una tasa probable de incremento en el producto interno bruto (PIB) del 5,1 por ciento, criticada por algunos analistas locales adversos al Gobierno, que no la creen viable pues suponen que llegará, como máximo, sólo al 4,2 por ciento.Por el contrario, en círculos más imparciales y objetivos se sos­tiene que la reducción podría a­tenuar su dinámica llevándola a un nivel que rondaría el seis por ciento, lo que puede conside­rarse, en el contexto global, una perspectiva noto­riamente positiva y tranquilizante.Esta perspectiva se torna más valiosa aun si se tiene en cuenta la reciente información sobre la coyuntura que está viviendo Brasil. Habría cerrado el año anterior en condiciones de virtual estancamiento, con crecimiento casi nulo de su economía (más 0,3 por ciento) y sus conductores no auguran una rápida e importante reacción de gran magnitud, pues la previsión oficial más reciente para 2012 se ubica en un modesto cuatro por ciento, que los especialistas privados bajan a un muy prudente 3,5 por ciento.Es bastante sugestivo que ello no haya influido hasta ahora en la evolución paralela de la economía argentina. Dado que el resultado del intercambio con nuestro país arrojó en 2011, como en años anteriores, un saldo a favor de Brasil de 5.803 millones de dólares, superando al de 2010 en nada menos que un 36,5 por ciento, resulta evidente que –como dijo nuestra secretaria de Industria, Débora Giorgi, frente a ciertos reclamos ori­ginados en Brasilia– la Argentina "no es un problema sino más bien parte de la solución para Brasil".Ello es así ya que, pese a que durante los tres primeros trimestres no hubo ningún tipo de restricciones y sólo en el cuarto se comenzó a corregir el excesivo gasto de divisas, el acopio de éstas fue elevado. Las estratégicas relaciones con Brasil. Debe tenerse muy en cuenta que, aun así, mientras nuestras exportaciones totales subieron a 84.269 millones de dólares (más 23,7 por ciento) las importaciones treparon a 73.922 millones de dólares, lo que implica un aumento interanual del 30,8 por ciento. Para la Argentina, Brasil es el principal proveedor y cliente, con el cual se concreta la cuarta parte del referido monto total operado en ambas direcciones. Como las expectativas más inmediatas presentan 2012 con un más bajo ritmo de crecimiento a nivel mundial, sería poco responsable no prever que ello también suceda en este caso.Si no se adoptaran algunas medidas precautorias destinadas a ahorrar la compra de bienes prescindibles, en especial de consumo en el exterior, se cometería una gran imprudencia. Ello explica que hayan incorporado un régimen de autorizaciones previas para evitar excesos en las importaciones que se concretaron desde el 1º de febrero de 2012 en adelante.En general, la decisión fue recibida como algo lógico en función de las circunstancias reinantes, salvo la absurda queja del ministro de Comercio Exterior de Brasil, Fernando Pimentel, quién no ocultó su disgusto arguyendo que "con la Argentina siempre tenemos problemas".Tan amargo reclamo no tiene justificativo alguno, ya que los últimos años, en forma continuada y sin excepciones, los saldos les han venido resultando favorables cada vez por mayores montos.¿Habrá supuesto que era un derecho adquirido que se sostendría incólume y creciente para siempre, pasara lo que pasare? Tal pretensión implicaría un enorme menosprecio hacia nosotros.Es obvio que en el planeta se están viviendo tiempos harto difíciles, además de cambiantes, que exigen a todos estar muy atentos y vigilantes. Tal cosa, en líneas generales, se está haciendo a despecho del disgusto que por ello exhibe el citado funcionario brasileño.

*Profesor de posgrado en la Facultad de Ciencias Económicas, UNC