Obama y drones, a la defensiva
Barack Obama ha crecido como presidente por estar siempre a la ofensiva, pugnando por estímulos económicos, seguro universal de salud o reforma migratoria.Ricardo Trotti.
Barack Obama ha crecido como presidente por estar siempre a la ofensiva, pugnando por estímulos económicos, seguro universal de salud o reforma migratoria. Pero su mayor lucha, la del terrorismo, que le permitió exhibir trofeos como la muerte de Osama bin Laden y otros líderes de Al Qaeda, lo colocó a la defensiva. El miércoles último, en respuesta a la presión de la prensa y de legisladores, Obama ordenó al Ministerio de Justicia entregar al Congreso de Estados Unidos un documento confidencial que justifica, desde lo legal y lo ético, decidir el asesinato selectivo de terroristas, incluidos ciudadanos estadounidenses, mediante el uso de drones, o sea aviones no tripulados piloteados a distancia.Obama decidió informar al Congreso después de que el lunes la cadena NBC publicó otro documento oficial que certifica la existencia del memo negado por el gobierno. Interpreta que el presidente puede ordenar el asesinato de personas que representen "una amenaza inminente" contra EE.UU. mientras su captura no sea posible; para muchos, esa es una licencia exagerada para el Ejecutivo.Como en todo debate, se trata de un conflicto de valores. Por un lado, el deber del gobierno de defender la vida de sus ciudadanos; por otro, el de garantizar que nadie puede ser privado de la vida sin juicio previo, como marca la Constitución. Algunos reprochan que se legalizaran las ejecuciones extrajudiciales; otros critican el método, argumentando que los drones, piloteados a control remoto contra blancos a miles de kilómetros en Afganistán, Yemen o Pakistán, plantean una nueva ética de la guerra, por las bajas civiles que provocan.Quizás este sea el problema menor para Obama. El gobierno está amparado por decisiones legislativas post 11 de septiembre y tiene base para justificar el asesinato preventivo, incluso de connacionales, fuera de los campos de batalla. Después de todo, las leyes de defensa personal y las que rigen la seguridad pública permiten a un individuo o a un policía matar a un conciudadano que represente una amenaza para la vida de otros.Su mayor problema, no obstante, tiene que ver con la credibilidad y popularidad de su gobierno. No le interesa minar ese aspecto y que lo califiquen de hipócrita o quede manchada su reputación por la falta de transparencia y de rendición de cuentas al público, algo que él le endilgó a George W. Bush, en relación a la tortura, operaciones secretas de la Agencia Central de Inteligencia (CIA, por sus siglas en inglés), cárceles clandestinas y escuchas telefónicas ilegales.Obama corre el riesgo de quedar pegado a las prácticas de su antecesor. Por eso la prensa y varias organizaciones no gubernamentales (ONG) lo demandaron ante la Justicia pidiendo mayor información y transparencia. La prensa, el público y el Congreso quieren saber sobre operaciones militarizadas de la CIA, aeropuertos foráneos desde donde despegan drones y, en especial, sobre número de bajas civiles y si la fuerza letal era el último recurso para abatir a un terrorista.El jueves, en medio de la polémica, el asesor de Obama en contraespionaje y promotor del uso de drones, John Brennan, prometió ante el Senado que, de ser confirmado como jefe de la CIA, buscará un equilibrio entre mantener la seguridad y permitir una mayor fiscalización legislativa de las operaciones secretas de la agencia.Estas promesas de mayor transparencia ante el Congreso demuestran que Obama reaccionó a tiempo. Pero si quiere pasar de la defensiva a la ofensiva, necesita no sólo dejar de lado los secretos ante los legisladores y los jueces, sino también rendir cuentas al público. Más información sobre estos programas fomentará un debate más profundo y podría, incluso, depararle mayor legitimidad para esta guerra no convencional.Obama está a tiempo de liderar esta discusión que aún es interna y crear buenos antecedentes. Sabe que pronto cualquier país u organización, buena o mala, podrá tener y desarrollar drones y que la discusión sobrepasará a EE.UU.

