No podemos culpar a la naturaleza
Estamos en plena época de tormentas. Daniel Gariglio y Rafael Ramaciotti.
Estamos en plena época de tormentas. Hace casi un mes, más precisamente el 26 de enero pasado, un “accidente climático” ocasionó la muerte de dos peatones en barrio Alberdi de la ciudad de Córdoba.
Ha transcurrido un tiempo más que prudencial desde la caída del cable de media tensión, propiedad de la Empresa Provincial de Energía (Epec), que los electrocutó. Resulta inaudito que no se hable más del asunto, y que el ciudadano común adjudique el trágico deceso “a la naturaleza”.
En realidad, la lluvia y el viento no son los intermediarios de los verdaderos culpables. El cable cae y “hace tierra” a través de esas personas, produciéndoles la muerte en forma instantánea. En realidad, el responsable es la compañía de energía eléctrica, propietaria de la instalación. Y dado que el hecho se produjo en un espacio público (en la calle), hay otro responsable indirecto y solidario: la Municipalidad de Córdoba.
Trazando una analogía con una instalación domiciliaria técnicamente aceptable, hay un medio destinado a prever accidentes por electrocución. Es el protector disyuntor diferencial, un aparato más conocido como “salvavita”. En una vivienda común, si una persona toma contacto con un cable o elemento electrificado, también se produce la “descarga a tierra”. Pero si está equipada con un disyuntor (expresamente sugerido por las normas de Epec), éste corta automáticamente la corriente. El damnificado sólo sufre un molesto pero pasajero golpe de electricidad.
Las instalaciones callejeras de Epec cuentan con un sistema análogo. Cuando, por equis motivo, un conductor se descarga a tierra a través de un elemento ajeno, el sistema tiene que interrumpir instantáneamente el suministro en la zona de la falla. Desde luego, la tensión voltaica de los tendidos de Epec (13.200 voltios) es muy superior a la red domiciliaria (220 ó 380 V), por lo cual el sistema es mucho más complejo. Pero el principio es el mismo.
La rotura del cable de barrio Alberdi aparentemente obedeció a la caída de un árbol, rama u otro objeto, que produjo la descarga. El mecanismo de protección tendría que haber dejado sin corriente a la zona, lo que hubiera evitado la muerte de los dos transeúntes.
Hacemos un llamado a los organismos de Epec y de la Municipalidad de Córdoba, además de a un tercero que debería haber actuado de oficio (la Justicia o Defensoría del Pueblo), para que determinen y expliquen las causas técnicas de esa tragedia, y las medidas dispuestas para que no se repita.

