No hay cordobeses en el "casting" de los K
Esta semana, el gobierno delasotista buscará dialogar con los sindicatos para renegociar la pauta salarial. Sugieren seguir de cerca lo que pasará con la paritaria de los docentes nacionales, porque de allí saldrá "un número testigo". Eduardo Bocco.
La falta de respaldo financiero ha llevado al gobernador José Manuel de la Sota a agudizar el ingenio para suplir la falta de fondos con creatividad. Al menos, las señales que envía llevan a eso. La convocatoria al diálogo con la oposición en la Legislatura es un indicio para reforzar la idea "Yo cambié", que De la Sota promocionó durante la campaña.Los radicales, juecistas y el dirigente vecinalista que asistieron a la reunión del viernes no protestaron al salir, lo cual debería interpretarse como un elogio, en este mundo en el que nadie regala nada a nadie.De la Sota explicó algunas de sus ideas para evitar las sangrías de dinero de las arcas provinciales, como la posible transferencia de la central eléctrica de Pilar a la Nación. Eso sorprendió a sus interlocutores, que seguramente no esperaban ese tipo de comentarios.También hablaron del karma de Córdoba: la Caja de Jubilaciones. ¿Cómo reparar el barril sin fondo por el que este año pueden escabullirse 1.600 millones de pesos?Fuera de las reuniones, los que conocen de memoria las movidas del Gobierno provincial tienen una idea clara: la solución debe ser política.Aunque no hubo palabras contundentes, esa opción implica que el gobernador buscará una solución consensuada con la presidenta Cristina Fernández, al menos para recibir títulos o bonos que pueda canjear por fondos frescos, sin acudir a la vía judicial para reclamar la deuda que la Nación mantiene con la Provincia en este rubro. Algunos observadores justicialistas estiman que tensar la cuerda y acudir al reclamo judicial sería jugar con fuego, algo que De la Sota no estaría dispuesto a hacer por el momento. La Provincia sufre una retención del 15 por ciento de la coparticipación, para el sostenimiento del sistema previsional, lo que implica unos 2.500 millones de pesos anuales. Ese problema no lo tienen o padecen las provincias que sí transfirieron sus cajas de jubilaciones a la Nación. Los generales delasotistas aspiran en secreto a recuperar parte de ese aporte, aunque saben que la pelea será más que complicada.El gobernador sigue imaginando su futuro político y apuesta a ser un presidenciable en 2015. Sin embargo, hoy no figura en ningún casting del kirchnerismo que busca sucesor a Cristina, si es que el alocado intento re-reeleccionista se hace añicos antes de nacer formalmente. Desde el Centro Cívico, repiten todos los días que con la Casa Rosada hay buenos gestos pero nada más. "Plata no vino ni viene", insisten las fuentes, con indisimulable desencanto. Las autoridades provinciales saben a la perfección que Córdoba dejó de ser una provincia autónoma y que en esta coyuntura la llave pasa salir de la encerrona la tiene la Presidenta. Nada nuevo, nada bueno. Salarios en la mira. Otro aspecto complicado que el Gobierno debe abordar en lo inmediato: la pauta salarial. Hace poco, la Presidenta bajó una instrucción más o menos precisa: el ajuste no debería ir más allá del 18 por ciento anual, lo cual es visto con malos ojos por el Ejecutivo provincial. "Con esa cifra, la negociación se nos hará muy complicada, porque un aumento de esa magnitud no le cerrará a nadie", reflexionan los hombres que se preparan para negociar.Algunos sindicatos ya anticiparon que el ajuste salarial debe girar en torno al 25 por ciento. La diferencia no es inabordable, pero en Córdoba hubo fuertes problemas con los sindicatos estatales, por lo menos. Esto hay que seguirlo de cerca, a pesar de que uno de los caciques gremiales, José Pihen, sea peronista delasotista y legislador provincial oficialista.En los principales despachos del Centro Cívico, anticiparon que como el acuerdo salarial regía hasta el 31 de enero, la negociación debe comenzar de manera casi inmediata y afirman que el diálogo con los gremios se iniciará esta semana. El indicio que espera el Gobierno provincial para afinar el lápiz es la paritaria docente nacional. "Esa negociación dará una especie de número testigo", vaticinan los funcionarios cordobeses. La batalla de Río Cuarto. Ante ese panorama, la política está dormida. Las puertas del Partido Justicialista son abiertas por muy pocos, pese a que se registra un hecho singular y que sólo algunos tienen en cuenta: el 15 de abril, De la Sota afrontará su primer test electoral, a sólo cuatro meses de haber iniciado su tercer mandato. Ese día se vota para elegir intendente en la ciudad de Río Cuarto y el reloj corre, a pesar de que el oficialismo provincial no quiera sacar del baúl esos comicios.El próximo domingo, el justicialismo elegirá su candidato en una interna en la que aparentemente el favorito es Miguel Minardi, director del Hospital Regional de la segunda ciudad de la provincia.Minardi sería el preferido, según las encuestas, porque una vez más la pareja del gobernador, Adriana Nazario, rechazó anotarse, a pesar de contar con una imagen favorable muy alta. Dicen en el PJ riocuartense que De la Sota no pudo convencer a la mujer para que se vistiera de candidata. Y dicen también que sin dudas era la mejor opción para destronar al intendente radical Juan Jure, quien buscará su reelección.La marcha de De la Sota en la carrera nacional 2015 podría sufrir un desperfecto si su peronismo fracasa en la primera pulseada electoral del año.Esto, reconocen los delasotistas, es un elemento que genera preocupación al partido de gobierno. Esa no aparición en el casting del oficialismo hace que De la Sota se mueva con pies de plomo. Por ejemplo, nada ha dicho sobre los intentos re-reeleccionistas de Cristina. Y para esto hay que tener en cuenta que fue él quien propició la re-reelección de Carlos Menem en 1998, que después fracasó. Mestre pide que le hagan precio. Mientras tanto, en la ciudad de Córdoba todo el mundo trata de reponerse tras el temporal. Por lo visto, los fenómenos climáticos se han convertido en la principal oposición que tienen los gobernantes, ya que son capaces de desnudar todas las fallas de gestión y planificación que los partidos opositores no ven o no saben ver. Hoy, puede golpear más a un gobierno que un vehemente y corrosivo discurso de tribuna.Después de la lluvia y de los problemas, el intendente de esta ciudad, Ramón Mestre, trata de ordenar la empresa de recolección de residuos, Crese. Busca reemplazantes para la estrafalaria y muy mal administrada firma municipal.Súbitamente, hizo la convocatoria para los próximos 22 meses y se anotaron cuatro empresas. Las cotizaciones están bastante por encima de lo razonable, según la opinión de los especialistas. Por eso, en el entorno mestrista precisaron que esta semana la Municipalidad pedirá una rebaja a los interesados, ya que, de prosperar las propuestas actuales, más lo que demande Crese residual, los habitantes de la capital provincial deberían pagar unos 50 millones de pesos por este servicio, cuando la previsión era de no más de 44 millones.Mestre sabe que hasta ahora tiene un crédito condicionado de la ciudadanía, en especial de la que lo votó, en parte ampliado por las vacaciones y por los efectos del temporal. Pero también es consciente de que a partir de marzo o abril deberá mostrar resultados concretos.Por ahora, hace números y también imagina su futuro, con un programa de trabajo muy similar al que su padre empleó cuando fue gobernador: dos años duros de recortes y ajustes y dos años de obras públicas importantes. Su fallecido padre lo logró, pero después perdió la reelección por errores políticos propios.El intendente deberá tomar nota de todo. Del libro blanco y del libro negro.

