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Ni triunfadores ni vencidos

La división en partes iguales del electorado estadounidense demanda moderación y humildad. Ricardo Trotti.

11 de noviembre de 2012 a las 12:01 a. m.
Ricardo Trotti
Ni triunfadores ni vencidos

La división en partes iguales del electorado estadounidense demanda moderación y humildad. Ni el inquilino de la Casa Blanca ni la mayoría republicana elegida para la Cámara de Diputados pueden sentirse triunfalistas.

El llamado de los electores, incluido el 42 por ciento que no votó, invita a demócratas y republicanos a la reconciliación.

No será fácil. Ninguno de los dos partidos querrá traicionar la confianza electoral que recibieron. Pero si para diciembre no logran consenso sobre cómo resolver el abismo fiscal y que los 23 millones de desempleados empiecen a tener esperanza, corren el riesgo de impulsar otra recesión económica.

Pese al triunfalismo mostrado en los medios de comunicación y las redes sociales, Barack Obama ganó pero no puede sentirse triunfador. Sacó menos votos que en 2008, cuando obtuvo más de 69 millones.

Los republicanos no deben sentirse vencidos: en los estados que decidieron la contienda, como Ohio, Virginia y Florida, el margen de diferencia fue mínimo, casi del uno por ciento.

Es normal que un presidente gane la reelección; Obama es el noveno en lograrlo en los últimos 100 años, salvo excepciones recientes, como el demócrata Jimmy Carter y el republicano George Bush padre.

Del otro lado de la moneda, es importante observar que al superar los 60 millones de votos, Obama ganó con más de lo que preveía. Mientras que Mitt Romney, con casi 58 millones de votos, obtuvo un millón menos que John McCain en 2008.

Obama y Romney también perdieron juntos. La masiva concurrencia, mostrada en imágenes de largas filas frente a las urnas, fue una ilusión óptica o producto de una mejor cobertura televisiva. Sólo un 58 por ciento acudió a votar, menos que en 2008 y 2004.

La falta de movilización contrasta con una campaña electoral que fue la más cara de la historia y del mundo, con un monto superior a los seis mil millones de dólares.

También perdió aquella frase de: “Es la economía, estúpido”, que definía las elecciones. Romney se aferró a criticar los yerros económicos de los primeros cuatro años de Obama, mientras que este logró esquivar el bulto castigando el extremismo de los republicanos más conservadores, imponiendo en la agenda temas como el aborto, los anticonceptivos, la inmigración, los matrimonios entre personas del mismo sexo, la salud pública, entre otros.

Gracias a esos temas, el país todo es el que ganó. El mensaje es que el bolsillo no es lo único que importa: también el capital social.

Eso quedó reflejado en el nuevo Congreso que asumirá en enero, que a réplica de la demografía actual, contará con la mayor cantidad de mujeres y de hispanos de la historia.

Habrá 20 mujeres en el Senado y 77 en la Cámara de Diputados. Los latinos tendrán 28 diputados y tres senadores y, además, los afroamericanos tendrán 43 legisladores y los asiático-americanos, 10. Cinco homosexuales y una congresista bisexual también serán de la partida.

Los izquierdistas del mundo tampoco deben apoderarse de triunfalismo con Obama. La diferencia entre demócratas y republicanos tiene que ver con objetivos económicos y con el papel del Estado, pero no con el reemplazo del sector privado.

La visión política y económica es la misma. Creen en el libre mercado, las ideas y la creatividad, así como en los sagrados valores de libertad individual y persecución de la felicidad, establecidos en la Declaración de Independencia de 1776.

Nadie puede sentirse triunfalista ni derrotado. La política estadounidense es cíclica y siempre el vencido reaparece con un candidato prometedor.

Bill Clinton, Barack Obama y George Bush hijo demuestran que los partidos vuelven con mejores y jóvenes apuestas para recuperar la Casa Blanca.

Lo importante sería que para 2016, demócratas y republicanos respeten esa mejor representación demográfica del país y que los mejores candidatos a presidente, además de jóvenes, sean mujeres e hispanos.