Temas del día:

¿Naciones o mercado?

El artificio político que llamamos “Nación” se traduce como persona moral, titular de la soberanía. Roberto F. Bertossi.

30 de noviembre de 2011 a las 12:01 a. m.
Roberto F. Bertossi (Abogado cooperativista)
¿Naciones o mercado?

El artificio político que llamamos "Nación" se traduce como persona moral, titular de la soberanía, lo que permitió, según las naciones, incorporar y exigir a la condición de representantes de estas los requisitos de idoneidad, propiedad, renta, riqueza y ética como garantías de imparcialidad, eficiencia, progreso, adelanto y bienestar. Lamentablemente, demasiadas veces no han sido ni son estos representantes elegidos por el pueblo conforme a parámetros constitucionales quienes legislan, sino, en realidad, sus tecnócratas, burócratas y asesores escogidos de manera arbitraria, discrecional e irresponsable, cuando no les son impuestos en forma directa y corporativa.De modo lamentable y dispendioso, la burocracia global, con su autonomía y lógica propias, ya es una casta con expansión propia y permanente, que incrementa cargos y funciones, todo lo cual viene "engordando" los aparatos estatales del funcionarato haciéndolos a la vez más pesados y gravosos para los pueblos de las sociedades nacionales, con burócratas que persiguen primariamente su enriquecimiento insaciable si acaso es saciable la voracidad o la perfidia.Podemos identificarlo más sustancial de esta crisis en una imparable multiplicación burocrática, que transforma a los Estados en una carga tan onerosa para sus pueblos que estos ya no pueden sostenerlos con su trabajo y sus impuestos. A ello se suman en algunos Estados "costos tarifarios diferidos" por especulaciones políticas, subsidiadas inequitativamente y también con recursos públicos.Estas prácticas de dudosa moralidad o basadas en el fraude han propiciado las peores crisis institucionales y financieras provocadas por trombas neoliberales conservadoras vinculadas también al sistema de seguros e hipotecas.Trombas que lucen como necesarias al menos en el presente, cuando parece que al fin nos hubieran abierto los ojos sobre el aspecto más caótico y perjudicial de tales prácticas. Reformas ¿Cómo hacer para deshinchar la agobiante y afligente maquinaria burocrática de este escenario mundial reflejado en el peor dominó de crisis nacionales? ¿Cómo encontrar la estrategia más lucida para superarlas? Sólo podría lograrse de manera mancomunada mediante una imposición mundial, consensuada y sin vetos de las Naciones Unidas, con la implementación y desenvolvimiento de una profunda reforma del sistema financiero y monetario internacional en la prospectiva de una nueva y creativa autoridad pública en la materia, con competencia universal. Un objetivo nada fácil ni inmediato en la medida que cancele definitivamente privilegios de los burócratas, banqueros, aseguradoras, inmobiliarias y  políticos involucrados en crisis tan apabullantes como las que se vienen sucediendo desde 2008 a la fecha.De ahí la necesidad de un corpus mínimo compartido de reglas para la gestión del mercado financiero global, que ha crecido en forma mucho más rápida que la "economía real". Ese desarrollo veloz se debe, por un lado, a la abrogación generalizada de los controles sobre los movimientos de capitales y a la tendencia a la desregulación de las actividades bancarias y financieras. Y, por otro, a los progresos de la técnica financiera favorecidos por los instrumentos informáticos.Decía el filósofo Thomas Hobbes: "Si no se pone remedio a las diversas formas de injusticia, los efectos negativos que se producirán a nivel social, económico y político estarán destinados a originar un clima de hostilidad creciente, e incluso de violencia, hasta minar las bases mismas de las instituciones democráticas, aun de aquellas consideradas más sólidas".Finalmente, están en juego el bien común y el futuro mismo de la humanidad.