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Nacional y popular, con dependencia

Las compañías chinas podrían transferir mano de obra de su país sin otro ­requisito que el permiso de Migraciones.

02 de enero de 2015 a las 12:01 a. m.
Román Ballesteros*
Nacional y popular, con dependencia

Se trata de imponer, por ley de la Nación, un acuerdo con China para aceptar inversiones industriales y en infraestructura en nuestro país. A esto (que ya tiene media sanción) se lo denominará "marco de cooperación en materia económica". Llama la atención que no se replica con otros países de la región o con países desarrollados con mayor calidad tecnológica y experiencia. En aras del desarrollo, el Gobierno nacional busca financiamiento a un plazo peren­torio pero no establecido, otorgando acceso privilegiado a negocios energéticos, mineros y agropecuarios, incluso con importación de mano de obra. ¿Cuánto costará tamaño ofrecimiento?Mucho más sorprende porque nuestros legisladores no conocen los textos y fundamentos, menos todavía la letra chica del acuerdo a aprobar. La orden del Ejecutivo es aprobar a libro cerrado. ¿Concuerda esto con el sistema democrático, republicano y federal que rige en Argentina?Ahora bien, si se busca equilibrar la balanza comercial con China y desarrollar una industria nacional con capacidad de exportar a ese país, ¿están preparados el país y el pueblo argentino para encarar un programa estratégico como política de Estado, cuando un cuarto de su población activa está en la pobreza extrema y sin recursos? Parece un intento sectorial de realizar negocios poco claros con una de las potencias mundiales. Por su parte, las empresas chinas, dirigidas políticamente por el Estado, podrán ofrecer el financiamiento a condición de acceder con ventajas a una cartera de negocios energéticos, mineros, industriales o agropecuarios, cu­riosamente postergados en más de una década en nuestro país. No debe ignorarse el "fantástico negocio" convenido con el Estado chino para equipar nuestro ferrocarril y la infraestructura ferroviaria, atrasada sine die por el Gobierno. Los inversores chinos que disfrutarán de "beneficios especiales", como ya sucedió con las centrales eléctricas construidas en los últimos años. La participación de la industria local fue muy escasa, contradiciendo así la propaganda oficialista.Mediante un plan quinquenal de infraestructura, que nadie conoce aún, habría adjudicaciones directas. El método evitaría las licitaciones públicas con las clásicas maniobras de procesos fraguados: plazos más largos, tasas más bajas pero a precios más caros, calidades dudosas, comisiones poco transparentes. Esto fue explicitado públicamente en la provisión de material ferroviario en el año que termina. A propósito de igualdad laboral, las compañías chinas podrían transferir mano de obra de su país sin otro requisito que el permiso de Migraciones.

Errores capitales

El Estado chino busca sus ventajas geopolíticas y económicas. Lo notable es que varios países populistas de nuestra región cometen, en igual medida, sus errores capitales: descapitalización, desorden administrativo, déficit y

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económicos, atraso tecnológico y otras falsedades financieras a cambio de una propaganda ideológica sin contenidos. Entonces, se da la combinación perfecta: China provee fondos a cambio de autosometimiento con pobreza y entrega del patrimonio nacional de los países empobrecidos.

El Gobierno declama la independencia ideológica en Argentina. Sin embargo, entre funcionarios, sin intervención del mercado y sin la participación de las instituciones básicas del pueblo, se concreta la más brutal dependencia económica. Las operaciones legislativas de último momento dejan muchos trazos de avasallamiento de las instituciones republicanas del país.

Ingeniero