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Mucho más que nada

Si la expresidenta "no ganó nada", porque no había nada que ganar, tampoco Macri debe de haber ganado.

03 de septiembre de 2017 a las 12:01 a. m.
Mucho más que nada

“No ganó nada”, dijo Esteban Bullrich sobre el triunfo de Cristina Fernández en la provincia de Buenos Aires. El día anterior, y después de dos semanas largas tras las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (Paso), cuando la Justicia electoral dio los números definitivos, la expresidenta pudo celebrar.

Se trató de la primera vez, desde 1983, en que el escrutinio final dio ganador a quien el conteo provisorio de la misma noche elección había dado perdedor.

La lectura de Bullrich se sumó a la que desde el día siguiente a las Paso hizo el Gobierno nacional sobre los resultados de la primaria en el principal distrito electoral del país. Aun cuando los propios dichos y hechos del oficialismo en las siguientes tres semanas no hayan ido en esa dirección, sino todo lo contrario.

En ese plan, desde el Gobierno abrieron innecesariamente el paraguas, a sabiendas de que la candidata de Unidad Ciudadana se había impuesto sobre el de Cambiemos. “Por un puñado de votos”, dijeron desde la Rosada, en los días anteriores a conocerse el conteo definitivo. También se habló de “empate técnico”, cuando no lo hay en elección alguna.

El sentido de ganar

Pero lo cierto es que aquel ninguneo del candidato que debió ser auxiliado por la fuerte tracción pública de la gobernadora María Eugenia Vidal tuvo su mentís, oral y fáctico, tanto desde el Gobierno como desde el empresariado más poderoso del país.

Sabedor de la ocasión para hacer declaraciones periodísticas y de su peso político, el presidente y CEO de Techint, el más grande grupo transnacional de origen argentino, Paolo Rocca, no se quedó atrás. Dijo: “Claro que importa”, en referencia al resultado de las Paso. Y en el entendido de que fueron un espaldarazo contundente para el gobierno de Cambiemos, agregó: “La continuidad es un valor central para los inversores”.

La definición de Roca ocurrió el jueves en el marco del acto oficial por el Día de la Industria con la Unión Industrial Argentina (UIA), en una semana de reuniones empresariales.

Dos días antes hubo un encuentro convocado por la supraentidad que reúne a las diversas cámaras empresariales, la Asociación Empresaria Argentina (AEA), nacida allá en 2001, al calor del incendio argentino de la convertibilidad.

Y ahí también hubo definiciones en el mismo sentido, que fuera de micrófonos, se animaron a ir más allá en una evaluación política, optimista por cierto, sobre lo que sucederá en las legislativas del 22 de octubre.

“La elección está definida. Se trata de una segunda vuelta después de las Paso. Y con estos números (los algo más de 20 mil votos que fueron a favor de Cristina), el triunfo es del oficialismo”, vaticinaba uno de los mayores accionistas de un gran grupo económico del sector servicios.

Uno de los asuntos centrales, si no el central, en esos encuentros, tanto en los discursos oficiales como empresariales, es la baja del costo argentino en función de sumarle competitividad a la economía una vez que está en vías de garantizarse políticamente la “continuidad”.

Más aún después de que se conocieron datos estimulantes sobre una reactivación de la economía: en julio la industria subió (5,9 por ciento) por tercer mes consecutivo y la construcción un 20,3 por ciento. También porque la recaudación creció 33 por ciento.

Mauricio Macri volvió a insistir en ese punto cuando en la UIA renovó su ofensiva contra las “mafias” y la litigiosidad. Igual que el ministro de Finanzas, Luis Caputo, puso en la agenda de temas pendientes para después de octubre una reforma laboral, en la misma reunión de AEA en la que el presidente de Tecpetrol, Carlos Ormachea, demandó una baja de 50 por ciento en los costos, incluidos los laborales, para hacer viable la inversión en Vaca Muerta.

En campaña

Si la expresidenta “no ganó nada” porque en las Paso nada había por ganar, tampoco Macri debe de haber ganado algo. Sin embargo, el Presidente se ha comportado desde la noche misma del 13 de agosto como un superganador.

Recargado, redobló la apuesta contra la CGT, sobre todo el sector que convalidó el acto del 22, en una ofensiva que esta semana continuó en lo judicial con el ahogo financiero a Oca, la principal empresa de correo privado del país y mayor empleadora de los camioneros de Hugo Moyano.

También se endureció contra los gobernadores por su supuesta oposición a negociar –tras el planteo de parte de la gobernadora Vidal– por los fondos del conurbano bonaerense ante la Corte Suprema de Justicia.

La campaña empezará oficialmente el viernes 15, pero la agenda del Presidente ya arrancó la semana pasada y seguirá así con una visita a una provincia y dos desembarcos en la provincia de Buenos Aires.

Cristina también bajó al territorio, con un discurso más político y un llamado al “voto útil” para ampliar su base de apoyo a partir de los votantes de Florencio Randazzo en las Paso.

Primeros movimientos de campaña, en medio de un contexto que ha vuelto a poner en las calles a una multitud, como sucedió hace apenas cinco meses. Aunque esta vez por una demanda que parecía haber quedado superada por los 34 años de democracia: la aparición con vida de Santiago Maldonado.

Un reclamo ante un caso por desaparición forzada, que el silencio del Presidente amplifica y que prueba que la democracia sólo vive con cada nueva demanda de más democracia.