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Motivos del gran triunfo

El punto oscuro del gobierno es su relación con la prensa, sus continuos ataques a diferentes medios. Tal vez debería creer en lo que él mismo dice. Gustavo Scarpetta.

21 de febrero de 2013 a las 12:01 a. m.
Gustavo Scarpetta*
Motivos del gran triunfo

Hace una semana, aquí en Quito era todo Carnaval, que en este país se vive con mucha intensidad. La campaña electoral estaba a una semana de terminar, pero la gente pensaba más en divertirse con agua, con huevos y harina y sacando sus piletas de lona a la vereda, como es tradición en algunas regiones. Había mucho clima de elecciones en jóvenes que votarían por primera vez, incluso en menores de 18, ya que aquí pueden votar desde los 16, aunque no es obligatorio.Todo preanunciaba un triunfo aplastante; sólo algunos pocos tenían esperanzas de que el banquero Guillermo Lasso pudiera llegar a sumar lo suficiente para ir a la segunda vuelta. Las encuestas más oficialistas ya le daban cerca del 60 por ciento a Rafael Correa, pero algunos acusaban que eran compradas, como maniobra del Gobierno. ¿Por qué el triunfo? El gobierno de Correa ha construido siete mil kilómetros de carreteras, en un país que carecía de una razonable infraestructura. Esto impactó en varios sectores comerciales y en el turismo. Correa ha triplicado los presupuestos de salud y de educación.Está construyendo ocho centrales hidroeléctricas para combatir el déficit energético de Ecuador. Inaugura esta semana el nuevo aeropuerto de Quito.Pero dos medidas de gran impacto fueron la suba del salario mínimo a 318 dólares y, principalmente, el bono de desarrollo humano –similar a la asignación universal por hijo– que se le entrega a las familias más carenciadas y que pasó de 35 a 50 dólares.Además, logró reducir la pobreza de casi 40 por ciento al comienzo de su gobierno a un 27 por ciento. Ecuador viene de crecer ocho por ciento en 2011, 4,8 por ciento el año pasado, y se pronostica un número similar para el presente año. Todo esto sin que la inflación sea un problema importante, ya que fue de sólo 4,16 por ciento en 2012, una cifra inimaginable hoy para los argentinos. Correa no es Chávez. Los analistas suelen identificar con Chávez a todo político sudamericano que respete al líder venezolano. La génesis de Correa es bien diferente a la de Chávez, e incluso a los políticos tradicionales de América latina. Es bueno destacar que el Movimiento Alianza País nace del encuentro entre una serie de intelectuales, la mayoría de la Facultad Latinoamericana de Ciencias Sociales (Flacso), que buscaban las ideas y planes para sacar a Ecuador de sus crisis habituales.Ecuador venía de siete presidentes en una década, lo que muestra la inestabilidad del país, tanto económica como política.Según cuenta la leyenda, este grupo de intelectuales, entre los que estaba el actual canciller y el presidente de la Asamblea Ricardo Patiño, comprenden que no tenían llegada a la gente y que era imposible lograr la implementación de esas ideas. Comienza una apertura a otros intelectuales y ahí aparece Rafael Correa, quien mostró carisma y capacidad oratoria.Correa es de familia de clase media baja, estudió licenciatura en Economía en Ecuador, luego realizó una maestría en Bélgica y finalmente un doctorado en Estados Unidos, lo que no es el perfil habitual de los presidentes de la región.En el medio, una vez recibido de licenciado, trabajó un año de voluntario en Zumbahua, una zona pobre de la provincia Cotopaxi a la que sólo se podía llegar en camionetas 4x4. Allí aprendió a hablar el quechua, idioma con el cual se dirige a esa numerosa población dentro del país.Luego, ya siendo presidente, construyó allí el primer Colegio del Milenio, un programa de instituciones de calidad para las poblaciones pobres. Asisten más de mil alumnos, que almuerzan y cenan, y aprenden inglés, quechua y español.Visité la provincia del Cotopaxi y casi todos con los que hablé indicaban que votarían por Correa. A uno le pregunté si Correa podía perder, y fervientemente me dijo que sólo los locos podían pensar que "Rafael podía perder".En otra región también pobre, una persona que atendía un pequeño quiosco ambulante que ofrecía agua y refrescos me dijo los motivos por los que votaría a Correa. "Antes pagaba 70 dólares por mes para enviar a mis hijos al colegio, ahora es gratis y les entregan los libros. Ya pueden seguir estudiando y no debo mandarlos a trabajar. Tengo centro de salud cerca y sólo pago los remedios, nada más".Algo que diferencia aún más a Correa del líder venezolano es que este perdió su primera elección, ante Álvaro Noboa. Salió segundo y fue a segunda vuelta, donde se impuso para ser por primera vez presidente, en 2007. Los puntos oscuros. El período de Correa como presidente fue el de mejor cotización del petróleo, lo que le permitió ingresos enormes que aplicó en aumentar el gasto público. La oposición se queja del clientelismo que genera ese mayor gasto social. La inversión extranjera no es la que potencialmente podría ser. La situación de Ecuador va del cielo al infierno, según el interlocutor. Los críticos también acusan al Servicio de Rentas Internas (SRI) –la Afip ecuatoriana–, que ha aumentado su presión impositiva aplicando el IVA a consumos que antes no estaban sujetos al impuesto.Por otra parte, Correa logró llevar la presión tributaria a 20 por ciento del producto interno bruto (PIB), lo que puso a Ecuador en los niveles normales y permitió sus programas de inversión social e infraestructura.El punto oscuro de su gobierno es su relación con la prensa, sus continuos ataques a diferentes medios. Tal vez debería creer en lo que él mismo dice y darse cuenta de que no necesita los medios a su favor, si con estos en contra logró un triunfo tan aplastante. Las cuentas pendientes. Ecuador ha mejorado y su gente ha recibido esos beneficios. No es una cuestión de mejora de la economía sin que llegue a la gente, "el buen vivir", como lo denominan. Pero se debe seguir atacando la pobreza, mejorar la infraestructura, ampliar y diversificar sus exportaciones –tiene productos de gran calidad, pero no los vende al mundo– y evitar que la sociedad se fragmente. El dólar que les dio estabilidad, pero que les quita la opción de la política cambiaria, es un tema delicado y potencialmente muy riesgoso. Los argentinos lo sabemos por propia experiencia.Ecuador necesita aún más cambios, mejorar la distribución del ingreso, más inversión pública y privada y darse a conocer más al mundo, tanto en turismo como exportaciones. Creo, sinceramente, que en la Argentina suelen menospreciarse algunos procesos interesantes que se dan en la región, y se comete el error de opinar con liviandad.

*Docente UNC y UCC, desde Ecuador