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Mitos y percepciones equivocadas sobre las migraciones

Otro de los grandes mitos es que los migrantes somos una carga, en la salud y en la educación, pero nadie nos descuenta ningún impuesto por ser extranjeros.

04 de septiembre de 2013 a las 01:24 p. m.
Marta Guerreño López*
Mitos y percepciones equivocadas sobre las migraciones

La migración es un tema que afecta y debe interesar a todos los estados, ya que puede ejercer una influencia beneficiosa en las personas, así como en los países, sean de origen, tránsito o destino.

En la Argentina, fue establecido el 4 de septiembre como Día del Inmigrante por decreto del Poder Ejecutivo Nacional N° 21.430, de 1949. Se eligió esta fecha en recuerdo del día de 1812 en que el Primer Triunvirato firmó el decreto a partir del cual la República Argentina abría sus fronteras a los inmigrantes de cualquier parte del mundo que quisieran vivir en este territorio.

La provincia de Córdoba cuenta con 83.688 personas nacidas en otros países (Censo provincial 2008), y en representación de ellos hoy deseamos poner a consideración los mitos y las percepciones equivocadas sobre las migraciones.

Algunos medios masivos de comunicación e instituciones con intereses creados agigantan tanto las cifras de migrantes que, a fuerza de repetición, instalan ese concepto. Sólo repiten “son millones”, sin citar fuentes fidedignas que tienen base en censos o relevamientos.

Esos números dichos con total irresponsabilidad no son inocuos. Los flujos migratorios imaginarios tienen repercusiones en la vida de los extranjeros, tanto en el trato institucional como en la inserción en la sociedad receptora. La percepción es sencilla: si son pocos, son simpáticos y hasta pintorescos, pero si son millones, nos están invadiendo.

Desconocemos por qué estas cifras alarmistas se siguen exhibiendo. Algunos llegan a decir que millones de extranjeros votan a cambio de ayuda económica, casas, etcétera. Y la verdad es que los extranjeros no votamos en las elecciones nacionales.

Los extranjeros tenemos las mismas obligaciones que los locales, y está bien que así sea. Pero para acceder a un derecho que crea pertenencia y participación constructiva, como votar, debemos obligatoriamente inscribirnos, con varios requisitos difíciles de cumplimentar.

Nuestros aportes

Otro de los grandes mitos es que los migrantes somos una carga, en la salud y en la educación, pero nadie nos descuenta ningún impuesto por ser extranjeros. La realidad es que hacemos grandes contribuciones al país, igual que todos.

Los migrantes trabajadores aportamos conocimientos y habilidades. Tanto en economías avanzadas como en emergentes, desempeñamos una función indispensable en la agricultura, el turismo y el trabajo doméstico, y a menudo son migrantes quienes cuidan de los niños y de las personas de edad más avanzada.

Hay quienes consideran que la migración irregular es un delito. Muchos piensan que los migrantes sin documentación adecuada son un peligro para la sociedad, y así podemos seguir citando otras tantas erróneas suposiciones.

Con los planes de regularización Patria Grande y Mercosur, se consiguió ordenar las migraciones e identificar a los extranjeros en la Argentina. Propició y facilitó el trato igualitario entre ciudadanos, sin importar su lugar de nacimiento. Se atribuyó un derecho básico: el de la identidad.

Sabemos que cada Estado tiene la prerrogativa de cómo administrar sus fronteras, pero también tiene el deber de cumplir con sus obligaciones jurídicas internacionales, y estas señalan que toda persona, sin discriminación alguna e independientemente de su nacionalidad o condición jurídica, tiene el derecho de gozar de los derechos humanos fundamentales.

Los derechos humanos no son cuestión de caridad ni una recompensa por obedecer las leyes migratorias: son derechos inalienables de cada persona.

Reconocemos y celebramos que las políticas migratorias en la Argentina han cambiado, sobre todo para los latinoamericanos, pero aún falta que la sociedad y algunas autoridades valoren y respeten los cambios. Argentina tiene migrantes de todas partes del mundo y todos sus derechos deben ser respetados.

Que este Día Nacional del Inmigrante tenga un mayor significado, como erradicar mitos con datos estadísticos y estudios reales, donde se difunda que los migrantes realizamos tareas que los locales no hacen; que no aumentamos el índice de delincuencia, sino todo lo contrario; que somos –la gran mayoría–trabajadores pujantes que, estando descontentos con nuestros países de origen, tenemos la fortaleza para buscar y forjar mejores destinos. Realizamos aportes de gran importancia y, sobre todo, somos parte activa de la sociedad.

Es significativo celebrar el Día del Inmigrante, pero es también importante adoptar medidas constructivas que permitan aprovechar este fenómeno mundial de la migración y transformarlo en una fuerza para el progreso.

Desde la Unión de Colectividades de Inmigrantes de Córdoba (Ucic), bregamos por la comprensión de la diversidad cultural como una de las riquezas de nuestro mundo, del respeto a otros modelos de percepción de la realidad, de un diálogo horizontal de ganar-ganar, de la empatía y el valor de la diversidad.

Cumpliendo estas premisas, estaremos hablando muy pronto de interculturalidad vivida en lo cotidiano, donde se reconcilie el deseo de los pueblos de emigrar con la soberanía nacional de los Estados, la cooperación para que se respeten los derechos de los migrantes, y que estos respeten la cultura y las leyes de los países de acogida.

Celebración

La delegación Córdoba de la Dire­cción Nacional de Migraciones, la Unión de Colectividades de Inmigrantes de Córdoba (Ucic) y el Cuerpo Consular en Córdoba celebran hoy el Día Nacional del Inmigrante.

A las 11.30. Celebración interreligiosa en la Catedral de Córdoba.

A las 12. Acto oficial en la plaza San Martín.

Con la participación de todas las colectividades de inmigrantes radicadas en la ciudad de Córdoba.

*Presidenta de la Unión de Colectividades de Inmigrantes de Córdoba (Ucic)