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Mestre contra todos (o todos contra Mestre)

Mestre convocó a un almuerzo a los principales referentes de su partido. Le sugirieron que intente repetir como intendente de Capital. A él se lo ve cada vez más entusiasmado en dar batalla por la gobernación, a pesar de sus correligionarios, con quienes está muy enfrentado.

28 de diciembre de 2014 a las 12:01 a. m.
Mestre contra todos (o todos contra Mestre)

Se podría decir que en estos días la única coincidencia plena que existe en la liga opositora provincial que integran macristas, juecistas y el aquelarre radical está dada en torno de la fecha de la elección de gobernador: todos los integrantes están más o menos convencidos de que José Manuel de la Sota convocará a elegir su sucesor el 28 de junio. El resto es todo enfrentamiento y cruce de acusaciones, por ahora bastante solapadas, sobre todo en el radicalismo, pero que en cualquier momento pueden estallar en la opinión pública. En especial, luego del encuentro de Río Cuarto convocado por el intendente Juan Jure, al cual únicamente no fue el jefe municipal de la ciudad de Córdoba, Ramón Mestre.Ese día, Mestre comprobó que el encuentro anterior que mantuvo con los otros referentes de su partido había servido de poco, o nada, en términos de efectividad para sus pretensiones.Casi nada se supo de una reunión que mantuvieron días atrás el intendente de Córdoba con los diputados nacionales Mario Negri y Oscar Aguad; el titular del partido, Jorge Font, y los dirigentes Miguel Nicolás y Carlos Becerra.Fue un almuerzo en el subsuelo de la Municipalidad y allí se expusieron las posiciones. "Fue una reunión para reflexionar sobre la realidad del partido", resumió uno de los hombres que se sentó a la mesa.A varios de los invitados les quedó bastante claro que hoy Mestre pretende ser candidato a gobernador antes que intentar la reelección en la capital provincial.Los referentes partidarios intentaron convencer al intendente sobre la importancia de lograr un segundo período en la Intendencia y de integrar un frente electoral con juecistas y macristas liderado por el radicalismo, con Aguad al frente de la fórmula provincial. "Macri debe pagar" ¿Qué hacer con Juez en este esquema? "Que le pague Mauricio Macri, quien fue el que lo trajo", contestó uno de los hombres que trabaja por la conformación de la alianza desde el interior del radicalismo. Ese "que le pague Macri" tiene una sola lectura: que el actual senador nacional Juez vuelva a ser candidato a la Cámara Alta.Lo cierto es que Mestre considera que él es el candidato mejor posicionado y que representa la renovación.Y le endilga a sus correligionarios: "Yo tengo siete años trabajando para el Estado (dos como concejal, dos como senador nacional y tres como intendente) y ellos hace 31 años que están bajo el ala de la administración pública".Además, brinda un dato para sustentar sus chances provinciales: "Hay 120 de los 155 intendentes y jefes comunales del radicalismo que convocarían a elecciones locales el mismo día de la elección de gobernador si yo soy candidato, y eso es una ayuda grande. Antes no pasaba".Los mestristas repasan sus encuestas y afirman que el escenario está totalmente abierto y que un 50 por ciento de los votantes aún no tomó ningún tipo de definición sobre a quién votaría para gobernador.El esquema de los mestristas es un escenario con tres candidatos principales: el actual intendente de Córdoba, Juez y el diputado nacional Juan Schiaretti por el oficialismo. El intendente cuestiona a sus correligionarios y los desafía a una interna, de la que excluye a Juez. "No puedo compartir nada con quien me denuncia y me trata de ladrón injustamente", reitera hasta el hartazgo. Y vuelve a pedir que para sentarse a conversar, el jefe del Frente Cívico deberá pedirle disculpas públicas. Obviamente, Juez no parece dispuesto a eso ni a nada que se le parezca. Cerca del senador, dan un ejemplo para descalificar lo que estiman una "chiquilinada" de Mestre: "Barack Obama y Raúl Castro superaron viejos rencores y diferencias, fueron para adelante y nadie se pidió disculpas, a pesar de años de acusaciones". Este cúmulo de situaciones lleva a inferir que la situación en el radicalismo es hoy de enfrentamiento casi declarado y que la alianza no funciona. Mestre va con todo, pese a la mayoritaria opinión negativa sobre su gestión de tres años de gobierno en Capital. Hoy, por más que hable de indefiniciones, su administración no goza del beneplácito popular. Y lo sabe. Por lo pronto, las vacaciones tal vez sirvan para templar espíritus. El intendente partió con su familia a Florianópolis y estará de nuevo en su despacho el 8 de enero.Se abre una tregua. O tal vez un tiempo en el que el aliado "externo" Mauricio Macri y sus operadores puedan intentar, sin ruidos en el medio, el armado de un nuevo esquema que, obviamente, tiene como meta principal sumarle votos al jefe de Gobierno porteño en la elección presidencial de octubre (hoy, dos encuestas, al menos, lo dan por encima de De la Sota en Córdoba). De apuro Los juecistas buscan apurar definiciones pero Mestre estira los tiempos. Para meter presión, Juez advirtió que el gobernador anudó un acuerdo con los K y que sumará al intendente de Villa María, Eduardo Accastello, ya sea como candidato a vicegobernador de Schiaretti o como aspirante a senador nacional. Accastello, sin embargo, insiste en su candidatura a gobernador y repite que "jubilará" a algunos dirigentes en la próxima elección.Cerca de las filas K, admiten que el antiguo operador justicialista Juan Carlos Mazzón –que prestó servicios durante varios gobiernos partidarios– inició contactos con todos los gobernadores del PJ, incluido el cordobés.Por lo pronto, y más allá de los comentarios que indican que sostendrá sus aspiraciones presidenciales y que se presentará a las Paso para restarle votos a Sergio Massa y así beneficiar a Daniel Scioli, De la Sota avanza con su campaña, a la que le incorporó nuevos elementos, algunos desopilantes: el bolero que cantó en el programa de Tinelli, los afiches de la "peluca", la aparición del perro Batuque y el spot en las redes sociales en el que se lo ve como repostero. Todo dio que hablar; ahora habrá que ver si le da resultados positivos.El ideólogo de este estilo es el publicista Ramiro Agulla, aquel que creó el "dicen que soy aburrido" que llevó a la cúspide a Fernando de la Rúa. Convirtió una crítica en un elemento positivo. Corría 1999.Hoy, los marquetineros deben pensar que al gobernador se le critica la cabellera y por eso avanzaron con los afiches del implante capilar. Es la misma técnica empleada hace 15 años.De momento, el caos opositor beneficia a Schiaretti, el candidato que De la Sota ya bendijo para la elección que sólo él sabe cuándo convocará. La idea del 28 de junio o de los primeros días de julio es sostenida, también, por dirigentes delasotistas, en el convencimiento de que será un refuerzo para consolidar las chances del gobernador en las Paso del 9 de agosto en Córdoba.