Mártires y verdugos
Una costumbre que antaño tenía en el periodismo argentino parece haber sido fusilada. Era el comentario de las novedades bibliográficas. Efraín U. Bischoff.
Una costumbre que antaño tenía en el periodismo argentino un lugar preponderante parece haber sido fusilada. Era el comentario de las novedades bibliográficas.
Libro que llegaba a la redacción pasaba a manos de los encargados de recorrer sus páginas y decir, algunas veces en tono agresivo y otros dulzones, su pensamiento acerca de su contenido. Autores había que eran preferidos y, apenas aparecido lo que con su firma había sido exhibido en la vidrieras de las librerías, se lo esperaba en la redacción para ponerle otro laurel en la corona del autor.
En cambio, si el escritor había caído, por miles de razones, en la ojeriza de los comentaristas, ya podía esperar ser aturdido por los campanazos como llamando para que nadie comprara aquella novedad.
Se nos ocurre hacer este comentario porque el título de la nueva producción histórica del doctor Carlos A. Cornaglia, verdaderamente es picante: Mártires y verdugos en el Bicentenario. Y es un autor enraizado en la ciudad cordobesa de San Francisco, de reconocida trayectoria, quien larga ese rótulo y adorna la tapa de su libro con una reconstrucción fotográfica del Buenos Aires de hace 200 años. Nos disponemos a recorrer con avidez los capítulos y de entrada nos encontramos con el prólogo en el que el doctor Cornaglia argumenta con firmeza: "Aquellos compatriotas que opinan que Argentina es un país "condenado" al éxito, deben recordar que nuestro pasado histórico nos condena, precisamente, a un destino contrario, impredecible, confrontativo, de consecuencias sociales y políticas violentas".
Tal apreciación nos lleva a tener la certidumbre de que no es un libro más, sino un cúmulo de miles de anotaciones en las que el desfilar de las épocas -sólo los últimos 200 años-, al igual que los personajes, no solamente son mirados en sus buenas actitudes, sino también en las de agresividad.
A poco de comenzar el recorrido tropezamos con la "muerte absurda" de Manuel Dorrego en los campos bonaerenses de Navarro, para seguir con el asesinato de Facundo Quiroga en Barranca Yaco. Sobre esos dos episodios el doctor Cornaglia ha trabajado largamente y expuesto su opinión. Asimismo, ha recogido la de centenares de autores, muchos de ellos prestigiosos y siempre alerta de lo manifestado por la documentación y, aún, de testigos de las horas de desbarrancamiento de aquellas figuras.
No podemos detenernos en muchas de las apreciaciones reunidas por el doctor Cornaglia, pero subrayamos lo que manifiesta clausurando el libro: "Porque la idea secular de nación que nos agrupa, política, social, económica y culturalmente, no ha logrado aún entre nosotros promover la concordia, ineludible paso para vertebrar un proyecto de país común, con el objeto de constituir "la unión nacional".

