Marcha atrás en el recorte del Fofindes
El Fofindes es una herramienta válida para mejorar todo el sistema de salud en el interior provincial. El Gobierno no debe mirar para otro lado.
El gobernador José Manuel de la Sota debe hacer marcha atrás en el recorte del Fondo de Financiamiento de Servicios (Fofindes) y realizar un nuevo diagnóstico, un nuevo perfil prestacional de los efectores de cada zona y del área de influencia. Así podrá calcular las necesidades económicas del sector Salud de cada municipio, para luego, con los cálculos en mano, estructurar un nuevo índice de reparto del Fofindes. Este fondo tiene su historia, épocas de desencuentro y otras en que los fondos se distribuyeron en forma equitativa.Durante 2012 reclamamos –en varias oportunidades– en la Legislatura, y también en la prensa, convencidos de que la retracción perjudicaría los servicios de salud y aumentaría el déficit operativo de los municipios que debieron recurrir a fondos destinados a otros servicios para transferirlos a salud.Una de las primeras medidas del Gobierno provincial en 2012 fue reducir en un 40 por ciento los aportes del Fofindes, que significa el 12 por ciento de los fondos coparticipables que se reparten a los municipios.El tiempo nos dio la razón: el resultado fue un perjuicio económico para los municipios y una reducción de prestaciones para los sectores más vulnerables. La realidad prestacional de salud pública en la provincia ha cambiado y no es la misma de hace 10 o 15 años.La realidad y la complejidad prestacional en el interior es muy variada. Hay localidades que sólo tienen efectores de primer nivel, mientras que en otros casos tienen centros de salud municipal y dispensarios en los barrios más alejados. También hay ciudades más populosas que sostienen un hospital municipal con sala de terapia intensiva, y dispensarios, entre otros servicios. Y no se puede dejar de señalar el caso de Río Cuarto, que posee una maternidad municipal.Quiero significar con esta descripción la variada situación asistencial que se observa en el interior. Lo que implica que cada gobierno local debe lidiar con sus déficits y, a su vez, mantener las puertas abiertas.Sólo un ejemplo sobre las migraciones que se producen en localidades vecinas en materia de salud: en una ciudad del interior, de 25 partos realizados en marzo, 10 eran del lugar; los otros 15, de poblaciones vecinas. Y todo el gasto lo asume el hospital de la ciudad.¿Qué hacer? La prioridad es suspender la retracción del 40 por ciento. La Provincia debe devolver a los municipios los fondos de salud que les correspondían en 2012. Deben ser transferidos según las necesidades de cada lugar y no repartirlos con criterio político.Asimismo, es necesario hacer un relevamiento en todo el interior y trabajar en infraestructura, realizar arreglos, nuevas salas, renovación de cobertura de techos, nuevos sanitarios. Por otro lado, analizar la situación de las prestaciones de servicios de laboratorio, radiología y ecografía, todas ellas indispensables para las prestaciones básicas de salud, en la actualidad.Hay que intervenir en la escasez de médicos de determinadas especialidades (pediatras tocoginecólogos, clínicos, etcétera), ya que no hay en el interior y en algunos casos se cierran servicios.El Fofindes es una herramienta válida para mejorar todo el sistema de salud en el interior provincial. El Gobierno no debe mirar para otro lado; todo lo contrario, debe ponerse al lado de los intendentes, para mejorar las prestaciones. No puede ser que algunos reciban excelentes servicios y otros, regulares o malos, por el sencillo hecho de que les tocó nacer o vivir en determinado lugar. No puede haber cordobeses de primera y otros de segunda.
* Legislador provincial (Frente Cívico), vicepresidente de la Comisión de Salud

