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Macri, obligado a una negociación continua

El Gobierno de Mauricio Macri completó los primeros seis meses de gestión con el que, en términos políticos, es quizá uno de sus logros más resonantes.

12 de junio de 2016 a las 12:01 a. m.
Macri, obligado a una negociación continua

El Gobierno de Mauricio Macri completó los primeros seis meses de gestión con el que, en términos políticos, es quizá uno de sus logros más resonantes. Si bien debió negociar y aceptar más de 30 modificaciones al texto original, la ley ómnibus que regulariza las deudas del Estado con los jubilados dispone un amplio blanqueo de capitales y, entre otros puntos, compensa desequilibrios con las provincias, lo que equivale a una enorme dosis de oxígeno. Le permite encarar el segundo semestre con una posición más consolidada. Esa ley se votará en Diputados el próximo miércoles con un consenso amplio, que sólo dejará afuera a algunas expresiones de la izquierda y al kirchnerismo más cerrado. La habilidad política del oficialismo radicó en la decisión de armar un paquete con varias cuestiones polémicas, bajo la consigna principal de hacer justicia con el reclamo de los jubilados. ¿Quién podría oponerse a esa reivindicación histórica sin pagar elevados costos políticos? Sólo aquellos decididos a impedir cualquier avance del Gobierno que satisfaga las expectativas sociales. En esa línea, no sorprendió que la expresidenta Cristina Fernández, exhibiendo un notable cinismo, saliera a criticar el proyecto como "un auténtico bodrio legislativo" que destruirá al sistema previsional.Los jubilados que, aun con un fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación, clamaron durante los años de su gobierno para que se les pagara lo adeudado no se deben haber acordado bien de ella. Ni siquiera lo hicieron algunos diputados del bloque kirchnerista, que en forma reservada admiten que es absurdo oponerse y hasta es probable que desoigan a su jefa política y apoyen la ley en general.También se refirió Cristina a las "presiones de todo tipo" que estarían recibiendo sus legisladores para que voten a favor. "Lo dice justo ella, que nunca presionó a nadie", respondieron con ironía desde el oficialismo. Una ilusión Ese éxito legislativo –que deberá coronarse en el Senado si no sucede nada extraño– no parece suficiente para moderar el exceso de expectativas que el macrismo construyó con sus mensajes a la sociedad. La idea de que en el segundo semestre caería de modo drástico la inflación, crecería el empleo y todos comenzarían a vivir mejor debió ser una expresión de deseos y no una promesa a plazo fijo del Gobierno.Si bien la gestión avanza con medidas concretas en distintas áreas, la recuperación es lenta y hay amplias franjas sociales en las que el bienestar se demora.Esa situación se refleja en la caída de imagen del Presidente en las encuestas, aunque todavía para los especialistas conserva niveles elevados.Los funcionarios apelan al consuelo que les produce leer en esos mismos sondeos que la gente opina que en el futuro va a estar mejor. Eso a pesar del ruido que provocan las marchas y contramarchas con las que el Gobierno improvisa día a día para salvar sus propios errores.La judicialización de los ajustes tarifarios en la provisión de gas, con situaciones inequitativas en distintas zonas del país, es un ejemplo de esa falta de coordinación oficial.Las quejas por ese amateurismo llegan también desde el interior de Cambiemos. En el radicalismo, aclaran siempre que ellos no forman parte de la coalición que gobierna, porque no participan de la toma de decisiones del Ejecutivo. "Nosotros salvamos la ropa en el Congreso, trabajando los acuerdos que permiten la aprobación de las leyes, pero no gobernamos", insisten. Cuando se les pregunta por el rol que ejerce Ernesto Sanz en sus diálogos con Macri, responden que "es hombre de consulta del Presidente, pero no en representación orgánica de la UCR". Las críticas de Elisa Carrió a sus propios aliados completa el cuadro de situación interna de Cambiemos. Los arreglos En la Casa Rosada, afirman que en julio se advertirá un clima social diferente al actual. Sostienen que la conflictividad sindical disminuirá como consecuencia del cierre de las negociaciones paritarias, con ajustes de salarios que compensarán la caída del poder adquisitivo.Además, con el medio aguinaldo, los sectores medios y bajos tendrán mayor capacidad de consumo y eso generará una mayor actividad. Pero los economistas advierten que el comienzo de una reactivación podría demorar la desaceleración inflacionaria.Detrás de este panorama, se agita el peligroso fantasma del gasto público. En sus inicios, el Gobierno se había propuesto bajarlo para equilibrar cuanto antes sus cuentas, pero al día de hoy se ha incrementado.Eso es consecuencia de que, en su mayoría, no fueron eliminados los subsidios y se aumentaron los beneficios sociales a sectores carenciados para no hacer tan duras las consecuencias del ajuste. "Ese es el motivo por el cual estamos lejísimo de un estallido, como predice el kirchnerismo", sostienen en el oficialismo.En realidad, cada negociación que encara con la oposición le cuesta fortunas al Gobierno, las que van a las provincias, a los sindicatos o a otros sectores con capacidad de presión. "No hay plata que alcance", reconocen en el Palacio de Hacienda. Por su debilidad parlamentaria, el Ejecutivo se ve obligado a otras concesiones. Un ministro reconoció que el presidente Macri debió prometer la promulgación del feriado del 17 de junio en honor a Martín Miguel de Güemes como condición para que varios senadores aprueben la designación de los dos jueces que faltan para completar la Corte Suprema. No es novedad: el toma y daca forma parte de la esencia misma de la política. Siempre.