Luego del Día del Trabajador
El hecho de que algunos dejen de trabajar con el argumento de que Dios lo haría todo según su voluntad es totalmente rechazado en el Islam. Ali Badrán Imán.
Luego del Día del Trabajador, recordaremos algo de lo que el Islam nos dice con respecto al trabajo y los trabajadores. Se considera que el trabajo es un esfuerzo humano aplicado a la producción de riqueza. En sentido estricto, es una actividad encaminada a producir algo, es decir, que no se realiza por el placer o diversión que se experimenta en su realización, como ocurre en el deporte o en el juego, sino que tiene una finalidad trascendente, porque sin él no es posible subsistir, satisfacer las necesidades de la vida ni realizar la mayor parte de los fines humanos. El trabajo es el medio indispensable y la condición ineludible para vivir y lograr los objetivos de las personas; por esto y por ser un esfuerzo que se nos impone, a veces resulta difícil realizarlo.En todo trabajo humano el esfuerzo es primordialmente físico, es lo que llamamos trabajo manual, y cuando es sobre todo de la mente, es lo que llamamos trabajo intelectual, donde incluimos los trabajos sobre planificación, investigación, organización. El que medita sobre lo escrito en el Corán se da cuenta de que el Islam impulsa a sus seguidores a trabajar ya que el trabajo nos da vida.Este libro sagrado relaciona en muchísimas frases la creencia con el obrar bien. Es indudable que el obrar bien abarca todo tipo de trabajo, religioso o profano, que se hace en favor de toda la humanidad.También se les pide a los creyentes que si quieren pueden trabajar el día viernes, día de descanso para los musulmanes: "Una vez concluido el rezo del día viernes, repártanse por la tierra, trabajando y buscando el favor de Dios" (62-10). Se narra que Mahoma pedía a los hombres que trabajasen hasta el último momento de sus vidas. "Si llega el momento de la resurrección y algunos de ustedes tiene en sus manos la semilla de una palmera, que la plante si puede". El Islam también rechaza que algunas personas permanezcan en la mezquita sin trabajar y que los mantengan otros.Confiarse en Dios no significa dejar de trabajar, sino que es un impulso espiritual que da a las personas más capacidad de enfrentarse con los problemas y pasar las dificultades. Todos los profetas de Dios han trabajado, como pastores, agricultores, pescadores, carpinteros y diversas actividades.El hecho de que algunos dejen de trabajar con el argumento de que Dios lo haría todo según su voluntad es totalmente rechazado en el Islam, ya que Dios no ayuda a quien no se ayude a sí mismo: Dios no cambia la condición de las personas, hasta que ellas no se cambien a sí mismas" (13-11). En una oportunidad, el segundo califa Omar expulsó de la mezquita a algunos que, siendo mantenidos por otros, permanecían allí sin trabajar, diciéndoles: "Vayan a trabajar, porque el cielo no les va a enviar ni dinero, ni oro, ni plata, así que salgan a buscar su sustento de la riqueza que Dios ha desparramado en la tierra, porque el trabajo es otra de las tantas formas de adorar a Dios".Respecto a la relación del trabajador con la sociedad, el Islam pone énfasis en el aspecto relativo a la eficiencia en el trabajo, porque de sus resultados se beneficia todo el pueblo.La justa relación que debe haber entre el esfuerzo y la recompensa es el factor que obliga al trabajo e impulsa la producción, dando como resultado el desarrollo de la economía y el florecimiento de la sociedad, siempre que en ella exista la necesaria solidaridad.Por lo tanto, el Islam dignifica al trabajo y lo humaniza, sabiendo que Dios es el proveedor de todo, para el bien de los individuos y de todo el mundo que habitamos. Uassalamu alaicum. La paz sea con todos.

