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Los sueños y la realidad

Palabras destempladas, gestos incongruentes y acciones desatinadas se entremezclan. Julio Perotti.

06 de marzo de 2011 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Los sueños y la realidad

Todos tienen derecho a soñar. Pero, al final del camino, los límites estarán marcados por una realidad construida a lo largo del tiempo con palabras, gestos, acciones y, desde luego, coherencia. En la semana política que pasó, en el país hubo de todo. Nada feliz, por cierto: se entremezclaron palabras destempladas, gestos incongruentes y acciones desatinadas.Vaya un repaso rápido de tantos absurdos como la mente puede recuperar:La presidenta de la Nación, Cristina Fernández de Kirchner, inaugura las sesiones del Congreso con un mensaje que muestra a la Argentina un pequeño escalón por debajo del paraíso.Una sucesión interminable de indicadores económicos, sin embargo, intenta tapar una cotidianeidad que la sociedad percibe a diario en sus bolsillos: hay inflación. Y ninguna medida para frenarla, sino matar al mensajero con la sanción a las consultoras que osan divulgar porcentajes que se acercan mucho más a los sufrimientos de la gente que a los degenerados números oficiales.Un grupo de intelectuales autodenominados "progresistas" abofetean a la libertad de expresión porque no les gusta un escritor para inaugurar la Feria del Libro. Esta vez, una rápida reacción de la presidenta de la Nación, a la que veneran, no alcanzó a impedir un papelón internacional y, de paso, promocionar la presencia del último premio Nobel de Literatura, el peruano Mario Vargas Llosa, como nunca lo hubiera logrado la mejor campaña publicitaria.Los seguidores de la Presidenta cometen la tontería de blanquear lo que en realidad piensan: que están llamados a permanecer en el poder más allá de la eternidad y que, claro, es necesaria una reforma constitucional que lo avale.La Presidenta debe admitir lo que cualquiera sabe: que hoy en el Congreso no le alcanzan los números para una ley; ni qué hablar de los dos tercios que necesitaría para meter mano en la Carta Magna. Era esperable un pronunciamiento más claro frente a semejante dislate. Así, queda flotando la sensación de que la propia Presidenta acuna ese sueño, aunque no pueda admitirlo porque estos tiempos no dan para eso. Y por casa... No fue sólo en Buenos Aires donde el absurdo residió a lo largo de la semana. Córdoba también tuvo lo suyo. El intendente de la Capital de la provincia, Daniel Giacomino, debió comerse los codos y quedarse con las ganas de ir a París a participar de un maratón porque sus conciudadanos, a través de los medios de comunicación, le hicieron notar que había algunos "detalles" que deben ser resueltos antes para luego, si quiere, que Giacomino dé rienda suelta a su vocación atlética.Dramas en las escuelas municipales, por ejemplo, que por primera vez en mucho tiempo debieron postergar el inicio de clases por no estar en condiciones. Ni qué hablar de la necesidad del intendente de aclarar la denuncia del Tribunal de Cuentas sobre un posible "negociado" en la licitación del sistema prepago del transporte. O el problema que debe enfrentar con el gremio municipal por la demanda sobre la efectivización de contratados que, como siempre, irían a engordar la capa geológica de empleados municipales antes de la partida de cada intendente.Un candidato que se precia de ir adelante en las encuestas y confiar en su olfato, como Luis Juez, desparrama palabras que, por exceso, lo dejan mal parado y lo obligan a sumar más palabras para tratar de explicar que lo que dijo hoy no es incoherente con lo que planteó ayer. Acusa al Gobierno nacional de corrupto, pero le reconoce méritos, que los hay, con indisimulado esmero de quedar bien y hasta es capaz de rendir homenaje a un ex presidente fallecido, al que otrora imputó ser cómplice de una elección que, sostiene, le robaron cuando intentó llegar por primera vez a la Gobernación.Y también manda a la mujer del actual intendente a la cocina porque es "inepta" para un cargo en la función pública municipal por su responsabilidad en los problemas de las escuelas. Le cuesta, por esto, un llamado de atención del Inadi, el organismo que debe cuidar que no haya discriminación por género, ra-za o religión. No está mal que Juez considere inepta a una funcionaria que hace méritos en ese sentido, sino que la envíe a la cocina por su condición de mujer. Debate recurrente. El peronismo oficial de Córdoba, que en aquellos días caldeados por el conflicto entre el Gobierno nacional y el campo había optado por ponerse en la vereda de los productores, hoy parece haber cruzado la calle. Por entonces, el límite que planteaba el gobernador Juan Schiaretti era la relación institucional que –en eso tenía razón– no podía ser de otra manera que cordial. Pero la muerte del ex presidente Néstor Kirchner y el resurgir en las encuestas de la esposa y sucesora de éste, y casi segura candidata a su propia reelección, cambiaron las condiciones.Lejos de la estrategia original del oficialismo local –de jugárselas solo en una elección despegada de todo, para evitar influencias que presagiaban malas–, se debate si los comicios se unifican para que la candidata presidencial y el casi seguro postulante a la Gobernación, José Manuel de la Sota, se traccionen mutuamente.En el medio, una ley debería tornarlo posible: existe una reforma política que obliga en Córdoba a votar con una boleta única, pero a nivel nacional todavía se utilizan las listas sábanas, agravado con las "colectoras", que ponen a un candidato presidencial como referente en papeletas de distintos partidos.Con un sentimiento de incombustibilidad, los políticos suelen creer, mucho más a menudo de lo aconsejable, que en la memoria de la sociedad al final no quedará registrada ninguna de estas patinadas y que ellos serán receptores de una confianza ciega. Queda dicho: se puede soñar, pero la realidad marcará los límites.