Temas del día:

Los hábitos de un gobierno altamente efectivo

En 2015, Argentina celebrará elecciones presidenciales. Constituirán una oportunidad histórica para sentar las bases de un crecimiento económico sostenido.

12 de junio de 2014 a las 12:02 a. m.
Ezequiel Ávila y Lucas Pussetto*
Los hábitos de un gobierno altamente efectivo

Stephen Covey es el autor de un libro que cuenta con más de 20 millones de ejemplares vendidos en todo el mundo y cuyo título es Los siete hábitos de la gente altamente efectiva. La obra se convirtió rápidamente en un best seller de lectura obligada para quienes desean desarrollar habilidades en cuestiones como la proactividad y la administración del tiempo. En esencia, Covey intenta encontrar respuestas a la siguiente pregunta: ¿qué características tienen las personas exitosas? El éxito, por supuesto, es un término amplio, que puede referirse al ámbito personal o profesional.Más recientemente, Jeffrey Sachs, un reconocido economista de la Universidad de Columbia, publicó un libro titulado El precio de la civilización , en el que básicamente explora las causas que arrastraron a Estados Unidos a la última crisis y algunas de las medidas que ese país debería tomar para volver a crecer.Llama particularmente la atención el capítulo del libro de Sachs titulado "Los siete hábitos de los gobiernos altamente efectivos", porque, de modo análogo a Covey, intenta esbozar una respuesta a una pregunta similar: ¿qué características tienen (o deberían tener) los gobiernos exitosos?Si bien los gobiernos normalmente actúan en ámbitos muy diversos, es evidente que buena parte de su efectividad se juzga a partir de los resultados que obtienen en materia económica y en las consecuencias que esto tiene en el plano social.Desde nuestra perspectiva, un gobierno es efectivo si consigue cuatro resultados fundamentales: 1) crecimiento económico sostenido; 2) estabilidad económica; 3) distribución equitativa de la riqueza generada a través del crecimiento y la estabilidad; 4) un importante grado de autonomía política respecto de otros gobiernos y/o empresas transnacionales.Esto implica que la efectividad de un gobierno no puede juzgarse a partir de períodos breves, ni tampoco sólo de acuerdo con un área determinada. Un gobierno que crece económicamente, pero que daña su medio ambiente, no es efectivo. Tampoco lo sería un gobierno que cuide sus recursos ambientales pero donde la mitad de su población viva en la pobreza o donde el sistema político no respete valores democráticos.En este sentido, un aspecto importante –aunque no es el único– tiene que ver con el área de estudio conocida como "crecimiento económico", la cual investiga el comportamiento de un país durante períodos prolongados (por ejemplo, 40 o 50 años, o más).Las herramientas de esta área de estudio son, precisamente, las que permiten evaluar la efectividad de un gobierno para alcanzar los resultados antes mencionados.En la opinión de Sachs, los gobiernos altamente efectivos miran de forma permanente al largo plazo, sin descuidar la gestión del corto plazo. Además, establecen metas claras y descentralizan la gestión, las cuales son prácticas saludables que cualquier organización privada también debería implementar.Existe otro hábito que merece un análisis aparte. Según Sachs, la gestión del Estado debe ser dinámica, es decir, reinventarse en función de las necesidades y de las demandas específicas del momento.De manera análoga, una empresa debe ser lo suficientemente flexible y dinámica para poder reaccionar con rapidez y adaptarse a los nuevos retos planteados por el mercado. ¿Cuál sería, entonces, la justificación para que la gestión pública no deba actuar con rapidez cuando los tiempos cambian?En 2015, Argentina celebrará elecciones presidenciales. Constituirán una oportunidad histórica para sentar las bases de un crecimiento económico sostenido, que debería venir de la mano de mayor equidad distributiva y justicia social.Distintos estudios muestran que los presidenciables no darán un giro brusco al rumbo de la política económica: mantendrán aquellas medidas positivas que se hayan tomado desde 2003 y corregirán lo que deba corregirse para hacer que la economía crezca. Sería un primer paso razonable hacia la estabilidad y la previsibilidad, para un país acostumbrado a refundar la gestión de la economía con cada cambio de gobierno.Sin embargo, con ello es insuficiente. Argentina necesita diseñar e implementar con urgencia medidas que aumenten la eficacia de su Estado. No sólo la contratación de profesionales bien capacitados, sino la elaboración de sistemas de capacitación hacia dentro del sector público son factores clave, porque de allí surgen quienes deberán pensar, con sentido político, económico y de eficiencia, en cuáles son las metas del país para los próximos 20 o 30 años.Se trata de políticas que se consiguen sólo si se cuenta con un Estado con la capacidad necesaria para llevarlas a la práctica con efectividad. En tal sentido, vale recordar aquella frase de John Maxwell –un reconocido autor sobre temas de liderazgo–, quien escribió: "Un líder alcanza su plenitud cuando está dispuesto a hacer cosas sin importarle sobre quién recaigan los méritos".El éxito o el fracaso del país, a partir de 2015, dependerá de que el líder político que asuma el poder esté dispuesto a trabajar para sentar las bases de un gobierno altamente efectivo, aun sin que los resultados de este trabajo se experimenten durante su mandato.

*Politólogo y coordinador de la maestría en Administración  de Negocios de la Universidad Siglo 21, respectivamente