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Lo que no hay

Sin petróleo, sin minería y sin un gobierno que responda al kirchnerismo, Córdoba termina siendo innecesaria para cualquier plan del oficialismo mayor. Persiste, empero, la búsqueda de un acuerdo por cuestiones económicas que podrían tener contraprestación política. Julio Perotti.

19 de febrero de 2012 a las 12:01 a. m.
Redacción La Voz
Lo que no hay
(Ilustración de Juan Delfini)

No hay petróleo. No hay minería. No hay un gobierno pro kirchnerista. Está claro que Córdoba carece de cualquier posibilidad de que la Nación se sienta obligada a hacer un gesto en su favor. Esta provincia, en consecuencia, no es necesaria para ningún plan inmediato de la Casa Rosada. A Chubut, Neuquén, Mendoza, La Pampa, Jujuy, Salta, Santa Cruz, Tierra del Fuego, Río Negro y Formosa, dueñas del subsuelo del que se extrae petróleo, el ministro de Planificación Federal, Julio De Vido, las alineó en la embestida contra las petroleras que, aunque se disimule, tiene en la mira a una en particular: YPF.De hecho, les exigieron a todas "la máxima producción posible" y decidieron fijar niveles que deberán cumplirse "de inmediato".Es que Cristina Fernández ordenó a su gabinete hacer todo lo necesario para evitar que la escasez de combustible de YPF, que se hace sentir de manera frecuente porque es el más barato del mercado, le desate una ola de malestar social en fines de semana largos como este.En este punto, conviene recordar que De Vido acusa de manera permanente a los medios por instalar la "sensación" de que no hay combustibles, pero la petrolera había sostenido que la importación de gasoil, por caso, estaba limitada por los problemas que tiene para comprar dólares.A su vez, algunas de las provincias petroleras, como Jujuy, Neuquén, Mendoza, Salta y Chubut, sumaron a La Rioja, San Juan y Catamarca para armar una estrategia que descomprima las protestas que se viven contra la minería a cielo abierto.Aupadas en la Organización Federal de Estados Mineros (Ofemi) y con el abierto respaldo del kirchnerismo, su objetivo es evitar conflictos como los de Famatina, Andalgalá y Tinogasta, donde la población no quiere nuevos proyectos de exploración de oro por capitales extranjeros, para cuidar su bien más escaso: el agua. Otras realidades. En definitiva, el meridiano de Córdoba está marcado por otras realidades que, mal que le pese a su gobierno, demoran en resolverse porque no están dentro de las prioridades del kirchnerismo. Tres cuestiones centrales debe destrabar José Manuel de la Sota en aras de lograr que su gestión le pueda servir de trampolín para futuras aspiraciones políticas.Dicho y repetido, se trata de: La Caja de Jubilaciones , cuyo déficit es de 100 millones de pesos por mes y la Nación no está cumpliendo, desde hace más de un año, con el compromiso de cubrir el 75 por ciento de la pérdida. No hay, al menos que se sepa públicamente, ninguna señal de la Casa Rosada que aliente a la Provincia a prever una pronta salida. Más bien, tendría que cuidar peso sobre peso para enfrentar los próximos pagos.Con todo, operadores de De la Sota en Buenos Aires se han mostrado confiados en una salida más o menos inminente y que, de manera directa, ayude al gobernador a destrabar las negociaciones que lleva adelante con los gremios estatales.Nada se ha dicho, sin embargo, sobre cuál será la respuesta a la principal demanda de la Nación: que las jubilaciones cordobesas estén alineadas con las que se pagan en otros distritos.Después de este fin de semana largo, se espera una auditoría de la Administración Nacional de la Seguridad Social (Anses) que eventualmente podría abrir el camino para destrabar las negociaciones. La usina de Pilar es otro de los problemas que De la Sota querría ver resuelto más temprano que tarde. Esa obra se pagó con un bono por 565 millones de dólares que fue suscripto ni más ni menos que por el principal financista del Estado nacional, la Anses.El último día de este mes, Epec y la Provincia deberán pagar la primera cuota por 5,5 millones de dólares cada una."Con este costo mensual, la situación de Epec se pone demasiado cuesta arriba; está demostrado que generar energía es mal negocio", admitió una fuente del sector.Como lo escucharon hace dos semanas los legisladores opositores que lo visitaron en el marco de un diálogo político, la idea de De la Sota es transferirla a la Nación.Ese es otro de los puntos sobre los que estaría trabajando un activo operador del gobernador en Buenos Aires. La destruida ruta 36 es la tercera pata del acuerdo que De la Sota busca con la Nación. Se trata del traspaso de esta carretera a la Provincia para que esta construya la demorada autovía entre Córdoba capital y Río Cuarto.Aunque hasta que se produzca el endoso la Provincia no podrá avanzar en la búsqueda de financiamiento, fuentes empresariales piensan que Brasil puede ser una buena alternativa para que De la Sota, con fluidos contactos en el país vecino, obtenga recursos para arrancar con la obra.La mayoría de los intendentes a la vera de la 36 están de acuerdo con cualquier alternativa que permita resolver los problemas de una ruta que se ha llevado decenas de vidas en los últimos años y que, en su tramo entre Despeñaderos y San Agustín, aún tiene los carteles que hablan de "obras mejorativas" pagadas por el Gobierno nacional. Política, siempre política. Un par de certezas atraviesa por igual la Casa Rosada, a la orilla del río de la Plata, y el Centro Cívico, en la ribera del Suquía: no habrá confrontación y, si hay entendimiento, deberá sellarse un acuerdo político que vaya más allá de las cuestiones económicas. Si bien parece algo lejano, el armado de listas para las elecciones parlamentarias de 2013 formará parte de ese amplio tejido.¿El recambio presidencial y el de gobernador en 2015, también?Nunca digas nunca; en el peronismo todo es posible.