Libertad religiosa, camino para la paz
Seamos constructores de paz, reconstruyendo la conciencia ética que trabaja por la verdad, la justicia y la libertad. Pedro Torres.
Desde hace 46 años, la Iglesia Católica invita a comenzar el año con una jornada de oración por la paz y cada año propone un tema para la reflexión que permita educarnos para la paz que, a la vez de ser un don, es una tarea en la que todos podemos y debemos comprometernos. Este año, el tema propuesto por el papa Benedicto XVI es: "La libertad religiosa, camino para la paz". Al recoger palabras de su antecesor Pablo VI en la jornada de la paz de 1975, el Papa en su mensaje da un nuevo significado a la máxima romana: "Si quieres la paz, prepárate para la guerra". "Ante todo –afirma Benedicto XIV–, hay que dar a la paz otras armas que no sean las destinadas a matar y a exterminar a la humanidad. Son necesarias, sobre todo, las armas morales, que den fuerza y prestigio al Derecho Internacional".Entre esas armas morales, ocupa un lugar de todo especial, dirá Benedicto XVI, el respeto y la promoción de la libertad religiosa. En ella, se expresa "la especificidad de la persona humana, por la que puede ordenar la propia vida personal y social a Dios, a cuya luz se comprende plenamente la identidad, el sentido y el fin de la persona. Negar o limitar de manera arbitraria esa libertad significa cultivar una visión reductiva de la persona humana, oscurecer el papel público de la religión; significa generar una sociedad injusta, que no se ajusta a la verdadera naturaleza de la persona humana (…) ella se manifiesta como apertura al misterio, como capacidad de interrogarse en profundidad sobre sí mismo y sobre el origen del universo, como íntima resonancia del amor supremo de Dios, principio y fin de todas las cosas, de cada persona y de los pueblos", afirma el pontífice. Un riesgo de vida. La libertad religiosa se ha de entender no sólo como ausencia de coacción, sino aun como capacidad de ordenar las propias opciones según la verdad. "Se puede constatar con dolor que en algunas regiones del mundo, la profesión y expresión de la propia religión comporta un riesgo para la vida y la libertad personal. En otras regiones, se dan formas más silenciosas y sofisticadas de prejuicio y de oposición hacia los creyentes y los símbolos religiosos". Es cierto que la libertad religiosa puede ser instrumentalizada tanto por el fanatismo y el fundamentalismo que tratan de imponer sus criterios a los demás, olvidando que la verdad no se impone con la violencia sino por la fuerza de la misma verdad, como también por la hostilidad contra la religión, que termina siendo más dogmática que el supuesto dogmatismo que rechaza.La paz es un don de Dios y, al mismo tiempo, un proyecto que realizar, pero que nunca se cumplirá totalmente. La paz es el resultado de un proceso de purificación y elevación cultural, moral y espiritual de cada persona y cada pueblo, en el que la dignidad humana es respetada en plenitud. Seamos constructores de paz, reconstruyendo la conciencia ética que trabaja por la verdad, la justicia y la libertad.

