Temas del día:

Libertad condicional

En Catamarca, como en la época de los Saadi, la política continúa imaginando eternidades: Brizuela del Moral intentará la re-re-elección. Edgardo Moreno.

24 de abril de 2010 a las 12:01 a. m.
Edgardo Moreno (Periodista)
Libertad condicional

La pequeña ciudad se enojó como un infierno, titulaba The Washington Post el 24 de febrero de 1991.

Había llegado hasta allí el eco de Catamarca, aunque la protesta era en silencio.

Tres años antes, el justicialismo de los Saadi había consolidado su hegemonía al fracturarse el radicalismo, al cambiar la Constitución Provincial e imponer la reelección ilimitada del gobernador. En 1989, ese mismo gobierno ya afrontaba deterioros por el quebranto inocultable de la economía, dependiente en más de 90 por ciento del subsidio estatal. Pese a esto, al despuntar la década de 1990 se lanzaba a disputar una interna nacional contra su aliado, el presidente Carlos Menem.

Un poder en caída. Ocurrió, entonces, el crimen de María Soledad Morales. Su familia fue azotada por un dolor inenarrable: la violación, la muerte y el hallazgo del cadáver desfigurado con saña. Rogó al poder público que esclareciera esa atrocidad y no hubo respuesta. O en el Estado había interesados en encubrir el crimen o la legitimidad de los gobernantes venía tan descompuesta que la mayoría no estaba en condiciones de creer lo contrario.

La caída de Ramón Saadi fue definitiva cuando la intervención federal le escamoteó la caja. El nuevo gobierno intentó morigerar al Estado y diversificar la economía. Pero, aunque la sociedad reconquistó libertades, no alcanzó a reformar sus instituciones.

El juicio por el crimen fue intrincado. Cada instancia cayó bajo sospecha. Al cabo, hubo una condena. A dos décadas de aquel estallido, Guillermo Luque ha obtenido la libertad provisional. Aunque su congoja no termine, Ada Morales no dejó de admitir que para la ley hay un tiempo que concluye.

Ramón Saadi, refugiado ahora en el Congreso, reapareció hace poco en el debate parlamentario del control de medios. Sigue creyendo que los periodistas fueron más relevantes en su caída que el crimen mismo. Lo desplazó en el Partido Justicialista el gremialista Luis Barrionuevo. Buscó la gobernación. Fracasó y enardeció las urnas.

A poco de vencerlo, el gobierno radical se alió a los Kirchner y desertó después. Interpretó -al viejo modo- la independencia de los jueces y designó al ministro de Gobierno como miembro de la Suprema Corte provincial. Refieren, además, que incrementó de manera exponencial la planta de empleados públicos y tuvo que multiplicar la asistencia social, por el aumento de los pobres.

Tras dos mandatos, el actual gobernador, Eduardo Brizuela del Moral, intenta ahora su re-reelección. Todavía rige la Constitución de la antigua dinastía.

La política, como entonces, continúa imaginando eternidades.