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Las tres crisis

Todos los gobiernos europeos están actuando de común acuerdo para enfrentar la crisis, aunque con lógicas diferencias. Julio César Moreno.

05 de mayo de 2012 a las 12:01 a. m.
Julio César Moreno (Periodista)
Las tres crisis

No siempre las grandes crisis económicas y políticas coinciden con las sociales o las impactan de una manera mucho menor en relación con aquellas. Hay veces que las afectan por igual, como si se tratara de una línea transversal u horizontal. Esta situación se dio con la Gran Depresión de fines de la década de 1920 y principios de la siguiente, que causó estragos en todos los niveles y prácticamente en el mundo entero.Estados Unidos resistió políticamente, es decir sus instituciones siguieron funcionando, pero una gran parte de la sociedad norteamericana sufrió las consecuencias de los ajustes, las restricciones económicas, la pobreza y una desocupación muy extendida.En cambio, en Europa, la Depresión provocó en aquellos tiempos verdaderos terremotos económicos y políticos, además de sociales, y está considerada una de las causas principales que incentivaron el fascismo y el nazismo y llevaron a la Segunda Guerra Mundial.Algo parecido, aunque en una escala infinitamente menor y sin los riesgos de guerra como hace 75 años, está sucediendo hoy en Europa, donde los golpes de la crisis económica están causando efectos demoledores en lo que concierne a la economía y la sociedad.No ocurre lo mismo con la política, pues por ahora hay instituciones fuertes como la Unión Europea y la Eurozona y no se avizoran peligros de guerra entre países.Por el contrario, todos los gobiernos europeos están actuando de común acuerdo para enfrentar la crisis, aunque con lógicas diferencias, la más importante de las cuales es si deben profundizar los ajustes para estabilizar la economía o flexibilizar esas medidas y estimular políticas de crecimiento económico.Mañana habrá elecciones presidenciales de segunda vuelta en Francia y, si se cumplen los sondeos, triunfará el socialista François Hollande, lo que puede anticipar cambios orientados hacia el crecimiento en toda Europa.En la Argentina, la relación entre los tres niveles fue muy despareja. La Gran Depresión fue una de las causas de la caída del gobierno constitucional y democrático de Hipólito Yrigoyen en 1930, aunque no fue la única, ya que en aquel golpe cívico-militar intervinieron el nacionalismo católico y las entonces muy poderosas fuerzas conservadoras, ambas inspiradas en el opúsculo de Leopoldo Lugones titulado La hora de la espada , un panfleto que de todos modos tuvo una efímera influencia ideológica.Lo cierto es que, en la segunda mitad de la década de 1930 –denominada la "Década Infame" por estar basada en el "fraude patriótico", es decir en elecciones fraudulentas–, el país se recuperó de la crisis de la Gran Depresión e inició un período de crecimiento y prosperidad, por lo que algunos lo bautizaron como "la Argentina opulenta".Fueron años de ascenso de la clase media y acumulación de reservas que pocos años después permitieron al primer peronismo impulsar una política de redistribución de la riqueza en gran escala. Aquel período que medió entre fines de la década de 1930 y principios de la de 1940 fue quizá el más claro ejemplo de una contradicción entre una crisis política e institucional y un período de crecimiento económico y ascenso social.Después de la caída de Juan Perón en 1955, se abrió una larga etapa de profundas convulsiones políticas e institucionales, durante la cual se alternaron gobiernos civiles y militares, que no afectaron mayormente la economía y los niveles sociales o lo hicieron con altibajos. Esa historia es más conocida.En cambio, entre fines de 2001 y ya entrado 2002, se produjo una simbiosis total entre crisis político-institucional, económica y social. Desde hace casi una década hay estabilidad y hubo algunos éxitos macroeconómicos, pero la crisis social subsiste.