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¿Las Paso darán paso a una nueva cultura política?

Con los resultados de las Paso, ha quedado herido de muerte el proyecto reeleccionista, pero el desafío sigue siendo construir un espacio plural sustentable, con capacidad de ser gobierno.

23 de agosto de 2013 a las 02:00 p. m.
¿Las Paso darán paso a una nueva cultura política?

En 2009, en mi carácter de diputada nacional, expresaba: "... el proyecto de reforma política impulsado por el Gobierno nacional, denominado 'Ley de democratización de la representación política de transparencia y de equidad electoral', transita un camino diferente del que se declama... El oficialismo ha recurrido permanentemente a la política de la confrontación... Quienes han bombardeado a los partidos y a la participación ciudadana y, por el contrario, han alentado a las corporaciones, hoy anuncian un proyecto para 'democratizar' a los partidos políticos" La vulgar descalificación de la presidenta Cristina Fernández para con todos los candidatos de las otras fuerzas políticas, finalizadas las elecciones primarias del 11 de agosto pasado, lamentablemente no hace más que demostrar que, una vez más, las acciones del Gobierno no sólo no acompañan el discurso, sino que lo contradicen, lo que no es fruto del error, sino de una perversa metodología política. Legitimidad Es importante que los ciudadanos independientes no afiliados participen en la definición de las listas de los candidatos de los partidos políticos, lo que genéricamente se denomina "sistema de internas abiertas", porque en medio de la crisis profunda que estos atraviesan, esa participación da mayor legitimidad a las instituciones. En junio de 2002, se instituyó por primera vez a nivel nacional la obligatoriedad de la realización de internas abiertas para la elección de candidatos a presidente, vicepresidente y legisladores nacionales; pero, en noviembre, cuando se convoca a la elección de presidente para el 27 de abril de 2003 (final de la presidencia de Eduardo Duhalde), el Gobierno nacional suspende las internas abiertas, con lo cual posibilita la competencia en elecciones generales entre Carlos Menem y Néstor Kirchner, los dos candidatos a presidente por el Partido Justicialista, sin elección interna previa.En diciembre de 2006, Néstor Kirchner deroga la ley número 25.611, es decir, suprime directamente el sistema de internas abiertas.En 2009, después de haber perdido las elecciones parlamentarias, el Gobierno nacional impulsa nuevamente las primarias abiertas, simultáneas y obligatorias (Paso), y otras reformas a medida de sus necesidades.Como lo demuestran los hechos, han manipulado y bastardeado el sistema electoral de acuerdo con las pujas de poder entre las facciones de turno del justicialismo, sin el más mínimo reparo ni respeto por las formas ni por los otros.En Córdoba, por ejemplo, el 11 de agosto hubo cuatro expresiones del Partido Justicialista con distintos nombres de fantasía, en vez de competir dentro de un único espacio o partido. Cómo consiguen el "sello legal" que les permite presentarse a la elección es siempre una incógnita. Existen mejores sistemas de internas abiertas que no ponen en desventaja a los partidos menores o a los que logran una lista de unidad, y que permiten acuerdos después de la elección. El actual presidente y el vice de Uruguay compitieron en una interna abierta y, posteriormente, se pusieron de acuerdo para integrar la fórmula, lo que está prohibido en las Paso. Otro ejemplo positivo es el sistema de internas abiertas para elegir candidatos a intendente y concejales de la ciudad de Córdoba. Des afíos Los resultados del 11 de agosto prueban que han salido más fortalecidos aquellos que fueron capaces de abrirse, de confluir con otras expresiones políticas o sectores afines. La endogamia política va a contramano de lo que, con claridad, se vislumbra como el camino para crear una alternativa de gobierno creíble, nacional y provincial, a las distintas expresiones de matriz justicialista, como lo vienen demostrando desde hace años el Frente Progresista de Santa Fe y otras coaliciones provinciales.Unen, en la Ciudad de Buenos Aires, es una muestra de madurez y autocrítica política, en la que confluyeron importantes dirigentes y partidos, con más coincidencias que disidencias, para ofrecer a la ciudadanía distintas listas con candidatos prestigiosos, de vasta experiencia y también jóvenes, como ejemplo de renovación generacional.El tiempo dirá si la dirigencia y la ciudadanía han iniciado un camino de construcción que deje de lado la suma cero. En octubre, los votantes de las distintas listas de Unen pondrán en evidencia si votaron pensando en un proyecto o modelo alternativo, o si sólo votaron a personas. Y la dirigencia de Unen podrá demostrar si es capaz de permanecer más allá de octubre y de impulsar ese modelo de construcción para definir la fórmula presidencial en 2015.Con los resultados de las Paso, ha quedado herido de muerte el proyecto reeleccionista, pero el desafío sigue siendo construir un espacio plural sustentable, con capacidad de ser gobierno en 2016 o que, como oposición, garantice una alternancia real y un equilibrio en el Congreso para superar este esquema actual de "partido casi único", poco saludable para nuestro sistema democrático.