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Las mutuas debilidades

Lo que no aparece claro todavía es si Daniel Scioli tendría la capacidad de manejarse con autonomía y autoridad, sin depender de cualquiera de los dos padrinazgos que le ofrecen. Carlos Sacchetto.

10 de octubre de 2010 a las 12:01 a. m.
Carlos Sacchetto
Las mutuas debilidades

El llamado a la unidad del peronismo que hizo Néstor Kirchner, sumado a la utilización de la frase "para un argentino no hay nada mejor que otro argentino", pueden calificarse como una fina ironía política. Fue una clara muestra del cinismo que media entre el discurso y la acción, pero también un síntoma de la debilidad que el propio oficialismo comienza a advertir en su futuro. Aunque se esfuerce por transmitir a la militancia mensajes triunfalistas, como decir que el fallo de la Corte Suprema de Justicia de la Nación sobre un artículo de la ley de medios fue favorable al Gobierno, cuando resultó lo contrario, Kirchner busca que algún sector "de peso" en el peronismo le justifique la elección interna de agosto de 2011. Pero no lo consigue y, por más que en política –y en especial en la Argentina– todo es posible, no resulta por ahora imaginable un acuerdo y menos un abrazo con Eduardo Duhalde, por graficar un extremo.El llamado PJ disidente mantiene su decisión de resolver una candidatura presidencial única, pero por fuera de la orgánica del partido. La interna del PJ oficial quedaría entonces "vacía" y Kirchner se vería obligado a inventar un rival aparente entre sus seguidores. También lo ideológico. El problema no es sólo formal. Está en juego también el contenido ideológico que ofrecerá el kirchnerismo, hoy una mixtura entre la derecha peronista-sindical de Hugo Moyano, caciques del conurbano bonaerense y una izquierda variopinta que hasta incluye al devaluado Partido Comunista Argentino y algunos intelectuales que siempre renegaron del peronismo y hoy conviven sin objeciones de conciencia con el "lopezreguista" Osvaldo Papaleo, por ejemplo. A la hora de defender la gestión del Gobierno, hay consensos básicos, pero si se proyecta la extensión del poder a otros cuatro años, la cohesión comienza a agrietarse. Para muchos que se desesperan pensando en 2011, lo más aproximado a una síntesis de los múltiples peronismos sería el actual gobernador de Buenos Aires, Daniel Scioli. Mide bien en las encuestas, ha desarrollado notables condiciones de equilibrista, habla con todos los sectores, incluidos los empresarios, y figura tanto en los planes de Kirchner como de Duhalde.Lealtad mediante, el habitante de Olivos lo quiere como candidato presidencial para el caso en que él o su esposa Cristina no lleguen con posibilidades de triunfo a la elección. Traición mediante, Duhalde lo tienta y lo espera para que encabece el peronismo no kirchnerista.Lo que no aparece claro todavía es si Scioli tendría la capacidad de manejarse con autonomía y autoridad, sin depender de cualquiera de los dos padrinazgos que le ofrecen. ¿Está maduro para eso? ¿Se animará a dar el salto a la otra orilla? Hay más dudas que certezas, pero los tiempos aún son largos para comprobarlo y también para confirmar alguno de esos posibles escenarios. Dudas sobre Duhalde. El liderazgo de Duhalde en el peronismo federal también ha comenzado a generar algunas incertidumbres. Cerca del ex presidente cuentan que el pasado 5 de octubre, día en que cumplió 69 años, fue invitado a un programa televisivo en C5N. A la misma hora, pero en América TV, era entrevistado el periodista y escritor Hernán López Echagüe, autor de dos libros que acusan de mafioso al bonaerense. El dato político radica en que uno de los propietarios de este canal es Francisco De Narváez, integrante del mismo espacio que Duhalde. Pocos creen que haya sido una simple casualidad.Algo más que diferencia hoy al peronismo federal y que podría resultar atractivo para un cruce de Scioli es que la mayoría de sus dirigentes están convencidos de que, si ganan en las urnas, el próximo Gobierno deberá ser amplio en su conformación. No piensan en una alianza, ni siquiera en coaliciones. Pero sí en integrar al Gabinete a especialistas de otras fuerzas políticas, y mencionan con particular interés al radicalismo. En el kirchnerismo, en cambio, se proponen profundizar lo que ellos llaman genéricamente "el modelo". Se supone que eso significa la continuidad de acciones no muy diferentes en el terreno económico, en política exterior y en el deteriorado plano institucional. De eso se hablará, y mucho, cuando llegue el año próximo. Por ahora, lo que exhibe el Gobierno, además de una vocación confrontativa agotadora para los sectores medios de la sociedad, es un fuerte liderazgo político para sostener su gestión.Con aciertos y errores en distintas áreas, pilotea un momento en que el contexto internacional aparece como propicio para la Argentina. Pero nada garantiza que todo lo que se va escondiendo debajo de la alfombra no aparezca en su momento. Es fatalmente inevitable.