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Las dudas sobre la economía después de Kirchner

Hay una gran oportunidad para evolucionar hacia un futuro mejor, con cambios que debieron implementarse al comienzo de la gestión de Cristina. Javier González Fraga .

28 de octubre de 2010 a las 12:01 a. m.
Javier González Fraga (Economista; ex presidente del Banco Central)
Las dudas sobre la economía después de Kirchner

La influencia que ejercía el ex presidente Néstor Kirchner en la economía argentina provenía de dos aspectos fundamentales, pero bien distintos, de la relación que mantenía con el gobierno de su esposa, la presidenta Cristina Fernández. Por un lado, era el hombre fuerte detrás del poder, el sostén político y afectivo de la Presidenta y el que le imponía ese estilo confrontativo, agresivo, que –más allá de las resistencias que generaba– transmitía a los agentes económicos el mensaje de que el Gobierno estaba alerta, activo, capaz de tomar siempre la iniciativa. Nadie pondría en duda la capacidad de gobierno de Cristina Fernández con Néstor Kirchner vivo. Las dos facetas. Por otro lado, Kirchner era el verdadero ministro de Economía, el que daba las instrucciones a los ministros Amado Boudou (Economía) y Julio De Vido (Planificación Federal); a Guillermo Moreno, secretario de Comercio Interior, y a todos los demás ejecutores de la política económica, con excepción, quizá, de la presidenta del Banco Central, Mercedes Marcó del Pont. Y esas instrucciones o sus ideas económicas eran una poco frecuente mezcla de ortodoxia fiscal y dirigismo estatal. Por un lado, Kirchner sabía de la importancia de una situación fiscal equilibrada, del poder que le daban altos niveles de reservas internacionales y de la independencia política que le generaban los niveles muy bajos de endeudamiento público. En todo esto, era un buen administrador, capaz de forzar la recaudación tributaria más que muchos "liberales" y privilegiando una "caja" abundante, tanto por los buenos motivos como por los más criticables de pretender ejercer con ella un mecanismo de captación política.Pero estaba también el otro Néstor Kirchner, el que atropellaba las instituciones y las libertades privadas, demostrando un dirigismo destinado, fundamentalmente, a controlar la inflación y a someter a sus adversarios políticos.Por todo esto, el vacío que deja Néstor Kirchner en materia económica tiene aspectos contradictorios. Por un lado, el país ahora es menos predecible, porque no se sabe cuál será la actitud de la Presidenta una vez que supere los inevitables días de duelo. Sectores en pugna. ¿Crecerá la influencia de De Vido, Moreno y Carlos Zannini? ¿O, por el contrario, se volverá al "cristianismo" de los días de Alberto Fernández, cuando el ministro de Economía era Martín Lousteau, en realidad el último ministro antes de que Néstor Kirchner asumiera esa responsabilidad? La respuesta a esta pregunta presupone también la respuesta a otro interrogante sumamente difícil de contestar en forma inmediata: ¿seguirá Cristina Fernández con el proyecto político de obtener la reelección en 2011, ahora que ya no está su marido? ¿Permitirá la candidatura de alguien como el gobernador bonaerense Daniel Scioli o el ex gobernador santafesino Carlos Reutemann? Estos, todavía no candidatos, pueden ahora surgir como herederos de Néstor Kirchner, pero con vocación de liderar un peronismo unido poskirchnerista y no antikirchnerista.Y lo más importante: esta disputa eventual entre los "viudos de Néstor" y los "cristinistas" poskirchneristas, ¿será pacífica o pondrá al país al borde de una violencia aun mayor que la que registramos en los últimos tiempos?En materia estrictamente económica, se abre ahora la posibilidad de introducir muchos cambios, que debieron implementarse al comienzo de la gestión de la Presidenta, pero que no fructificaron por la influencia creciente de Néstor Kirchner. Es la gran oportunidad para evolucionar hacia un futuro mejor.No debe descartarse, no obstante, que esas tensiones agreguen incertidumbre y volatilidad a la economía argentina por algunos meses.Por suerte, no falta mucho para las próximas elecciones y en ese momento deberán despejarse esas dudas de manera definitiva. Y parece que, sin Kirchner, no hay más posibilidades de seguir alineados con Hugo Chávez (Venezuela) ni con Rafael Correa (Ecuador).En los próximos días, comenzaremos a conocer las respuestas que impactarán en la política y en la economía.