La negativa a evaluar calidad educativa
No podemos olvidar que para muchos la escuela es el único ámbito que puede brindarles una posibilidad de cambio y progreso en su vida. Carlos Roffé.
El Ministerio de Educación pondrá en marcha una prueba piloto de "autoevaluación institucional" en 20 escuelas de la provincia de Córdoba, cuyos resultados no volverán a la cartera educativa para su análisis, sino que será la misma escuela la que se autoevaluará y emitirá un dictamen final. Además, se tendrán en cuenta cuestiones institucionales, estadísticas laborales, entre otras, pero no se harán pruebas de evaluación a los alumnos para saber cuál es la situación educativa actual de las escuelas y de los estudiantes en su aprendizaje.¿Por qué no medir calidad educativa? Con decisión política se podría evaluar, analizar y proponer cambios para una mejor educación. Repasemos las repercusiones del tema cuando se instaló en los medios de comunicación.Las opiniones relevadas por la prensa resultaban dispares, el propio ministro Walter Grahovac –a la defensiva– aseguraba que "no se les debe tener miedo a las evaluaciones".Desde el gremio docente, su titular, Juan Monserrat, decía que la prueba piloto era para valorar "condiciones laborales".Mientras que Guillermo Buitrago, de la Junta de Educación Católica, afirmaba que era "interesante como proceso, pero que faltaba sumar "herramientas de evaluación externa a las escuelas".Para mi interpretación, se trata de tres visiones distintas.El ministro, con un mensaje tranquilizador para los docentes; el representante gremial, hablando de condiciones laborales, y la tercera opinión, indicando que para que este mecanismo sirva debería tener intervención externa. Lo que no se dice y no se mide es calidad educativa.Los ciudadanos cordobeses que sostienen con sus impuestos las escuelas públicas se merecen que el Estado se comprometa en serio e implemente un mecanismo de evaluación de calidad educativa transversal, que incluya a todas las escuelas, y sea el ministerio quien haga la valoración de los resultados y pueda concluir con absoluta prudencia cuál es la situación en general y en particular de todas y cada una de las escuelas del territorio provincial.¿Para qué?Para generar posteriormente políticas de cambio en los casos que sea necesario, con el único objetivo de que todos los estudiantes tengan las mismas posibilidades de lograr una buena formación, sea cual fuera la escuela a la que asisten.No podemos olvidar que para muchos la escuela es el único ámbito que puede brindarles una posibilidad de cambio y progreso en su vida. Una situación de la que –en mayor o menor medida– somos responsables todos, particularmente los que tenemos funciones de ejecución y control de gobierno.Pero, además, me parece relevante brindar información pública que indique en qué estado de situación se encuentra la educación en Córdoba.No puede ser un secreto, no puede ser información para unos pocos funcionarios. Este tema involucra a los alumnos de Córdoba y, en consecuencia, nos interesa a todos.La sociedad en su conjunto no puede ser excluida de esta verdad y debe ser una verdad completa, no a medias.El titular del ministerio y los funcionarios que lo acompañan van por su quinto año de gestión. No alcanza con una prueba piloto. No alcanza con una propuesta de autoevaluación en 20 escuelas. Córdoba se merece mucho, mucho más en materia educativa.

