La necesidad de reformar el Consejo de Seguridad
Las cinco grandes potencias emergentes que integran el grupo ahora llamado Brics –Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica– pidieron una “reforma integral” de la ONU. José Reinoso.
Las cinco grandes potencias emergentes que integran el grupo ahora llamado Brics –Brasil, Rusia, India, China y Sudáfrica– pidieron una "reforma integral" de la Organización de las Naciones Unidas (ONU), incluido el Consejo de Seguridad, para dar más voz a los países en desarrollo. "China y Rusia reiteran la importancia que conceden al estatus de India, Brasil y Sudáfrica en los asuntos internacionales, y comprenden y apoyan sus aspiraciones a desempeñar un mayor papel en la ONU", señala el comunicado tras la cumbre anual en la isla de Hainan. "Es imposible que el mundo se mantenga ligado a los arreglos que fueron realizados en la posguerra", afirmó Dilma Rousseff, presidenta de Brasil, en referencia a la creación de Naciones Unidas después de la Segunda Guerra Mundial. Rusia y China son miembros permanentes del Consejo de Seguridad. Los otros tres son miembros rotativos y buscan una mayor representación para sí mismos o para sus regiones, que refleje su influencia. El apoyo de Moscú y Beijing a la declaración conjunta es significativo, ya que refleja su interés en impulsar un cambio del equilibrio geopolítico mundial, cuyo centro de gravedad se alejó de Occidente.Tanto Brasil como India aspiran a un asiento permanente en el Consejo, cuyos cinco miembros fijos –Estados Unidos, Francia, Reino Unido, China y Rusia– tienen derecho de veto. Los Brics engloban al 40 por ciento de la población mundial y el año pasado supusieron el 18 por ciento del producto económico global. Las presiones para que se produzcan cambios en la estructura de la ONU son crecientes. Alemania y Japón han incrementado también desde el año pasado los movimientos para lograr un lugar permanente en el órgano de poder de la ONU, mientras que los países africanos consideran que deberían tener al menos dos puestos. El comunicado pidió el fin de la intervención armada internacional en Libia y advirtió que la "excesiva volatilidad de los precios de las materias primas, en particular de los alimentos y la energía, supone un nuevo riesgo para la recuperación de la economía mundial" y que los grandes flujos de capitales internacionales podrían dañar a los países en desarrollo. También demandaron la reforma del sistema monetario internacional para hacerlo más variado y representativo: en otras palabras, menos ligado al dólar. Temen por los efectos que los abultados déficits comercial y fiscal de los Estados Unidos pueden tener sobre la divisa.

