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La mayor batalla

Los seres humanos libramos, cada día, grandes batallas al tomar nuestras decisiones. La mentira, la infidelidad y el adulterio, la deshonestidad y otras situaciones se deciden en esa gran batalla interior. Daniel Annone.

23 de noviembre de 2010 a las 12:01 a. m.
Daniel Annone (Pastor evangélico; miembro de Comipaz)
La mayor batalla

L a historia humana está llena de grandes batallas. Desde las relatadas en tablillas de arcilla en la prehistoria, las guerras imperiales, las dos tremendas guerras mundiales, la Vuelta de Obligado hoy recordada y ligada a nuestra soberanía nacional. Siempre hubo grandes batallas y la gran ausente ha sido la paz. Pero, ¿cuál es la mayor batalla?, no es la del ejército más poderoso, tampoco lo es la que dejó más muertos ni la que produjo las más grandes conquistas. La mayor batalla es la que se libra diariamente en el interior de cada persona. Adán y Eva libraron su gran batalla y no contra enemigos externos. Caín libró su gran batalla cuando decidió salir al campo con su hermano Abel para matarlo. Todos los seres humanos libramos muchas batallas cada día y así decidimos lo que finalmente hacemos.Hace unos días, en el Congreso Nacional, al considerarse el Presupuesto para el año 2011, se libró esa gran batalla en lo íntimo de muchos legisladores ante presiones y ofertas muy interesantes; parece que algunos aceptaron y otros denunciaron la maniobra. No es nuevo que los gobiernos presionen y hagan ofertas para lograr sus fines y eso lleva a situaciones de conciencia a muchas personas. Basta recordar la famosa "Banelco" en el Senado de la Nación para aprobar la reforma laboral; los sobres, que eran sobresueldos, en la época de Carlos Menem y muchas otras formas de corrupción, lo que provoca una gran batalla en cada individuo. Otros ámbitos. Esa gran batalla se libra cuando se decide un aborto, cuando se es tentado a entrar en el delito, cuando se encuentra un bien ajeno y hay que decidir entre devolverlo a su dueño o utilizarlo en beneficio propio. Los jueces libran esta gran batalla cuando deben emitir sus fallos y se hace notorio cuando pierde el bien en esa batalla íntima. La mentira, la infidelidad y el adulterio, la deshonestidad y tantas otras situaciones morales se deciden en esa gran batalla interior en cada individuo.Jesucristo, en el Evangelio, enseña que de lo interior del individuo sale lo malo y lo bueno, dejando claro que todo lo que hacemos o dejamos de hacer es tras una gran batalla interior, porque luego de esa lucha interior tomamos la decisión que será correcta o lamentable en otros casos.San Pablo, en forma muy sincera, afirmaba: "No hago lo que quiero sino lo que detesto, eso es lo que hago" (Carta a los Romanos 7:14). Hablaba de sus luchas internas y su falta de capacidad para decidir por lo mejor. Revelaba que el ser humano es débil frente a la tentación; siendo débil es vencido por el mal, y en su gran batalla interior, su decisión muchas veces es por lo malo, pero que esa situación puede revertirse agregando que "gracias a Dios por Jesucristo, porque con su ayuda somos más que vencedores".Todos los seres humanos libramos, cada día, grandes batallas al tomar nuestras decisiones, pero podemos contar con la valiosa y poderosa ayuda de Jesucristo que fortalece y capacita para vencer. Aceptando a Jesucristo como salvador personal y viviendo cada día en comunión con él, podemos ser más que vencedores en las grandes batallas de la vida.