La locomotora y su maquinista
Quien podría sustituir al maquinista (Obama) en los mandos sería algún adicto al té, y el “party” que les espera a los de clase media baja, y aun más abajo, sería ofrecido en penumbras. J. F. Marguch.
La locomotora occidental de la economía mundial sigue en el taller de reparaciones y no pasa semana sin que los técnicos descubran un nuevo desperfecto. El maquinista ya no sabe qué hacer (sus pasajeros se preguntan ahora si alguna vez lo supo y si ellos mismos no sucumbieron al encanto de unos blogs muy whitmaniamente redactados). La máquina ya funcionaba con ostensibles fallas; no toda la culpa es del nuevo maquinista, que prometía esplendores y era creíble por múltiples razones (juventud, inteligencia, audacia, innovación en usos políticos). Pero, lo dicho, había recibido la máquina prácticamente preparada para el desguace, porque el anterior maquinista (brutal, servil a los intereses de los poderosos ocupantes de los vagones de superlujo, falaz e indocumentado) hizo y dejó de hacer cuanto pudo para multiplicar el bienestar de los afluentes, sumergir a millones de pasajeros bajo el nivel de pobreza y dirigir al tren por rieles abandonados por imperialismos crepusculares, horrendos paisajes de hambre, destrucción y muerte.Los blogs del nuevo maquinista eran un canto whitmaniano a la libertad y al progreso. ¿No había cantado el viejo Walt: "Mira tan lejos como puedas, hay / espacio ilimitado allá, / cuenta tantas horas como puedas, hay / tiempo ilimitado antes y después. / Mi cita ya ha sido concertada y es / segura, / allí estará el Señor, esperando que yo / llegue en perfectas condiciones"? Pero el viaje quizá termine en2012, con maquinista y tren maltrechos. Esperanzas perdidas. Es que los informes de los técnicos son impíos; dejan escaso margen para la esperanza. Y el problema es que las esperanzas perdidas no pertenecen únicamente a los millones de compatriotas del maquinista, sino también a los centenares de millones de los desheredados del mundo. Porque si hubiese logrado poner toda su potencia a la otrora superpoderosa locomotora, la economía del planeta habría reemprendido la marcha. La gran máquina de los Estados Unidos está virtualmente paralizada y la máquina de Alemania sólo funciona en declinante potencia, como todas, salvo las de los emergentes. Así, la inmensa mayoría de los viajes son azarosos. Los pasajeros de Occidente, en el pasado orgullosos habitantes de temibles imperios rapaces, hoy esperan de pueblos que en el pasado dominaron, saquearon, desangraron o meramente despreciaron. ¿No espera Italia de China la generosidad, para no decir limosna, de la compra de bonos de su deuda soberana? Pero, ¿quién confía en el maquinista italiano, que dejó caer al país, entre bunga-bunga a 10 mil euros la noche? ¿Y qué decir de Grecia, Portugal, Irlanda, España, en los que hay más confusión que certeza? Si la gran locomotora pudiera reemprender la marcha, otras serían las perspectivas, menos duras, más promisorias. Pero todos los relevamientos técnicos suman depresión sobre depresión. De este lado, Brasil anunció el miércoles último que en esta semana se reunirá con sus consocios del emergente grupo Brics (Brasil, Rusia, India y China, los que sumaron ahora a Sudáfrica) con el fin de estudiar las medidas de ayuda para que el mundo se ponga nuevamente en movimiento, antes de que sobrevenga la peor crisis de la historia, frente a la cual no habrá país blindado alguno, por más soja que tenga en sus silos. Más pobres. El maquinista de los blogs whitmanianos parece obstinado en no comprender la realidad. Y la realidad más doliente es su impotencia frente al poder de los pasajeros, esos banqueros y financistas que le han impuesto mutilación tras mutilación al Estado de bienestar. Todo fue sacrificio en vano. La perspectiva de recuperar este año el 2,5 por ciento de la potencia de la locomotora (medida en su producto interno bruto, PIB) ha sido nuevamente corregida a la baja y con buena suerte llegará a 1,5 por ciento.Los técnicos han revelado, además, que 46 millones de estadounidenses penan ahora bajo el índice de pobreza, porque perciben menos de 22.300 dólares anuales y han debido bajarse de los vagones. Y los ingresos de las familias de clase media, las que viajaban en vagones de primera estándar y segunda, siguen declinando. En tanto, el número de impedidos de ascender a los vagones, tras haber viajado en fastuosas condiciones de confort, suma ahora unos nueve millones de personas; son llamados desempleados y, según todas las proyecciones, perdurarán en esas condiciones hasta fines de 2012, por lo menos.En sus blogs de esperanza, el maquinista whitmaniano había prometido ampliar el acceso de los marginados a los bienes de la salud, pero hoy más de 50 millones de ciudadanos carecen de la menor cobertura médica, situación terrible para quienes fueron arrojados a la intemperie. No tendrán seguro médico por lo menos hasta 2014, pero eso no es totalmente seguro. Todo dependerá de quien asuma la conducción de la locomotora. Para colmo, quien podría sustituir al maquinista en los mandos sería algún adicto al té, y el party que les espera a los estadounidenses de clase media baja, y aun más abajo de la escala socioeconómica, sería ofrecido en penumbras. "¡Adiós, fantasía mía! ¡Adiós, querida compañera, amor mío! / Me voy, no sé adónde / ni hacia qué azares, ni sé si te volveré a ver jamás. / ¡Adiós, pues, fantasía mía!". (Walt Whitman) Hermosos versos para un blog .

